Claudia Iveth Robles

Con Rosario de Aurora, mañanitas, misas, imposición de escapularios y la tradicional kermés, fieles de la parroquia Nuestra Señora del Carmen festejaron a su santa patrona el pasado 16 de julio en el templo donde la imagen lució llena de rosas en diversos colores.

La fiesta inició con el Rosario de Aurora, seguido de las Mañanitas a la Virgen  y a las 8:00 de la mañana el obispo don José Guadalupe Torres Campos, presidió la Eucaristía, ante un templo abarrotado de fieles devotos.

La misa fue concelebrada por el padre Francisco Galo Sánchez, párroco de la comunidad, además del padre Carlos Alejo y el padre Roberto Ríos, decano.

Arriba de una mesa y a la vista de toda la feligresía lució la imagen de Nuestra Señora del Carmen rodeada de flores de diversos colores.

En su homilía el obispo destacó el arraigo de esta fiesta en todo el pueblo, por la gran devoción que se le tiene a la Virgen del Carmen.

Habló del anuncio del Ángel a María, mujer de santo temor, unida a Dios, quien dijo: “Hágase en mi, según tu Palabra”, y desde ahí comenzó la encarnación a forjarse la mujer de la espera.

“En esta fiesta de Nuestra Señora del Carmen contemplamos a la Madre de Dios en el amor puro, conocimiento pleno, temor santo, en la esperanza alegre, por eso desde la oración colecta pedimos, por intercesión de María en la advocación Nuestra Señora del Carmen, para ir al encuentro de Cristo”, puntualizó.  

Al final de la misa llamaron a todas  las mujeres con el nombre de Carmen y Carmela y les dieron una estampita y un distintivo con la Virgen del Carmen.

Posteriormente se impusieron los escapularios y se realizó la coronación a la Virgen.

Durante el día se ofrecieron varias celebraciones eucarísticas presididas por sacerdotes que en un momento fueron párrocos, como el padre Francisco Garcia y Antonio González y ahora el padre Fernando de Santiago.

Durante todo el día se disfrutó de la tradicional kermes con la venta de antojitos mexicanos, juegos y música en vivo.