Jorge Cervantes / Subdirector del Instituto Bíblico San Jerónimo

Para responder podemos citar el conocido pasaje de Mateo con relación al adulterio: “Si tu ojo derecho es ocasión de pecado para ti, arráncatelo y arrójalo lejos de ti; te conviene más perder uno de tus miembros, que ser echado todo entero al fuego que no se apaga. Y si tu mano derecha es ocasión de pecado para ti, córtatela y arrójala lejos de ti; te conviene más perder uno de tus miembros, que ser arrojado todo entero al fuego que no se apaga”.

Si hubiéramos de tomar los escritos de la Biblia en forma literal viviríamos en un mundo de tuertos y mancos, en el que los zurdos tendríamos la primacía.

En concreto, la respuesta es no. No podemos tomar lo escrito en la Biblia sólo en sentido literal.

 

Ayuda de la Iglesia

Desde los inicios de la historia de la Sagrada Escritura en la plenitud de los tiempos, de decir, de Cristo para acá, el hombre ha tenido que ir descubriendo que aquello que él mismo escribió por mano de los hagiógrafos o escritores sagrados y por inspiración divina, es un texto para todos los tiempos, que para actualizarse e inculturarse tiene que irse redescubriendo conforme pasan los siglos. De modo tal que “cada época tendrá que buscar nuevamente, a su modo, la comprensión de los libros sagrados”.

Ni al más genio de los genios de este mundo se le hubiera ni siquiera ocurrido desarrollar la forma de como un texto podría adecuarse a las necesidades de cada época, por la que dicho texto hubiera de atravesar.

Y en esto, la Iglesia, como madre, maestra y custodia que es de estas Sagradas Letras, nos ayuda poniendo en nuestras manos documentos que nos ayudan en esta difícil tarea que es la interpretación de los libros contenidos en la colección a la que llamamos Biblia.

 

Interpretación de la Biblia

Uno de estos documentos es el de la Interpretación de la Biblia en la Iglesia, que nos dice en su número 19 que “la lectura fundamentalista parte del principio de que, siendo la Biblia Palabra de Dios inspirada y exenta de error, debe ser leída e interpretada literalmente en todos sus detalles.

Por “interpretación literal” entiende una interpretación primaria, literalista, es decir, que excluye todo esfuerzo de comprensión de la Biblia que tenga en cuenta su crecimiento histórico y de su desarrollo. Se opone, pues, al empleo  de otros métodos de interpretación.

Este tema es frecuentemente fuente de discusiones, muchas de ellas estériles por falta de conocimiento de lo que se está hablando.

 

Saber distinguir

Recuerdo haber hablado de esto con uno de mis hijos, que me decía: “¿Cómo distinguir o como saber cuando la lectura es literal y cuando hay que interpretarla o descubrir el mensaje que contiene?

Para responder a esta pregunta, es importante considerar la formación. Siendo un libro escrito a través de más o menos mil doscientos años y que habla de sucesos acaecidos durante aproximadamente dos mil años de historia, se debe considerar que tal amalgama de autores, usos y costumbres, estilos y personalidades no se debe, ni se puede leer como quien lee una novela escrita por un solo autor, en un solo tiempo y en un solo contexto.

A tal efecto, otro documento de la Iglesia que nos hace reflexionar sobre ello, es el que habla de la Inspiración y la verdad de la Sagrada Escritura de la Pontifica Comisión Bíblica y que clarifica mucho en este sentido los elementos a considerar para llevar a cabo esta tarea.