Casi en sintonía con el programa alentado por la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, el Seminario Conciliar de Ciudad Juárez comenzó un plan de alimentación, activación y revisión médica de la comunidad , para mantener la salud de los futuros sacerdotes…

 

Ana María Ibarra

Como parte de la formación integral que el Seminario Conciliar ofrece a sus alumnos, y buscando que la diócesis y las comunidades cuenten en un futuro con sacerdotes saludables, este ciclo escolar inició con un programa de salud que incluye el cuidado preventivo, la activación física y una alimentación balanceada.

El padre Jorge Ramos, prefecto del área de filosofía, informó que esta iniciativa  surgió después de haber compartido experiencias con otros Seminarios que ya llevan el programa y han obtenido buenos resultados.

Concientizar en la salud

El padre Jorge explicó que así como la formación de los seminaristas trabaja en las dimensiones espiritual, académica y pastoral, han querido entrar de lleno en el área de la salud.

“Tenemos el deseo que la salud se haga presente en los sacerdotes, en nuestra diócesis, en el presbiterio, y por nuestra parte nos hemos querido enfocar en esta área en el Seminario. El Seminario es una etapa de formación inicial muy importante, nuestro propósito es que los mismos jóvenes aprendan a cuidar su salud”, dijo.

Para esto, se han llevado a cabo en el Seminario dos jornadas sobre la salud, donde profesionistas han ofrecido pláticas sobre alimentación balanceada y un equipo de nutriólogos han asesorado para implementar un plan alimenticio para los jóvenes que viven en la casa de formación.

“No se trata de que se pongan a dieta, sino tener un plan alimenticio más saludable. Nos han dado orientación sobre activación física, se ha insistido en el deporte. Todo esto para concientizar a los jóvenes sobre el cuidado que deben tener sobre su propia salud”, resaltó.

Prácticas preventivas

Dentro de las jornadas, se ha mostrado a la comunidad del Seminario los problemas de salud más relevantes de nuestro tiempo, con algunas orientaciones en el cuidado y monitoreo de los triglicéridos, peso, presión arterial, entre otros indicadores de salud.

Se ha explicado a la comunidad la importancia de tener como guía la circunferencia de cintura, y se han realizado actividades de medición de glucosa, presión arterial, entre otros.

“Son mediciones que pueden orientarnos oportunamente para tomar una medida preventiva procurando cuidar la salud y llevando un monitoreo de manera general. Seguiremos llevando a cabo estas jornadas de salud con datos e información con los que puedan los jóvenes asumir la responsabilidad de su propia salud y sepan cuidarse”, afirmó el padre Jorge.

Aunque por el momento no existen casos alarmantes de salud entre la comunidad estudiantil, el padre Jorge compartió que existen algunos casos concretos que requirieron, en el momento inicial del programa, una revisión más profunda, atención médica y seguimiento.

“Son algunos casos concretos que se están tratando, pero también encontramos jóvenes muy saludables, en tiempo oportuno para llevar una vida sana”, dijo.

“Ahorita nuestro interés es preventivo. Hay una parte considerable que nos dice que es momento de poner en acto alguna medida que ayude a que esto no se vaya a volver un problema serio”, añadió.

Trabajo en conjunto

El sacerdote compartió que en lo que va del semestre, este programa ha tenido buena respuesta entre la comunidad del Seminario, y ha sido aceptado por los alumnos, empleados y los padres de familia.

“En lo general están con una aceptación los jóvenes. Cuesta asimilar, adentrarse en este programa, pero en general todos dieron su aprobación. Estamos  en la búsqueda de que el muchacho se encuentre mejor de salud y de esa manera se disponga a crecer en su formación y, Dios quiera, después en su ministerio”.

El sacerdote se dijo agradecido con Dios porque en este programa se han acercado al Seminario personas preocupadas por la salud de quienes habitan la casa de formación y han brindado su apoyo a nivel profesional.

“Es algo que apreciamos. Encontramos providencialmente lo necesario para dar este paso. Me siento agradecido con Dios porque nos ha socorrido y eso nos ha ayudado a entrar en este trabajo formativo. Me siento muy involucrado, como equipo formador estamos trabajando todos juntos, toda la familia del Seminario”, finalizó.