El matrimonio de Gloria y Filiberto resucitó a una nueva vida con Jesús en una misión evangelizadora que luego los llevó a encontrar al hombre que los amenazó de muerte…lo perdonaron y acompañaron en su proceso de conversión…

 

Ana María Ibarra

Evangelizar a su agresor y participar en su conversión, fue una enorme prueba que Dios le preparó al matrimonio conformado por Gloria y Filiberto, quienes previamente habían vivido las mieles de la resurrección con Cristo, luego de participar en un retiro de evangelización.

El proceso de conversión que comenzaron Gloria y Filiberto, los llevó a un cambio en su vida, el más fuerte de ellos: perdonar a quien hace varios años intentó hurtar su negocio y lanzó contra ellos amenazas graves.

Con el perdón llegó al matrimonio la muerte al pecado y la resurrección espiritual, participando así de la resurrección de Cristo, quien trajo la sanación y la paz a sus vidas.

 

El suceso

En el año 2007, Filiberto recibió en su negocio de abarrotes a dos hombres que iban alcoholizados. Aunque ya los conocía de vista, su actitud le pareció sospechosa.

“Los vi que iban con la intención de llevarse la cerveza sin pagar, y así fue, les reclamé y uno de ellos me amenazó”, compartió Filiberto.

En ese entonces, agregó Filiberto, sus hijas estudiaban en secundaria y en su amenaza el individuo le insinuó que algo podía pasarles, pues sabía dónde estudiaban.

“Lo platiqué con mi esposa y decidimos interponer una denuncia por amenazas. Supieron de la denuncia. La mamá y el hermano de esta persona me buscaron para disculparse y pedirme que retiráramos la denuncia porque él ya traía muchos antecedentes, pero les dije que la denuncia ya no se podía retirar. Yo pensaba en mis hijas”, recordó el entrevistado.

 

Los tiempos de Dios

Seis años después, Filiberto y su esposa Gloria acudieron al primer retiro de evangelización que realizó Laicos en Misión Permanente en la parroquia Dios Padre, y fue ahí donde comenzó su proceso de conversión y perdón.

“Ese retiro fue el comienzo de la conversión de nuestra vida. Me di cuenta de que muchas cosas que hacía no eran buenas a los ojos de Dios y desde ese momento le he pedido a Dios perdón y que me ayude a irlo superando, poniendo en práctica lo que Dios nos dice en su Palabra”, expresó Filiberto, quien desde entonces se esfuerza a diario por “ser mejor en la vida y con los demás”.

Gloria, su esposa, reconoció que ella y su marido sentían mucho coraje con aquel hombre que los amenazó, pero cuando vivieron el retiro sintieron la misericordia y el amor de Dios.

“En ese momento reconocimos que Dios perdona nuestros pecados y que nosotros debemos perdonar a los demás”, expresó Gloria.

Así, tras comprender la misericordia de Dios después de muchos años alejados, Gloria y Filiberto lograron experimentar el perdón sin saber lo que Dios les tenía preparado.

“Cuando sucedieron las amenazas, con mi coraje, quería ver a ese hombre, pero Dios no lo permitió, Él supo hasta cuando podíamos verlo. Fue una prueba de amor, de saber cuánto amamos a Dios, en medida del perdón que damos al que nos ofende”, dijo Gloria.

 

Encuentro con su agresor y conversión

Fue meses después de su evangelización, cuando Gloria y Filiberto llevaban ya una catequesis y un proceso de conversión, cuando se organizó en la parroquia una misión previa a un nuevo retiro.

“Después de la misión se hacen casas de oración y la casa donde me tocó asistir era la casa de aquel hombre que nos había amenazado”, compartió Filiberto.

Agregó que al verlo se sintió temeroso por la reacción que el hombre pudiera tener al reconocerlo, sin embargo, Dios hacía su obra también en él.

“Me recibió igual que a todos mis hermanos que asistieron a esa casa de oración. Acudimos  toda la semana y todos los días me recibía igual. Era muy participativo en la reflexiones y al retirarnos nos despedía con un abrazo que sentí sincero”, compartió.

Aunque nada hablaron de aquel problema, Filiberto sintió en su corazón que ya había perdonado a aquel hombre.

“Esa experiencia me sirvió para saber perdonar y abrazar al hermano de corazón. Estoy en el camino de Dios y si no perdono quiere decir que no estoy haciendo las cosas como Dios quiere, pero lo perdoné y doy gracias a Dios que aquel problema no llegó a mayores. Ya todo pasó y todo quedó borrado”, afirmó.

Gloria y Filiberto compartieron que aquel hombre y su esposa asistieron a un segundo retiro de evangelización, y aunque no se integraron a una pequeña comunidad, siguen asistiendo a misa dominical.

“Le pedimos a Dios por ellos. Todos fallamos, todos tenemos errores, no somos perfectos, fallamos todos los días, pero en la oración le pedimos a Dios que nos ayude y nos dé la fuerza, que nos aumenté la fe. Gracias a Dios que él también tiene una conversión”, agradeció el matrimonio.

 

Vivir la resurrección del Señor

Saber perdonar ha ayudado a Gloria y a Filiberto a vivir de una manera diferente la Pascua del Señor, pues, dijeron, ha llegado a ellos paz en su corazón.

“El perdón es un regalo para uno mismo. Quedamos liberados y llenos del amor de Dios. Doy gracias a Dios por la oportunidad de perdonar y no alimentar ese rencor que sentíamos. La conversión es día a día, pero en este tiempo de la Pascua, el Señor resucita y nosotros también”, expresó Gloria.

Y agregó: “Me siento la consentida del Señor porque no hay nada más maravilloso que sentir el amor y la misericordia de Dios en nuestras vidas”.

Por su parte, Filiberto dijo encontrar en la oración la fortaleza a sus problemas y en Jesús el ejemplo más grande de perdón.

“Al haber perdonado me siento liberado. Tenemos en Jesús el más grande ejemplo, en la cruz pidió al padre perdón por quienes lo crucificaron. Nosotros también, con  la ayuda de Dios es como nos fortalecemos. En la oración le pido saber perdonar”, dijo Filiberto.

 

Fuerza de Jesús

Y aunque reconoció que como ser humano siempre tendrá fallas, dijo que ante la tentación de dejar el camino de Dios siempre voltea a mirar a Jesús muerto en la cruz y resucitado…y a Él le pide fortaleza para continuar.

“En este tiempo meditamos que Jesús murió por nosotros, fue crucificado y martirizado por nuestros pecados. Como humano sufrió, y nosotros por cosas tan pequeñas queremos dejarlo todo. Cristo resucitado sigue siendo un ejemplo para nuestra vida y nos agarramos de Él”, dijo Filiberto.