Ana María Ibarra/ Claudia Iveth Robles

“Quien no se hace como niño, no entra en el Reino”. En estas palabras de Jesús radica la  importancia que el padre Istibal Valenzuela le da al uso varias dinámicas en la celebración Eucarística,  para explicar a los niños el evangelio.

El sacerdote, hoy párroco de San Isidro Labrador, asegura que “la Misa no les llega a los pequeños con ideas que comprendan, sino con vivencias que celebren”.

 

Padre Istibal Valenzuela: Ser como niños

Fue la Comunidad de Jesús Maestro la que, hace algunos años, regaló al padre Istibal sus primeras marionetas, (de las que recuerda especialmente a Maya la Guacamaya). Y fue el padre Hesiquio Trevizo quien lo impulsó a reconocer cómo la Palabra Eterna del Padre se encarna también en el arte, en pluriformes expresiones.

“A los niños siempre les atrae lo “que ven” antes de “lo que oyen”.  Me parece que la liturgia de la Palabra -aún con excelentes proclamadores- no llena la expectativa del niño que viene a celebrar la Misa. Aunado a que los cantos no siempre están en un tono que ellos puedan seguir con facilidad”, explicó el padre Istibal.

Impulsado por el Padre Hesiquio y apoyado con ideas de un pequeño manual y con mucha intrepidez, el padre Istibal comenzó a conquistar la atención de los pequeños en las celebraciones, en las que utiliza pequeñas marionetas de variados personajes ‘muy piadosos’.

Sin embargo, su sorpresa ha sido que los más atentos son los adultos, quienes, dijo el sacerdote, habían olvidado su capacidad en el recurso de la imaginación al servicio de la fe.

“Los adultos recuperan el latir de su corazón de niños y los niños disfrutan ver a sus papás reír como niños. La Asamblea se vuelve un lugar donde todos nos reconocemos pequeñitos ante la grandeza del amor de Papá Dios. Los niños ven que sus papás también se reconocen niños necesitados del amor de Papá Dios”, dijo el sacerdote.

 

Ser testimonio

Para el sacerdote, los niños no requieren que se les explique el evangelio, sino que se les dé testimonio de cómo lo viven los adultos ‘aquí y ahora’.

“Vivir la Misa sabiéndonos y sintiéndonos hijos amados del Padre es un grande testimonio para los peques. Si no, así le pida yo el conejo Blas al Mago Frank, no habrá fruto si los papás siguen con su carota y nomás viendo el reloj en vez de celebrar la Palabra viva y eficaz”, afirmó.

En ese sentido citó: “Quien no se hace como niño no entra en el Reino”.

“A celebrar aprendes celebrando, como a bailar aprendes bailando. Después comprenderás el ritmo y el autor de la pieza que bailas. La clave es quién te saque a bailar. Si te trasmite su emoción de querer bailar contigo, te paras y bailas, o al menos lo intentas. No desairas la convicción del que invita”, dijo.

Por tanto, agregó, no se puede descargar “lo aburrido” de la Misa sólo en la falta de expresiones pedagógicas en la Liturgia de la Palabra.

“Desde el momento que invito a los niños a Misa en casa ya los dispongo – ó predispongo- con mi tono de voz y mi emoción. Además, si todos vestimos de fiesta, los niños “comprenden” que vamos a una Fiesta. Si vestimos “relax” pues  el Templo lo tomarán por parque y querrán correr”, explicó.

 

Recomendaciones del padre Istibal

En este sentido, el sacerdote  recomendó a los papás a que, al ir a misa en familia, se sienten lo más enfrente del templo pues, dijo, los niños aprenden lo que ven.

“Recordemos que después de lecturas, homilía, Credo y oración universal, se prepara el altar y todos sus signos visibles. Pero cuando nos ponemos de pie, si los niños están en medio entre las bancas, solo verán retaguardias y seguirán en su aburrido viacrucis sin resurrección”, afirmó.

Por otra parte invitó a sus hermanos sacerdotes a perder el miedo a esos recursos solamente auxiliares, recordando que la mejor homilía para un niño no es donde “hay variedad”, sino donde el predicador, con sus palabras, deja ver que vibra con lo predicado.

“Así toca el corazón de los adultos para que  ellos guíen a su vez a los niños a tocar el corazón de Jesús. Y a los padrecitos que ya tenemos cara de muppett, pues así, sin marioneta. Basta lograr un contacto visual y sincero con los niños. Nos conviene, pues de ellos es el Reino de los Cielos”, finalizó.

 

 

Padre Francisco García: Abrir el diálogo con los niños

Para el padre Francisco García, párroco de San Juan Apóstol y Evangelista, lo importante al dirigirse a los niños para llevarles el mensaje de Dios, es comprender primeramente la etapa en la que viven y adecuar la enseñanza.

“Creo que la fe de los niños se convierte en una fe muy noble, profunda, una fe alegre y una fe que debe ser fortalecida”, dijo el sacerdote.

En la parroquia San Juan Apóstol, la misa de niños se celebra a las nueve de la mañana. Esta celebración cuenta con un coro infantil, equipo de monaguillos y también los niños participan en la Liturgia, para lograr adecuar el ambiente a sus edades.

Además, en la homilía, el padre Francisco García abre un espacio de diálogo, en que los niños aportan su punto de vista y comparten sus ideas sobre el Evangelio y las explicaciones que se les dan.

Es una especie de retroalimentación en la que incluso los adultos salen ganando, opinan algunos de quienes han participado en esta misa.