Al acercarse el Día Internacional de la mujer, la hermana Georgina Onofre, MMD, doctora en Mariología, nos habla en entrevista del papel de la mujer en la Iglesia, el feminismo y el poder que tienen las mujeres mediante el servicio.

 

1.- ¿Cuál es el papel de la mujer en la Iglesia y como ha cambiado a lo largo de los años?

El papel que Jesucristo le dejó a la mujer en la Iglesia es el de una cristiana, de una discípula comprometida con la evangelización, con las obras de caridad, participar en las celebraciones de la Iglesia, en la Liturgia. Es un papel muy activo el que Cristo nos dejó desde el inicio, sólo que no es que participemos de todos los sacramentos, del ministerio sacerdotal, no lo tenemos, pero sí tenemos un sacerdocio común y hemos tenido un papel activo. Ha ido cambiando paulatinamente, pero se ha visto más en los últimos años de la segunda mitad del siglo pasado a ahora, vimos como se ha avanzado mucho en la participación activa, dentro de algunas cuestiones litúrgicas, las mujeres ya pueden ser lectoras, leer la palabra de Dios en misa, subir al presbiterio y hacer una celebración  de la Palabra.

Incluso las mujeres ya podemos estudiar teología y hasta dar clases de teología, que es una cosa muy importante que la Iglesia que se ha abierto también al genio femenino desde ese punto de vista. Yo lo veo muy positivo, los cambios se han ido dando y el Espíritu Santo va a seguir moviendo para que la Iglesia nos siga dando más espacios de colaboración a las mujeres.

 

2.- Poniendo a María como ejemplo, ¿Cuál es el valor de este papel que realiza la mujer?

Viendo el papel de la Virgen María, es el papel de la socia del Redentor, así la llama la Lumen Gentium, así la llama el Vaticano II: la que coopera de una manera más alta a la redención y la que toma en la Iglesia el papel, tal cual lo dice, la que tiene el puesto más alto en la Iglesia y solamente el segundo después de Cristo; es decir Dios, María y todos nosotros en la Iglesia. El de la Virgen María es un papel muy activo, muy importante como Virgen, como Madre, como discípula, intercesora, mediadora, como abogada, como consoladora. Y de alguna forma las mujeres podemos participar como María en la Iglesia. Ciertamente todavía no tenemos muchos campos abiertos, faltan mas campos donde las mujeres podemos aportar todavía un poquito más. Pero precisamente el Espíritu Santo, Dios, la Virgen María van a hacer posible que estos campos se abran paulatinamente a las mujeres.

 

3.- En los tiempos modernos se habla del empoderamiento de la mujer ¿Cómo cree que la Iglesia promueve a la mujer?

Pues no la ha empoderado totalmente, pero insisto, le ha estado abriendo mas funciones, dentro de la cuestión ya no sólo de la mujer, sino del clero. De hecho tampoco los laicos podían participar de algunas cosas. Los laicos en general y las mujeres en particular y ahora ya tenemos más campos donde de alguna manera se ve la autoridad de una mujer dentro de la Iglesia, en las aulas de enseñanza, por ejemplo cuando la mujer celebra la Palabra, es ministro de la Eucaristía y no hablamos de una autoridad en sentido peyorativo, sino de lo que hablaba el Señor, la autoridad como servicio, como gran servicio y es el gran poder que tiene la mujer y que tiene el hombre y todo ser humano en la Iglesia, el poder del servicio.

Entonces este poder del servicio lo tenemos, no es que la Iglesia nos lo haya dado, sino que es que el Señor nos lo ha concedido a todos los cristianos; desde el Bautismo somos reyes y somos reyes porque tenemos poder y el poder es el servicio, es el estar al servicio del hermano.

De alguna manera estos campos que se han abierto expresan o concretizan de una manera más fuerte esta realeza de las mujeres y de los hombres y de los laicos dentro de la Iglesia que, paulatinamente, ha estado abriendo mas campos.

 

4.- Los logros conseguidos por las mujeres a lo largo de la historia -voto, desarrollo profesional, cargos públicos etc, ¿Cómo deben ser asumidos cristianamente?

De una manera activa, de una manera receptiva, muy positiva, porque esto en lugar de disminuir hace crecer a las sociedades, el problema con estos avances es que han sido unilaterales. Las mujeres han estado conquistando estos espacios profesionales y públicos, pero con el detrimento del hogar, porque desgraciadamente hacia fuera somos más equitativos que hacia dentro de la familia.

Dentro de la familia, el papel de cuidar de la casa y de los hijos prácticamente sigue siendo únicamente de las mujeres, por eso se ve ahora mucho reclamo de que: “Las mujeres salieron a trabajar y abandonaron a su familia”, pero no abandonaron a su familia.

Tanto varón como mujer tienen la responsabilidad de llevar la familia, de sacarla adelante, tanto a los hijos, como el mismo hogar. Desgraciadamente una mujer tiene que trabajar fuera y tiene que llegar a hacer los mismo que haría si no trabajara; es demasiado, se le duplica, se le cuatriplica el trabajo y eso va en detrimento de la persona, de la mujer misma, del hogar. Hace falta más corresponsabilidad para que una mujer pueda salir a ejercitarse, a realizarse profesionalmente, porque tiene el derecho y tiene la capacidad y ahora gracias a Dios tiene la oportunidad y los medios, pero para eso necesita también que su esposo, que el matrimonio que ha fundado sea corresponsable y que no solamente el esposo, sino también los hijos apoyen. Esto es vivirlo cristianamente porque de hecho vemos en la Biblia que el Señor les dijo a ambos: sean fecundos, llenen la tierra y domínenla, no sólo se dijo a uno, sino a los dos. Para nuestro Señor la igualdad, no la igualdad de que somos iguales en todo, si no, no seríamos complementarios, sino la igualdad de la oportunidad y la igualdad de la dignidad.

Está muy claro en la Biblia que nuestro Señor Jesucristo fue muy abierto con las mujeres, muy revolucionario en su tiempo, incluso escandaloso con el trato hacia las mujeres y vivirlo cristianamente es vivirlo en la corresponsabilidad. Estos avances y otros más que se puedan dar, hay que vivirlos en la corresponsabilidad en que ambas partes, varones, mujeres y toda la sociedad, incluso la Iglesia, comprendamos el ‘genio femenino’ como lo llamó Juan Pablo II y que comprendamos que la mujer no solamente es la armonía, como dice el Papa Francisco y esto ya es una belleza y un gran aporte de parte del papa Francisco, pero la mujer es también activa, propositiva, creativa y puede hacer muchas más cosas teniendo el espacio, el tiempo y la ayuda, como lo han tenido también los varones.

 

  1. ¿Qué opina del feminismo del tiempo moderno?

Ya está más mitigado. Cuando el feminismo comenzó, fue un feminismo muy agresivo, pero se debe entender, porque cuando tú te das cuenta que estas sufriendo una injusticia, la primera reacción es el coraje, es el enojo, es la impaciencia, la intolerancia, todas aquellas emociones que te molestan que te hace sentir mal y que incluso te hacen agredir aquello que, crees tú, te esta violentando, que está cometiendo contigo esa injusticia.

Se entiende que el feminismo haya sido tan agresivo y tan terrible; pero se ha ido mitigando, y ahora más que ser agresivo es propositivo y gracias a eso se han abierto muchas posibilidades para las mujeres.

No se nos hace para nada raro ver a las mujeres estudiando en la universidad, que la mujer vote, que la mujer trabaje fuera y todas esas cosas ya se nos hacen cada vez más normales, pero aun faltan espacios por conquistar, pareciera una conquista  y no una adquisición lógica por el sólo hecho de ser persona y parecen conquistas. Falta mucho, pero insisto que el feminismo es más mitigado, más razonable, ya propone, ya da alternativas, opciones y esto es enriquecedor, y lo vemos claramente cómo en los países de occidente, que es donde se ha aceptado más fuerte el feminismo, han tenido un progreso más claro en todos los niveles de la sociedad.

Vemos las sociedades donde no se ha adquirido la fuerza femenina y vemos que son sociedades más unilaterales, más violentas; hablo por ejemplo de los musulmanes y de otras sociedades más cerradas. El feminismo ha hecho muchos logros. La igualdad está en la oportunidad, en la dignidad y en realización personal.

 

6.- Hay un femenismo cristiano católico?

Sí hay feminismo. Lo vemos en la parte teológica, se han hecho muchas propuestas a raíz de la biblia, un feminismo bíblico, donde las feministas se han basado mucho en la Biblia, en cómo Dios vio a las mujeres, cómo las trató, las liberó, cómo creó esos espacios de vida para las mujeres, las aceptó y las reconoció como personas.

Desde ahí se mueve mucho este feminismo y también lo vemos de alguna forma en estas mujeres que luchan por estas posiciones dentro de la misma Iglesia, que puedan ellas aportar desde la misma teología, y hablando como mujeres y desde las mujeres, con nuestra propia óptica de mujeres.

Sí hay feminismo católico cristiano, desgraciadamente hay feminismos muy agresivos, no sólo en la Iglesia católica, también en otras partes del cristianismo, pero gracias a Dios poco a poco se va superando, porque no se trata de ver lo injusto, sino de ver las posibilidades que Dios nos ha dado y que nosotros podemos aportarle.