Rubén García es un hombre clave en el activismo pro migrantes en la frontera Juárez-El Paso…Hoy comparte la historia de su compromiso evangélico en favor de quienes, como ha dicho el Papa Francisco, representan un desafío humanitario…

 

Ana María Ibarra

Como un llamado de Dios en su vida, Rubén García ha dedicado 40 años de su vida al servicio de los migrantes y refugiados a través de Casa Anunciación, donde actualmente es el director y que ha recibido miles de refugiados de México y Centro América, especialmente de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Aunque Rubén es de nacido en Estados Unidos, hijo de padres norteamericanos, compartió que este llamado surgió al reflexionar, junto con otros jóvenes, cómo hacer vida el evangelio.

Un nacimiento

Entrevistado en Casa Vides, en El Paso, Texas, extensión de Casa Anunciación, Rubén compartió que hace 40 años formó parte del equipo que fundó la Casa Anunciación, cuyó nacimiento resultó después de que un grupo de jóvenes adultos tuvo un proceso de reflexión.

“Tomó año y medio de hablar y reflexionar sobre cómo tener una vida más profunda, una vida con un sentido de propósito, y lo que poco a poco fuimos entendiendo es que el Dios de las Escrituras se identifica primeramente con el pobre, con el desamparado y el rechazado. Eso nos ayudó a entender que teníamos que ponernos en medio de ese pobre”, compartió Rubén.

En ese momento (1978) ellos se cuestionaron quiénes eran esos pobres.

“Entendimos que era el indocumentado, la persona que cruza la frontera porque en ese entonces existían dos albergues y ninguno le daba alojamiento a una persona indocumentada”, recordó.

Añadió que el indocumentado no solamente era perseguido y que se encontraba en condicion de destitución, sino que era una persona a quien no se le brindaba ni lo más básico, para un ser humano como es dónde dormir.

Así nació la Casa Anunciación, cuyo intenso trabajo y servicio a lo largo de los años, generó a su vez la necesidad de contar con más casas que comparten la misma misión, el mismo trabajo de dar alojamiento al refugiado y emigrante.

 

Problema social

Para Rubén, el fenómeno de la migración es un problema social que no sólo se vive en Estados Unidos, sino también en Europa y Australia, y tiene como causa la violencia y el temor que ocasiona el crimen organizado a la población.

“La gente no abandona, no huye de sus países porque está aburrido. La migración es como un cáncer porque ponemos muros, construimos paredes, porque autorizamos leyes convirtiendo al refugiado en un criminal, creemos que de esa manera nos vamos a deshacer de este fenómeno: criminalizar para no tener que lidiar con el refugiado con el emigrante”, dijo.

Añadió que lo más triste es que el refugiado y el emigrante que viene de México y Centro América está intimamente conectado con Estados Unidos a través del consumo de drogas. “Es una conexion muy íntima que no queremos reconocer y de ahí nace el problema social que es la migración. De cada cinco mil personas que han pasado por la casa, posiblemente uno de ellos dijo que dejó su país porque quería, los otros han dicho que ya no podían soportar la situación, y la solución no es una respuesta de seguridad”, afirmó.

 

RECUADRO

Un giro inesperado en

las políticas migratorias

 

Rubén compartió que la realidad de la migración a Estados Unidos se ha vuelto más difícil con la administracion del presidente Trump, pues está haciendo la vida casi imposible para el migrante.

“Para nosotros se ha convertido en una lucha, en poder ayudar y apoyar a los emigrantes.

El hecho de quitarle los niños a un papá, a una mamá es algo increíble, eso nunca lo hubiera imaginado, ¡es un escándalo! Gracias a Dios el pueblo levantó su voz a tal nivel que obligó al gobierno a dejar de hacer eso. Espero que jamás se suceda nuevamente”.

Pero para Rubén, el hecho de que el gobierno haya dado marcha atrás a esta situación traerá otro problema.

“Ahora van a querer detener a las familias enteras y están preparando la base militar de Fort Bliss y otras bases militares para detener a más gente. Ya pararon de separar niños, hemos visto que han soltado a 43 papás que están aquí con nosotros y todos estan en proceso de recuperar sus hijos, pero todavía hay cientos de papás detenidos”.

Las personas que han sido liberadas están monitoreadas con un brazalete electrónico y, aunque pueden viajar dentro de Estados Unidos, su proceso de deportación continúa.

 

No ser cómplices

Rubén dijo tener la esperanza de que, con el cambio de gobierno en México, éste no se convierta en una extensión de las políticas de Trump, y no asuma la responsabilidad de querer controlar el flujo de migración a Estados Unidos.

“Creo que López Obrador es de una perspectiva de no asumir las políticas que Estados Unidos pida. Estoy muy feliz porque han estado rechazando familias en los puentes y la policía mexicana no los ha molestado, y felicito eso. Espero que México no se haga cómplice de la política de Estados Unidos”, resaltó.

De igual manera envió como mensaje a la comunidad “hacer vida el evangelio buscado la justicia para los migrantes y refugiados”.

“Al final del día todos nos encontramos con un momento de reflexión haciendo contacto con nuestro propio ser. Le pido a la gente que se aseguren de terminar su día con la reflexión de ser una persona justa, sin desear mal a quien está huyendo y en condiciones de desesperación. Asegúrense de ser parte de la justicia del evangelio, que cuando llegue el forastero le den la bienvenida y así terminar el día en paz”, finalizó.  

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