Un nuevo presbítero y dos diáconos permanentes son el regalo que el Señor concedió a esta Diócesis de Ciudad Juárez…con gran alegría y entusiasmo, la comunidad participó en la celebración eucarística …

 

Ana María Ibarra

Un nuevo presbítero y dos diáconos permanentes, son el regalo que el Señor concedió a esta Diócesis de Ciudad Juárez el pasado sábado 2 de julio, cuando la comunidad diocesana se reunió en la iglesia madre, Catedral, para ser testigos de la ordenación presbiteral de Adrián Flores, y la consagración al diaconado permanente de los señores Benjamín Pérez y Diego Darío Ibarra.

Con gran alegría y entusiasmo, la comunidad y una representación del presbiterio participaron en la celebración eucarística presidida por el obispo diocesano, don J. Guadalupe Torres Campos, quien se mostró contento por el acontecimiento.

Aceptados a las órdenes

Después de la proclamación del evangelio, el diácono Víctor Manuel Vega llamó a los candidatos a las ordenaciones sagradas para ser presentados ante el obispo.

En primer lugar, fueron nombrados quienes serían ordenados diáconos permanentes y fue el padre Benjamín Gaytán, coordinador de la formación del diaconado permanente, quien pidió al obispo tuviera a bien ordenar a esos hermanos, dando fe de considerarlos dignos para ello, por lo que monseñor Torres los aceptó.

Enseguida, el diácono Vega llamó al diácono Adrián Flores y fue el padre Juan Manuel Orona, rector del Seminario, quien dio testimonio de considerarlo digno para el orden de los presbíteros, recibiendo del obispo su aceptación.

Tomando un lugar especial en el presbiterio, los tres candidatos escucharon la homilía del señor obispo.

 

Llamados al Servicio

En su homilía, el obispo reflexionó tres aspectos que manifiestan y distinguen la vida del cristiano, principalmente del consagrado: El pensamiento, la manera de hablar y la acción. l

“En primer lugar el pensamiento, en segundo la manera de hablar para manifestar con la palabra nuestro pensamiento. Sigue la acción, que muestra con obras lo que se ha pensado. Debemos procurar que todas nuestras palabras, obras o pensamientos tiendan a configurarse con Cristo”, expresó el obispo.

Con la alegría por las ordenaciones que se realizarían esa mañana como un don de Dios para la diócesis, el obispo resaltó el llamado al servicio expresado en el Evangelio de San Mateo.

“Ser servidor a ejemplo de Cristo que no vino a ser servido sino a servir. Ahí radica la importancia de este llamado. Dios los mira con  misericordia, con bondad, con amor para que ustedes se santifiquen y a través de este ministerio sirvan a Dios y a la comunidad”, añadió el obispo.

Y agregó: “El diácono, su servicio es asistiendo al obispo, al presbítero. Diego, Benjamín, en el servicio del diaconado ejerzan con misericordia este ministerio diaconal. Igual Adrián, ser presbítero es ser pastor, ser maestro, acompañar al pueblo de Dios, hacer presente a Cristo”.

 

Rito de ordenación

Después de las palabras del obispo, se llevaron a cabo los ritos de ordenación, donde monseñor Torres interrogó a cada de los candidatos a las órdenes sagradas sobre su decisión de ser consagrados.

Enseguida, el elegido para el presbiterado, y los elegidos al diaconado permanente, se postraron rostro en tierra mientras que el obispo y el pueblo de Dios oró por ellos.

Al concluir ese momento, los diáconos recibieron la imposición de manos del obispo y fueron revestidos con los ornamentos del diaconado permanente, para después recibir de monseñor Guadalupe los santos evangelios.

De igual manera, inició el rito de ordenación presbiteral, con la imposición de manos del obispo y de los presbíteros presentes. El nuevo presbítero fue revestido con los ornamentos propios del orden presbiteral, y sus manos fueron ungidas con el santo crisma.

La familia del nuevo sacerdote presentó el pan y el vino, que le fueron entregados al joven sacerdote.

Para concluir el rito, el sacerdote recibió el abrazo de paz de parte del obispo del presbiterio ahí reunido. De igual manera hicieron los diáconos con los recién ordenados diáconos permanentes.

Después del rito de ordenación, la celebración continuó y los nuevos ordenados asistieron al obispo.

Al final de la misa recibieron las muestras de cariño de la comunidad ahí reunida.

 

“Me siento bendecida por el Señor. Muy emocionada y agradecida con el Señor. Después de tanto tiempo de estudio lo que mi esposo le pidió a Dios hoy lo recibió. Le pido a Dios mucho discernimiento y sabiduría como esposa y como familia para donarnos ante el Señor para el servicio de mi esposo”.

Carmen Liliana Favela Reyes, esposa de Benjamín Pérez Ledezma

 

“Estoy muy contenta porque después de mucho tiempo se le dio a mi esposo el don del diaconado permanente esperando que lo lleve como dijo el obispo, con sencillez, humildad, y esperando que siga adelante con nuestra ayuda y le ayude al obispo en todo lo que necesite”.

María Elena Mercado de Ibarra, esposa de Diego Ibarra

 

 “Estamos muy contentos por todo lo que ha pasado. Estoy muy agradecido con toda la gente. Le pido a Dios que me lo cuide y me lo guarde toda la vida que esté ahí con Él”. Elías Flores, papá de Adrián Flores.

 

“Me siento muy contenta. Le doy muchas gracias a Dios por haber tomado de la mano a mi hijo. Estoy muy orgullosa de él, siempre tuvo la vocación desde niño y estamos muy orgullosos porque es un joven igual que cualquier joven que le gusta ayudar a los jóvenes. Le pido a Dios que le de mucha fuerza, que no me lo suelte, que siga igual de bueno y me lo fortalezca más”.

Elsa Patricia López, mamá de Adrián.