Mayetzi revela el drama que enfrentan las adolescentes que se convierten en madres… quedó embarazada a las 15 años, quiso abortar, pero en el CAMJ la apoyaron y hoy lucha con mucho entusiasmo por salir adelante con su hijo…

 

Ana María Ibarra

Cuando tenía sólo 15 años de edad, Mayetzi Trujillo quedó embarazada de un joven ocho años mayor que ella. A pesar del miedo y la vergüenza que sintió, la joven decidió tener a su hijo y esforzarse por salir adelante.

Ahora, con 19 años y su pequeño de tres años y medio, Mayetzi trabaja en una maquiladora para sacar adelante a su hijo y realiza estudios universitarios en Derecho, con el apoyo del Centro de Atención para la Mujer Juarense.  

 

Decidir por la vida

Una experiencia muy fuerte fue para Mayetzi haber quedado embarazada a temprana edad. En ese entonces sus padres estaban separados y ella vivía con su mamá.

Aunque en la primaria Mayetzi fue una niña con promedio de nueve y de cuadro de honor, la ausencia de su madre la llevó a decaer en sus estudios y al ingresar a la secundaria su promedio bajó a siete.

“Mi mamá nunca estaba en la casa. No se dio cuenta que fui cambiando. No intervino, no hubo reacción en ella por mis calificaciones. En la preparatoria reprobé algunas materias y no dijo nada”, compartió la joven.

Ante esta indiferencia, Mayetzi se involucró en amistad con hombres y mujeres más grandes que ella y ahí conoció a su novio, un joven de 23 años, con quien tuvo relaciones sexuales y quedó embarazada.

“Cuando le dije que estaba embarazada me dijo que me fuera a vivir con él, pero quería que dejara la escuela. Decidí no irme y decírselo a mi mamá porque yo quería seguir estudiando. A los tres meses de embarazo a él lo encarcelaron y yo no sabía qué hacer”. Mayetzi dijo que sabía que su mamá se enojaría cuando le dijera del embarazo, por lo que en un momento decidió no tener a su hijo.

“Vi un anuncio en el periódico y me comuniqué, pensé que era algo sobre el aborto, fue como llegué al CAMJ. Aquí platicaron conmigo, me dijeron que ellos podían ayudarme y me orientaron sobre cómo decirle a mi mamá que estaba embarazada”, compartió.

 

Enormes dificultades

Cuando Mayetzi se animó a hablar con su mamá, estaba por cumplir los cinco meses de gestación, seguía estudiando la preparatoria y no había iniciado ningún cuidado prenatal.

“Mi mamá se molestó mucho. Se dio cuenta porque ella compraba el mandado y vio que yo no estaba menstruando. Se enojó mucho y empezó a gritarme en el centro comercial. Mi hermana mayor y mi tía la convencieron de que me dejara seguir estudiando”.

Y así fue, pero en la escuela, Mayetzi sufrió cansancio y vergüenza por su estado.

“Cuando le dije a mi papá lloró mucho, se culpó, estaba decepcionado. En la escuela me cansaba mucho subir las escaleras, se me hinchaban los pies y las manos, los profesores no eran accesibles cuando tenía que ir a mis citas. Después de mi, otras jóvenes resultaron embarazadas y decían que yo les había contagiado un virus”, compartió.

La joven tuvo a su hijo antes del cuarto semestre de preparatoria y los gastos se incrementaron para la mamá de Mayetzi, por lo que decidieron ir al CAMJ a solicitar ayuda.

“Terminé la prepa y en el CAMJ me ayudaron a ingresar a la UACJ a estudiar derecho, pero tenía que ir toda la semana y tenía trabajar. El niño estaba todo el día en la guardería y no era vida para él, decidí estar más tiempo con él y dejar la escuela”.

La joven compartió que al dejar sus estudios sintió que no valía nada, que no avanzaba en la vida, pues no veía otra manera de salir adelante más que estudiando.

“Fue cuando encontré la universidad en la que asistes sólo los sábados”, recordó.

 

En busca de sus sueños

Mayetzi hoy reconoce que se equivocó al decidir relacionarse sexualmente a temprana edad, pero es hasta hoy, gracias a su hijo Yael, que cambió su forma de pensar.

“Lo importante es seguir estudiando, me gustan mucho las leyes y siento que soy buena, quiero estudiar una maestría en derecho fiscal y para eso vivo. Todos los días me levanto y voy a trabajar para ello. El CAMJ me paga la inscripción y yo pago las mensualidades”, compartió.

Dentro de los gastos de Mayetzi está también el pago de la guardería al bebé y comprar su despensa, pues decidió independizarse.

“Me levanto todos los días con la mentalidad de que tengo que mantener una casa, que tengo que sacar adelante la escuela y a mi hijo”, afirmó.

 

No adelantar etapas

Ante la difícil experiencia que ha vivido, Mayetzi aconsejó a las jóvenes no adelantar etapas, sino vivir su adolescencia y juventud al ritmo.

“Puedo decirles que vivir la inocencia de la pubertad es muy bonito, como para aventurarse a vivir una responsabilidad tan grande como es un hijo”, aseguró consciente de que su vida hubiera sido más sencilla si no se hubiera embarazado a tan temprana edad.

“No tendría que doblarme turno, ni levantarme más temprano para llevar al niño a la guardería, quizá estaría con mi mamá y ella estuviera pagando mi escuela. Una niña de quince años no tiene porqué empezar con una responsabilidad de un hijo cuando puede seguir yendo a la escuela, viviendo sus etapas como son”, dijo.

A los papás aconsejó: “Estén al pendiente de sus hijos y aunque cueste trabajo hay que intervenir en todo, hay que poner como prioridad a los hijos”, finalizó.

Sin embargo, también pidió a las muchachas que han resultado embarazadas, tener a su hijo, forjarse metas y luchar por ellas.

“Un hijo no nos estanca, al contrario, es la fuerza para todos los días salir adelante.

Mi hijo es mi motor…todas mis decisiones tienen qué ver con si le afectan o le benefician. Por mi hijo pienso en grande sin conformarme”, finalizó.