El Ministerio de Caridad de El Señor de la Misericordia en conjunto con el Centro de educación extraescolar hicieron posible la obra de misericordia “Enseñar al que no sabe” al brindar estudios a personas sin techo…

 

Ana María Ibarra/ Blanca Martínez

Gabriela Galeana tiene 66 años y vive en un albergue a un lado del Monumento a Benito Juárez en la zona centro. Llegó de Veracruz hace 15 años, y por circunstancias de la vida quedó sin techo ni familia.

Ella es una de las 35 personas indigentes que recibieron certificados de primaria y secundaria, gracias al proyecto que realizaron en conjunto el Ministerio de Caridad de la parroquia El Señor de la Misericordia y el Gobierno del Estado, a través del Centro de educación extraescolar.

“Llegué hace 15 años de Veracruz y me siento muy contenta de haber cursado mi secundaria. Quiero estudiar también la preparatoria, primeramente Dios, porque quiero escribir un libro sobre la vida de los indigentes, para que la gente conozca la verdadera realidad de las personas indigentes”, dijo con entusiasmo la graduanda, para quien la situación de los indigentes es muy distinta a lo que la gente se imagina.

“Nuestra situación no nos da para mucho, por eso quiero terminar mis estudios y contar en un libro la realidad que vivimos”, añadió la mujer, que además de dar un paso adelante para lograr su meta, recuperó la parte de su dignidad que estaba perdida al quedarse sin hogar.

 

Recuperaon identidad

El proyecto visionario que rindió sus primeros frutos en la graduación del pasado lunes, acogió a hombres y mujeres indigentes, deportados y migrantes sin hogar, quienes acudieron a 12 sesiones para sacar adelante sus estudios de primaria y secundaria en uno de los salones de la Catedral.

Don Carlos Rosas Flores es otro de los beneficiarios. Fue deportado hace cuatro años de Estados Unidos, por un “cuatro” que le pusieron, dice. Pero en ese trance, Carlos perdió sus documentos.

“No tenemos identidad, y hemos asimilado el desprecio de las instituciones de  Estados Unidos, por eso quiero que apoyen este programa para que sigan dándole ayuda a quienes quieran su certificado de primaria y secundaria”, afirmó el hombre en el discurso que ofreció en la graduación a nombre de sus compañeros.

Ya en entrevista, el hombre que habla varios idiomas y ha visitado varias partes del mundo,  explicó que vive en un albergue del centro de la ciudad porque no ha podido conseguir un trabajo fijo, debido a su falta de documentación.

Así que recuperar su certificado de secundaria es para él ya un gran avance.

 

Enseñar al que no sabe

La iniciativa para dar educación a los “sin techo” surgió cuando Juan de Dios Holguín, coordinador del programa CEDEX (Centro de Educación Extraescolar) ofreció este servicio a Efraín Lagunes, del Ministerio de Caridad de El Señor de la Misericordia.

“En Catedral llevamos 30 años atendiendo a indigentes. El profesor Holguín me habló y me comentó el proyecto para la certificación de primaria y secundaria a estas personas en situación de calle y lo estructuramos. Fue cuestión de invitar a amigos a que se sumaran”, compartió Efraín.

El proyecto contó con la participación de Rogelio Loya, director del Seguro Popular en Chihuahua, y del diputado Pedro Torres, quienes facilitaron a los alumnos la obtención de actas de nacimiento,  tanto para los nacidos en el Estado de Chihuahua, como para los foráneos.

“Es gente muy pobre. Queremos reintegrarlos a la sociedad. Es difícil ver a la gente en la calle durmiendo. Tenemos gente de lo más diversa, hay un psicólogo y un maestro que por circunstancias distintas quedaron en situación de calle”, explicó Efraín.

Agregó que algunas escuelas también se sumaron para correr con el gasto de comida que se les ofreció a los estudiantes en este curso, y para quienes acudan al siguiente, ya que se tiene pensado continuar el programa.

“Estamos con la incertidumbre por la gente que pueda ser deportada de Estados Unidos. Nuestra intención es ayudar a toda la gente que llegue y que no tenga su certificación de primaria y secundaria, para que puedan tener un empleo. Estoy contento porque finalmente han volteado vernos los del Estado, tardaron 25 ó 30 años pero ya nos vieron y vamos a tratar de ayudar”, sentenció

 

Más historias

Jaime Ávila también llegó al proyecto por invitación de unos compañeros de AA. Originario del Estado de Guerrero llegó a Ciudad Juárez hace ocho años. Pero no tiene casa y vive en el albergue que se ubica en el Monumento a Juárez, donde también le dijeron que podía “tomar clases” para poder adquirir su certificado de primaria.

En entrevista relató que en su pueblo natal había ido a la escuela primaria “como hasta los 15 años, porque con luchas aprendí”, pero cuando vino a Juárez perdió todos sus documentos… y era “nadie”.

Con este programa pudo recuperar acta de nacimiento y certificado de primaria. Ya luego verá si se anima a seguir estudiando.

“Me siento con ganas de seguir en la secundaria, pero no sé”, dijo el hombre, quien también asiste a un grupo “para aprender a dejar el alcohol, las drogas…y para aprender a vivir”, agregó mientras lo  llamaban para entregarle su póliza del Seguro Popular.

 

Fueron muy cumplidos

En este proyecto se contó con la colaboración de cuatro maestros que impartieron distintas asignaturas del programa normal de secundaria y primaria, quienes trabajaron al lado del maestro Guillermo Andrade, director del Cedex número 18, en la colonia Melchor Ocampo.

El director se dijo sorprendido por la respuesta de este grupo, ya que durante este primer curso se certificó 18 estudiantes de primaria y 18 de nivel secundaria.

“Este fue un grupo especial que nos tiene sorprendidos porque aunque están en situación de calle tuvimos pocas inasistencias, lo que nos dice que se sintieron motivados. Es el primer curso que impartimos a personas en situación de calle y queremos continuar. Es una experiencia completamente diferente que nos ha servido de mucho aprendizaje”, dijo el maestro Andrade.

Añadió que muchos de estos alumnos cuenta con grandes conocimientos y lo único que necesitaban era tener su certificación, un documento que les avale.

“Estamos encantados con este servicio”, finalizó.