El joven Edmundo Urrutia hizo después dos carreras relacionadas con las finanzas…Hoy aconseja a los jóvenes no desistir, pero sobre todo tomar decisiones en compañía de Dios…

 

Ana María Ibarra

Con el deseo de ser médico, Edmundo Urrutia de la Peña realizó en tres ocasiones el examen de admisión para la carrera de medicina, en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.  Y aunque al no ser aceptado experimentó sentimientos de enojo y decepción, nunca se sintió fracasado, pues su cercanía con Dios lo ayudó a descubrir en esta experiencia un panorama más amplio, con otras posibilidades de estudio.

Actualmente, Edmundo tiene 30 años de edad, es licenciado en finanzas y licenciado en administración de empresas, graduado en Estados Unidos. En entrevista, aconsejó a los jóvenes no desistir, abrirse a otras posibilidades y sobre todo discernir teniendo a Dios en el centro de sus vidas.

 

Tomar oportunidades

Al salir de la preparatoria, Edmundo tenía la decisión de  estudiar medicina. Tres semestres seguidos hizo el examen para ingresar a la licenciatura en Medicina, pero no tuvo la oportunidad de ingresar a esa carrera.

“Entre la primera vez que hice el examen y la segunda, tomé experiencia, realicé todos los cursos de capacitación que pude, para hacer el examen. La segunda vez tampoco quedé y  tomé cursos con personas que ya estaban estudiando. Siempre fui de buenas calificaciones, no de dieces, pero cuando me propongo algo lo estudio, lo analizo y lo logro”, compartió Edmundo.

Ante los tres intentos fallidos, Edmundo reconoció que vinieron a él sentimientos de enojo y decepción, especialmente al ver que sus compañeros de preparatoria sí lograron ingresar a las carreras que deseaban.

“Los sentimientos que se experimentan son muchos, especialmente cuando se espera algo y no se obtiene, pero un sentimiento debe ser pasajero. Lo que me ayudó fue que no lo vi como un fracaso, sino como una oportunidad de hacer otras cosas, fue un año y medio, lo peor que se puede hacer es quedarse en la casa de ocioso”, dijo el entrevistado.

En ese tiempo Edmundo estudió varios diplomados en mercadotecnia y ventas, entre otras cosas que le ayudaron a descubrir otras áreas profesionales.

“Me gustó el mundo de las finanzas y aunque tomé la decisión de irme a Estados Unidos a estudiar medicina, se me cambió el “chip”, y terminé estudiando una doble carrera.

 

Perseguir las metas en la oración

Haciendo un análisis de su situación, Edmundo reconoció que en algunos casos es difícil ingresar a la universidad en Ciudad Juárez, ya que no hay suficientes espacios para dar cabida a la población estudiantil, por lo que aconsejó a los jóvenes buscar otras opciones. “Hay varias opciones: buscar la manera de entrar a la universidad que deseamos, buscar otra escuela… o buscar otra carrera. Son cosas muy serias que uno debe tomar en cuenta. Se debe considerar también la posibilidad económica de sustentar una carrera, hay carreras que cuestan demasiado. Pero si realmente los apasiona algo, no deben rendirse”, expresó.

“En mi caso no me rendí, cambié de panorama, descubrí en mí habilidades que no conocía y me di cuenta que no quería estar en un consultorio médico toda mi vida”.

Basado en su experiencia, Edmundo aconsejó a los jóvenes a tener un “plan B”, que busquen un trabajo y cursos para mejorar en el siguiente intento.

“Escriban sus metas, lean mucho, actualmente con tanta tecnología hemos perdido el hábito de la lectura, pero hay muchas lecturas que ayudan a mejorar la persona, lecturas de autoayuda, de cómo organizar el tiempo, cómo conseguir las metas, busquen otras alternativas, pero siempre con Dios en el centro de su vida”, aconsejó.

Edmundo lamentó que actualmente los jóvenes dejan a Dios a un  lado, por eso resaltó la importancia de la oración para discernir  y tener claridad para lograr objetivos.

“Vengo de una familia católica, de una educación católica y todas las decisiones importantes en mi vida siempre las he puesto en oración. Es importante tomar las decisiones en compañía de Dios”, puntualizó