No son criminales, alcanzó a decir con un nudo en la garganta, luego de haber visitado centros de detención en la vecina ciudad…

 

Blanca Alicia Martínez

El padre Robert Stark, integrante de la Sección de Migrantes y Refugiados del Vaticano, visitó en El Paso, centros de detención de hombres y mujeres migrantes habilitados a raíz del recrudecimiento en la políticas migratorias de Estados Unidos.

Enviado por el Papa Francisco, el padre Stark participó el pasado fin de semana en el evento de la Diócesis de El Paso, que incluyó una vigilia de oración por los migrantes y un foro de discusión sobre el tema que ha mantenido en intensa actividad a servidores de la Iglesia católica y activistas por los derechos de los migrantes.

En el mensaje que dirigió a la asamblea reunida en la Catedral de San Patricio, donde se hallaban representantes y seguidores de unas siete denominaciones religiosas, incluso no cristianas, el representante del papa dijo:

“Estos testimonios y oraciones nos recuerdan que los migrantes son un regalo, una oportunidad de encuentro con Dios”, dijo.

El sacerdote insistió en el mensaje del Papa Francisco que invita a la solidaridad  con los marginados y que recuerda que la migración es un derecho básico universal que debe ser  respetado y protegido.

Recordó que en el mundo hay más de 23 millones de migrantes y 30 millones de refugiados que sufren por las políticas antimigratorias.

Los migrantes, un don

Luego, en entrevista con Presencia, el sacerdote, quien proviene de una diócesis de Hawaii, dijo que la Vigilia de oración ‘inter-fe’ fue una gran experiencia de la presencia de Dios en los márgenes (en las periferias).

“Esta es una celebración del proceso de acompañar a los migrantes y a los refugiados como una oportunidad de encontrar a Dios de una manera muy especial…como un don que Dios nos da para profundizar nuestro acercamiento a Él”.

Explicó que el Papa Francisco, que conoce bien lo que se vive en esta región, quiso recordar a esta porción del pueblo de Dios ese don que son los migrantes “en nuestras comunidades”.

“El nos habla de que los países pueden tener sus fronteras, pero la Iglesia es sin fronteras. Tenemos que ser un pueblo de fe sin fronteras y tenemos que experimentar y encontrar a Dios en el otro y sobre todo compartir y transformar la realidad de lo que está pasando”, manifestó.

 

Conmovido por migrantes detenidos

Al ser cuestionado sobre cómo fue su experiencia al visitar centros de detención mujeres, hombres y menores migrantes, a los que asistió el mismo día de la vigilia, al padre Stark se le llenaron los ojos de lágrimas y comenzó con un nudo en la garganta.

“Hay bastantes personas y aquí en El Paso las personas de Servicios legales migratorios de la diócesis están asistiendo a las familias en la reunificación. Lo más fundamental que hay que decir es que no se debe y no se puede criminalizar la migración. Eliminar la migración es contra las enseñanzas de la iglesia y nosotros tenemos que hacer una fuerza mayor, más unida y también más comprometida en acompañar a los migrantes y a los refugiados en la búsqueda de paz y justicia”, dijo.

Pero ya no podía continuar. Pidió una pausa y solamente alcanzó a decir: “No son criminales. Ellos no son criminales”.

Como se sabe, en las últimas semanas, alrededor de 3 mil menores fueron separados de sus padres migrantes al ser detenidos, y colocados unos y otros en centros de detención habilitados incluso de manera temporal.

Evidentemente el recuerdo de aquellas escenas hizo que las lágrimas contenidas del representante vaticano cayeran a su rostro, mientras sólo alcanzaba a agradecer la entrevista y enviar saludos a la comunidad de Ciudad Juárez y a su obispo.