Ceremonia de ordenación será la más numerosa en 17 años…se realizará en sintonía con el 60 aniversario de la Diócesis de Ciudad Juárez, el 8 de septiembre en El Señor de la Misericordia

 

Ana María Ibarra  / Claudia Iveth Robles

Como un regalo de parte de Dios a la Diócesis de Ciudad Juárez en su 60 aniversario, seis nuevos sacerdotes serán ordenados el próximo 8 de septiembre en la parroquia del Señor de la Misericordia, en una misa presidida por el obispo don José Guadalupe Torres Campos.

A esta ordenación múltiple le preceden dos celebraciones similares, una de ellas en 1996 cuando fueron ordenados seis sacerdotes en el Gimnasio Universitario, y otra más en el año 2000, cuando fueron ocho también en el Señor de la Misericordia.

A seis meses de haber sido ordenados diáconos, los futuros sacerdotes compartieron su alegría por la gracia que recibirán y pidieron a la comunidad diocesana orar por ellos.

 

Víctor Ortega: Espera alegre y tranquila

Víctor Manuel Ortega realizó su servicio como diácono transitorio en la parroquia San Carlos Borromeo asistiendo al padre Pedro Luis Reyes, quien le encomendó el acompañamiento al Movimiento Familiar Cristiano parroquial, a los jóvenes y a las comunidades.

“El padre Pedro Luis me pidió ser cercano a ellos. En mi caso, mi servicio no fue tanto enfocado a los sacramentos, fue más bien estar presente, constantemente acompañando a los jóvenes y a la comunidad, además de celebrar una misa en domingo y auxiliar a otros sacerdotes de otras comunidades”, compartió.

Para Víctor fue un tiempo muy fuerte en el acompañamiento, y la primera vez que bautizó fue a un solo niño. En cuanto a la celebración de matrimonios, asistió únicamente a un aniversario de bodas hace dos semanas en la parroquia Santa Rosa de Lima.

El aún diácono dijo que se encuentra muy contento, agradecido con Dios y emocionado de conocer la fecha de su ordenación sacerdotal. En tanto disfruta de los preparativos pero también hace conciencia de la respuesta que le está dando a Dios.

“Ya viene ese momento por el cual me he estado preparando. Me preparo para vivirlo con alegría, con entrega generosa y para vivir cada uno de los tiempos que vamos a tener: los ejercicios espirituales, el examen, prepararnos para él. Estoy alegre y tranquilo, emocionado”, expresó Ortega.

Del sacerdocio, Víctor agregó que lo que más anhela es poder celebrar los sacramentos de la confesión y la eucaristía.

“Anhelo celebrarlos, vivirlos, porque son sacramentos que me recuerdan la cercanía de Dios y su misericordia. Es difícil cuando la gente se me acerca como diácono y me pide confesión y no poder hacerlo. Me impactó reconocer que hay necesidad en la gente y es necesario responderle con generosidad”, compartió.

Víctor agradeció las oraciones de la comunidad diocesana y se encomendó a ellas, pues reconoció que las vocaciones sacerdotales se sostienen gracias a la oración constante de la comunidad.

“Aun sin conocernos, siempre están rezando por las vocaciones. Gracias por esa oración. Los invito a que sigan orando por nosotros, no porque lleguemos al sacerdocio dejen de hacerlo, al contrario oren para mantenernos firmes a esa respuesta. En mi caso, gracias por sus oraciones en estos 10 años desde que entré al Seminario. Me comprometo a estar en oración de intersección por toda la comunidad”, finalizó Víctor.

 

Jesús Salinas: Configurarse con Cristo

A diferencia de Víctor, Jesús Salinas Lucero tuvo la oportunidad celebrar constantemente los sacramentos permitidos a los diáconos transitorios, lo cual dijo, disfrutó mucho.

“Es toda una experiencia ver la inocencia reflejada en los bebés y de cierta manera la ilusión de los padres al querer que sus hijos sean bautizados. Fue muy bonito que a través de mí esos niños formen parte de la Iglesia. También fue una alegría unir a una pareja en matrimonio”, compartió Jesús.

Otro aspecto del diaconado que Jesús disfrutó fue la cercanía con los grupos de la comunidad Santa Cecilia, donde compartió la palabra de Dios y los apoyó en su formación.

“Fue muy edificante también saber ser motivo de consuelo para las familias en momentos difíciles. Me tocó al inicio del ministerio bautizar a muchos niños, pero otro lado de la realidad son los funerales debido a la violencia en Ciudad Juárez. Hay mucha depresión en la juventud y esa es otra parte del ministerio, estar cercano a ellos”, dijo Salinas.

Son estas realidades la que, expresó, lo llaman a seguirse formando para el órden que pronto recibirá.

“Me siento motivado, respaldado por la oración de la comunidad. Es un paso muy importante para seguirme configurando con Cristo. Es una bendición, un regalo por parte de Dios, pero es una tarea que hay que irla cultivando, alimentando con la palabra, con la Eucaristía”, detalló.

Reconoció que para mantenerse fiel requiere estar tomado de la mano de Dios.

“Si antes estaba dos horas ante el Santísimo ahora debe ser el doble. Es un gran regalo (la ordenación), me configura más con Cristo y me llama a estar más unido a Él”.

Lo que Jesús más anhela del sacerdocio es ser puente de la gracia de Dios para con los demás, poder consolar y limpiar corazones con el sacramento de la confesión y alimentar corazones con el pan de vida eterna que es Cristo mismo.

“Deseo tener los sentimientos de Cristo, ser un hombre tomado del pueblo para el pueblo con todo lo que implica desde la gracia de Dios, agarrarme de Él para ser instrumento de su obra salvadora”, expresó.

 

Jesús Caldera: Sacerdote cercano
Para Jesús Manuel Caldera Cordero, estos seis meses de diaconado han sido de una gran experiencia del amor de Dios, de felicidad en el servicio que lo ha nutrido espiritualmente.

“Los primeros bautizos, bodas, el poder servir a Dios me ha nutrido, me ha mostrado el camino a seguir, me siento contento y feliz de ir dando respuesta”, declaró.

Agregó que una de las cosas que más le gustó de su diaconado fue estar cerca de la gente, acompañar en momentos de duelo al celebrar las exequias y compartir la alegría de las familias en torno a un bautizo o una boda, servicios que llevó a cabo en la comunidad de Santa Teresa de Jesús, especialmente en la capilla Santo Niño en Samalayuca.

“Muchos de los consejos que escuché de mi mamá pude aplicarlos a los matrimonios, como decirles que nunca se vayan peleados a la cama porque es grande el espacio que le dejan a Satanás para que se acueste en medio”, compartió.

Sobre su próxima ordenación sacerdotal dijo: “Me siento muy contento, muy feliz. Recuerdo al padre Benjamín Cadena que me acompañó en la última etapa de teología y preguntaba qué tipo de sacerdote queríamos ser. Siempre dije que un sacerdote de escucha, que acompañe”.

En su carta de solicitud al orden sacerdotal expresó que su motivación es el amor que Dios le ha tenido y su deseo es que hacer que a través de él los demás experimenten esa misericordia y ese amor.

“Es un don inmerecido pero es la respuesta de Dios a tantas súplicas, a tantas peticiones. Es sin lugar a duda la confianza y la fidelidad de Dios a su pueblo”, indicó.

Jesús invitó a la comunidad a seguir orando y descubrir esa fidelidad a Dios a su pueblo.

“Queremos consagrarnos a este pueblo, están invitados a vivir esta fiesta de 60 años de la diócesis y de ordenaciones donde contemplamos la misericordia y la presencia de la obra de Dios para su pueblo”, finalizó.

 

Fernando de Santiago: Diaconado fructífero

“Seré ordenado sacerdote…”, fueron las palabras que retumbaron en la mente de Fernando de Santiago al recibir la noticia por parte del obispo. También escuchó palabras de alegría y agradecimiento con Dios por llamarlo para estar más de cerca de Él de través del sacerdocio.

Para Fernando, de 31 años, la fecha también es muy significativa porque la ordenación será en la fiesta de la Natividad de María, quien ha estado en su camino siempre.

Si diaconado ha sido muy fructífero ya que ha podido disfrutar en estos meses, además de bautizar y casar, el poder asistir a la caridad donde ha tenido contacto con personas y situaciones reales que dan siempre un fiel testimonio de la fe y esperanza que tiene en Dios.

También goza de acompañar y orientar a los jóvenes en ese deseo y conocimiento de Dios.

Afirmó que todo esto que ha aprendido en el diaconado le ayudará ahora como sacerdote principalmente a tomar conciencia de la responsabilidad que implica el ministerio sacerdotal y su oficio.

“Como sacerdote tienes una gran responsabilidad con la porción del pueblo de Dios encomendada, gente que asiste a la misa, grupos, comunidades, la plática personal y dirección espiritual, las situaciones en las capillas, pero también el cuidando de las instalaciones”, dijo el próximo ordenado.

Fernando vio nacer su vocación en Catedral, pero al poco tiempo de estar en el Seminario se fui a vivir con su familia al suroriente de la ciudad, al territorio de San Pedro de Jesús Maldonado donde es párroco el padre Armando Delgado. Ahí el acompañamiento desde su sacerdote y la cercanía de la comunidad avivó su vocación.

Pidió a la comunidad diocesana su oración por los próximos a ser ordenados y que sigan rogando al Dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos.

Invitó a todos a asistir a la ordenación y vivan cada uno de los signos que conlleva la ceremonia.

Para Fernando el ser sacerdote es la entrega confiable a Dios, intercediendo por su pueblo y es darse cuenta de que Dios sigue cumpliendo su Alianza con su pueblo proveyendo sacerdotes según su corazón.

“Por eso el buscar siempre hacer en mí la voluntad de Dios ha sido de mucha expectación para caminar por donde Él quiera llevarme, es Él quien guía mis pasos”, puntualizó.

 

Gary Reyes: Agradecido con Dios 

Después de siete meses de diaconado Gary Eduardo Reyes, de 29 años, agradece a Dios por permitirle el próximo 8 de septiembre ser ordenado sacerdote.

Él describió como una emoción única ese momento en que el obispo don José Guadalupe Torres Campos los mandó llamar para decirles que serán ordenados en septiembre.

A su mente, platica, vinieron escenas del Seminario y su primer sentimiento fue de agradecimiento por el regalo de Dios ahora como sacerdote.

Actualmente Gary presta servicio como diácono en la parroquia Jesús El Salvador y considera impactante y maravilloso el poder bautizar y presidir una boda, dos de los sacramentos que ha disfrutado.

“Aquí en la parroquia siento que me aprecian, que han orado por mí y que también esa oración se confirma con la ordenación, me siento muy bendecido, he disfrutado mucho”, dijo.

Este servicio de diaconado afianza la vocación del próximo ordenado a confiar en Dios y a escuchar las necesidades del pueblo.

Afirmó que la experiencia de diaconado le ha ayudado a saber qué necesita la diócesis y el pueblo, todo aquello que se vive día con día como trabajadores y como esposos.

Gary pidió a la comunidad seguir orando por él y sus compañeros ya que vio que Dios escuchó la oración de su pueblo y principalmente para que puedan seguir manifestando ese reflejo de Dios a su diócesis.

“Siéntanse alegres por este momento, porque Dios les dice he escuchado su oración, les he dado pastores, por eso es la alegría de la diócesis, no solo es de mi familia, ya que la diócesis pide eso cada domingo, danos sacerdotes según tu corazón”, dijo.

Para Gary, ser sacerdote representa estar entregado a Dios, disponible siempre a la escucha, un hombre que refleje y hable de Dios.

 

Víctor Vega: Alegría profunda

“El Señor me ha llamado a la santidad a través del ministerio sacerdotal y yo, con entrega generosa, quiero responderle con un sí definitivo”, así dijo sentirse Victor Manuel Vega, otro de los que diáconos que serán ordenados sacerdotes.

Con 26 años de edad, Víctor afirmó sentir una paz y alegría profunda en el corazón y agradecido con Dios por haber puesto su mirada en él y haberle llamado a esta vocación sacerdotal.

“Estoy convencido que estoy respondiendo a su llamada de amor y a su proyecto pensado, soñado y querido para mí. Sé que el Señor me ha llamado a la santidad, no tengo duda que para esto nací, que para esto Dios me concedió el don de la vida, para ofrecerla en amor oblativo como Él nos enseñó”, expresó.

Aunque ahora su nueva encomienda será como director espiritual del curso introductorio y prefecto de estudios del Seminario Mayor, el próximo sacerdote sirvió algunos meses su diaconado en la parroquia del Perpetuo Socorro, en el kilómetro 20, que para él fue la etapa más significativa de su vida hasta este momento.

El diaconado lo recibió como un regalo de Dios para él, pero sobre todo para la Iglesia y a partir de esta afirmación es que experimentó una felicidad auténtica, un amor profundo por Dios y cada uno de sus hijos.

“Le agradezco tanto al Señor me haya concedido donar mi vida, tiempo y espacio a aquellos que me puso en el camino”, dijo.

Esto le hace valorar todo lo que el Señor ha hecho con la finalidad de hacerle un instrumento suyo.

“Amo a Dios, y Él es mi mayor tesoro, el diaconado me enseñó hacerlo de una manera diferente. Ha sido para mí una escuela de fe y discipulado en la que el Señor me ha permitido ser para unos un hermano en la fe y el camino de la vida, y para otros un padre que acompaña, guía, cuida y fortalece”, expresó.

Afirmó que es una bendición de Dios y no por ser él, sino por a quien representa por el Sacramento del Orden en el diaconado: Cristo Servidor.

Señaló que el diaconado prepara en todos los sentidos para recibir indignamente de parte de Dios por amor y misericordia el don sacerdotal.

Además le hizo darse cuenta de la falta que hacen en esta ciudad sacerdotes, hombres entregados de tiempo y corazón completo a la obra de evangelización confiada a la Iglesia.

“El diaconado está preparando mi corazón para la mayor aventura de mi vida, en la que Dios pone su confianza y su gracia en mí. Quiero ser un hombre de Dios, que lo tenga a Él siempre como amigo y como el amor de su vida”, dijo.

Con alegria por ser ordenado, Victor agradeció a la comunidad diocesana su oración fiel por las vocaciones sacerdotales de la diócesis y motivar a que nunca se cansen de rogar al Dueño de la mies que envíe operarios a sus campos.

“Sepan que a ustedes queremos servir con alegría y generosidad. Ojalá puedan acompañarnos ese día que seremos ordenados, su presencia y oración son muy valiosas para nosotros y para la diócesis. Vayan a ser testigos de la obra de misericordia de Dios en seis hombres llamados a esta vocación”, manifestó.

 

Ordenaciones sacerdotales

Día: 8 de septiembre 2017

Lugar: El Señor de la Misericordia

Hora: 6:00 de la tarde