Desde la Iglesia se vela por los niños en situaciones difíciles, gracias a obras como la Ciudad del Niño que busca proteger la integridad de los menores del ambiente caótico que por lo general ofrece la ciudad.

 

Presencia

Con algunos cambios para mejorar la calidad de vida de los niños, y en un esfuerzo por cuidar a menores provenientes de entornos difíciles, la Ciudad del Niño inició formalmente su nuevo ciclo de actividades correspondiente al período 2018-2019

Entre los cambios considerados está el trabajar de manera multidisciplinaria, tomando en cuenta la misión y visión de la institución que este año se alberga a 85 niños, niñas y/o adolescentes, provenientes de  37 familias, explicó Daniel Alejandro Durán coordinador del area de psicología.

Como se sabe, la Ciudad del Niño es una institución fundada por monseñor Baudelio Pelayo en 1950, que alberga a los niños, niñas y adolescentes de bajos recursos y con distintas problemáticas psicosociales y es atendida por la congregación de las Hermanas Misioneras de María Dolorosa.

Cuidado de los niños

Desde su misión, la Ciudad del Niño realiza varios esfuerzos para la protección a los niños. El coordinador de psicología citó como principales tres aspectos.

“Primero hacer equipo: hay una escuela primaria y kinder, donde los maestros hacen equipo. Los cuidadores y cuidadoras en las casitas trabajan con las religiosas y todos hacemos equipo con los papás siendo puente de diálogo para el bien del niño”, dijo el especialista.

Por otra parte, este equipo interdisciplinario también acude a las viviendas de los menores para conocer su historia familiar.

“No solamnete es que los niños lleguen y se les atienda, sino saber de dónde vienen. Hay heridas emocionales fuertes, niños con papás en prisión, que vienen de situación de abandono… historias delicadas que que nos ayuda a rescatar, como Iglesia, la necesidad de salir al encuentro”, agregó el experto.

Retos para cuidar mejor

Otro factor importante en la labor de cuidado que hace la Ciudad del Niño está en animar a la comunidad católica a ser parte de este “fuego que enciende otros fuegos” y poder colaborar para  mejorar la calidad de vida y convivencia de la niñez de Ciudad Juárez.

“Tenemos claro que la realidad de las niñas, niños y adolescentes es dolorosa, y que

muchos de ellos sólo han conocido los estragos de la violencia. Ante esto aceptamos ser constructores de una sociedad de paz, fe y justicia, de la mano de Jesús de Nazaret, que nos  inspira con su ejemplo, así como lo hizo con Monseñor Pelayo (Q.E.P.D.) y nuestra amada hermana Lourdes Martinez (Q.E.P.D.)”, dijo Daniel Alejandro.

Para el psicólogo, un reto es sumar a los fieles y a la ciudadanía a este cuidado de los niños, pero no sólo apoyando materialmente, como lo hacen muchos grupos.

“Invitamos a la comunidad a pasar tiempo con los niños, leerles cuentos, jugar con ellos…ahí es donde nos atoramos como Iglesia. Si estamos dispuestos a ayudar, debemos  ser mas fraternos. Ese es el reto”, opinó.

 

Bienvenida

El domingo 19 de agosto del presente año se dio la bienvenida a los niños que regresaron o se acaban de incorporar a la Ciudad del Niño para el ciclo 2018-2019.

Ese día se realizó las distribución de las casitas donde ellos vivirán temporalmente, acorde a la edad y etapa del desarrollo en la que se encuentran y con la finalidad de una mejor convivencia y para que puedan desarrollar sus habilidades psicosociales en un ambiente.

Los niños compartieron con el equipo de trabajo alimentos, dulces, piñata y alabanzas para aminorar el impacto que pudiesen presentar al momento de separarse de su papá, mamá o tutor.

 

frase…

En estos niños hay inteligencia y hay corazón, sólo falta cultivarlos.

Mons. Baudelio Pelayo