Monseñor José René Blanco Vega agradece a Dios y la Virgen de Guadalupe que le han permitido llegar a tan especial aniversario…

 

Claudia Iveth Robles

Muy agradecido con Dios y con la Virgen María se encuentra monseñor José René Blanco, por permitirle celebrar el pasado miércoles 20 de diciembre, 40 años de vida sacerdotal.

El Vicario General de la diócesis festejó tan significativo aniversario en una misa en la parroquia Nuestra Señora de la Paz, donde es párroco.

 

Vocación en la Eucaristía

Hijo de los señores Rodolfo Blanco y María Delia Vega, y con 10 hermanos, monseñor Blanco vio nacer su vocación sacerdotal al participar en la Eucaristía diaria desde los 9 años.

En entrevista, compartió que desde pequeño sus padres lo llevaban a la Eucaristía y el sacerdote lo invitó a ser monaguillo. Le dijo: “mañana te espero para la Santa Misa”, y desde ese día empezó a asistir diariamente.

“Fue mucha mi alegría de encuentro con Cristo, el escuchar su Palabra el recibirlo en la Sagrada Comunión… yo sentía tanta alegría”, dijo.

Siendo monaguillo en Zaragoza, distrito Galeana un día su párroco le preguntó “¿Te gustaría ser sacerdote?”, y comenzó el discernimiento.

“Vivíamos en el Valle, en San Buenaventura. Terminado sexto de primaria tenía muy claro mi corazón, el Señor me llama a ser sacerdote … y para el año de 1966, entré al seminario aquí en Ciudad Juárez”, recordó.

Poco a poco pudo descubrir que toda vocación al sacerdocio nace  de la oración, del encuentro con el Señor y “¡qué lugar más hermoso para encontrarse con Cristo resucitado que el sacramento de la Eucaristía!”, exclamó.

 

Ingreso al Seminario

Monseñor Blanco recordó su recorrido en el Seminario como una experiencia de gran alegría. Era rector el padre Hugo Blanco y formador el padre Juan Manuel García, con  un grupo de 10 ó 12 seminaristas a su cargo. Pero de su generación, a la que ingresaron 72 jóvenes, sólo se ordenaron él y el padre Daniel Payán.

“Fue muy hermoso porque en el Seminario menor, con el acompañamiento de los sacerdotes Hugo Blanco y Juan Manuel García y 120 seminaristas, encontré una familia espiritual”, dijo.

Seminarista a Bélgica

Otros recuerdos que guarda monseñor Blanco en su corazón sacerdotal, es el acompañamiento de sus maestros y directores espirituales, entre ellos Luis Duarte y Dizán Vásquez, así como la vivencia diaria de la Eucaristía junto a su nueva familia.

Luego estudió Filosofía en lo que se convirtió en Seminario Regional del Norte, a donde llegaban seminaristas de la diócesis de Chihuahua y Torreón.

Al terminar Filosofía, en 1974, don Manuel Talamás lo mandó llamar y le preguntó: ‘¿Quieres ser sacerdote de Cristo?’; y le dijo que quería enviarlo a estudiar Teología a la Universidad de Lovaina, en Bélgica.

Luego de un tiempo de reflexión, monseñor regresó con el obispo y le respondió: “Sí quiero ser sacerdote de Cristo”. Y así fue como en julio de 1974, el entonces joven seminarista partió a Bélgica, donde cursó 3 años de teología.

El sacerdote tuvo allá una bonita experiencia, pero también difícil pues se enfrentó a la enfermedad del cáncer y un diagnóstico de sólo 5 años de vida.

“El viernes santo de 1977 pasé la noche en diálogo con Cristo, preguntándole al Señor, ‘¿Cuál es tu voluntad? … Si me quedan 5 años, quiero consagrártelos a ti’, recordó monseñor.

Le escribió a don Manuel Talamás contándole de su enfermedad y pidiéndole que lo ordenara sacerdote y lo enviara a trabajar a una parroquia pobre. Don Manuel accedió y su regreso a Ciudad Juárez ocurrió en octubre de 1977.

 

Un milagro de la Virgen

Pero antes, en la Ciudad de México, monseñor visitó a la Virgen de Guadalupe en su Insigne Basílica. Subió hasta el Cerrito del Tepeyac y le pidió a la Virgen el milagro de la salud.

“Le dije: ‘Madre Santa, yo quiero ser sacerdote, sabes que estoy enfermo de cáncer y tu Hijo siempre te ha escuchado, intercede por mi ante tu Hijo’”, compartió el entrevistado, a quien esos 5 años que le daban, se convirtieron en 40, aunque el cáncer volvió hace 11 años y debieron extirparle tres músculos.

Un día antes de ordenarse, don Manuel le dijo: ‘Sé que quieres estar en una parroquia pobre, pero mejor te vas de formador al Seminario Regional de Chihuahua, ahí está tu familia, te recuperas físicamente y ya luego te permito estar en una parroquia pobre’, platicó monseñor.

Así, el 20 de diciembre de 1977 José René Blanco Vega fue ordenado sacerdote en la Catedral de Ciudad Juárez, y al día siguiente celebró su cantamisa en San Buenaventura y después en San Lorenzo. Y a partir de entonces comenzó su servicio entregado a esta Diócesis de Ciudad Juárez.

 

Celebró con gratitud

Acompañado de su comunidad, familiares y amigos, el pasado miércoles 20 de diciembre monseñor Blanco celebró su Eucaristía de aniversario en la parroquia Nuestra Señora de la Paz, muy agradecido con Dios y haciendo suyo el Magnificat.

“Me  uno a la Santísima Virgen y a su Magníficat para darle gracias al Señor de tantas maravillas que en el ministerio de cada sacerdote realiza. Pienso con sencillez en la celebración de los sacramentos, la Eucaristía diaria en todos estos 40 años”, dijo citando Deteuronomio 8, 2-6:

“Recuerda que durante cuarenta años el Señor tu Dios te llevó por todo el camino del desierto, y te humilló y te puso a prueba para conocer lo que había en tu corazón y ver si cumplirías o no sus mandamientos…”

“La fuente de alegría es sabernos tan amados por Dios, perdonados por él”, finalizó.

Recuadro

1987-1993 Párroco de Dios Padre

1993-2000 Párroco de Nuestra Señora del Sagrado Corazón

1994-2001 Vicario general y párroco de Catedral

1994-1997 Formación de diáconos permanentes

1994-2001 Escuela Diocesana de Catequesis

2001-2006 Servicio Internacional en Asociación de sacerdotes Del Prado

2006 Vicario en El Sagrado Corazón de Jesús

2007 Párroco Sagrado Corazón de Jesús

2009 Vicario general de la diócesis por llamado de don Renato Ascencio.

2015 Confirmado como vicario general por el nuevo obispo de Ciudad Juárez don José Guadalupe Torres Campos.

2015 Ante el fallecimiento del padre Carlos Márquez, monseñor José René Blanco Vega fue nombrado párroco de Nuestra Señora de la Paz.