Esta semana el vicario de Pastoral hace una reflexión para explicarnos cómo debe ser la participación de los laicos en este nuevo Proyecto de Pastoral convocado por el obispo.

 

Pbro. Mario Manríquez/ Vicario de Pastoral

En el objetivo del Proyecto Diocesano de Pastoral de nuestra Diócesis se subrayan tres aspectos que pudiéramos tomar en cuenta para hablar de este tema.

 

Primero

Primero tenemos el objetivo de sembrar el Reino de Dios anunciando el Evangelio a todos; esto es una labor que incumbe a todos los bautizados hacia adentro y hacia afuera de la Iglesia, sembrar el Reino de Dios, es mirar a los que asisten a nuestras capillas, a nuestros templos y sembrar también en ellos el Reino de Dios. Dejar de presuponer que todo el que asiste a la Iglesia conoce a Dios y busca el reino de Dios. Debemos salir de esta rutina que nos sume en la indiferencia y nos hace católicos poco comprometidos. ¿Cuántos de los que asisten a nuestros templos aman realmente a su Iglesia? y cuántos más asisten sólo para criticar la iluminación, el sonido, la decoración, al sacerdote, al equipo de liturgia, las catequistas, hasta la señora que vende en la cocinita con una falta de amor total a nuestra Santa Madre Iglesia que bien podría preguntárseles a cada uno de ellos “¿A quién buscan?” (Juan 18, 7)

 

Segundo

El segundo punto a destacar en nuestro objetivo con respecto a la participación de los laicos es la conversión pastoral y aquí si se abre el campo más grande de apostolado que jamás hubiéramos imaginado en los inicios de nuestra Diócesis. En aquel tiempo recibíamos las novedades del Concilio Vaticano Segundo pero no lográbamos comprender realmente el significado de los diferentes documentos que el Espíritu Santo regalo a la Iglesia ahora, más de 50 años después todas las iniciativas del Concilio Vaticano Segundo apunta hacia el papel fundamental de los laicos en el mundo.

Y aunque en un primer momento después del Concilio, al abrirse los ministerios dentro del templo a la participación de los laicos, se hizo un gran revuelo y se llenaban los grupos de servidores, ahora se recupera el título de “laico comprometido”, no para aquel que ayuda al sacerdote en el templo solamente sino por encima de todo aquel que ayuda a su prójimo en el mundo.

Salir del templo al encuentro del hermano en mi escuela, en mi trabajo, en mi barrio, en mi realidad cotidiana, no puede ser algo optativo, ocasional o extraordinario. Ese es mi compromiso como laico día con día y de esto los laicos se habían desentendido mucho. Cuántos laicos sienten la necesidad de buscar a Dios en la oración para poder vivir la fe en un mundo que los hostiga, que los persigue, que los cuestiona. Realmente parecería que los laicos no están viviendo la fe fuera de los muros del templo. Un ejemplo grave que se da es que se piensa que la responsabilidad de la Iglesia es de los clérigos, no de los laicos y así se reduce el concepto de Iglesia a un simple templo

 

Conversión pastoral

La conversión pastoral nos exige entrar en un dinamismo de misión permanente, no es el hombre para las estructuras sino las estructuras para el servicio del hombre, es decir, cada bautizado entendiéndose como cristiano; refiriéndose al ungido que forma parte del cuerpo místico de Cristo y por ello se une afectiva y efectivamente a sus hermanos en la Iglesia, unión que va más allá de los muros del templo, unión en la misión de servir a los más pobres. Es una exigencia de la conversión pastoral la participación de todos los bautizados en la extensión del reino de Dios para responder consciente y eficazmente a las exigencias del mundo de hoy.

 

Participación desde las comisiones

Cuántos católicos parados levantando su mirada y a veces su voz como esperando el actuar del sacerdote, la religiosa, el obispo o el papa, vaciando su vocación laical de contenido y de compromiso. Nuestro proyecto Diocesano de Pastoral incluye seis comisiones: Pastoral Social, Pastoral de Comunicación, Vocaciones y Ministerios, Pastoral Litúrgica, Pastoral Profética, Adolescentes, Juventud, Laicos, Familias y Vida y debemos hacer que cada una de estas comisiones sea un eje y punto de partida en los diferentes quehaceres del laico en nuestra sociedad. Este es el gran cambio que pide el Plan Diocesano de Pastoral, salir del pensamiento que circunscribe toda la acción de la Iglesia al Templo para convertirnos en apóstoles de un mundo impregnado por los valores del Reino de Dios, en pocas palabras, vivir nuestra fe donde estamos injertados en el mundo.

 

Tercer punto

Tercero y último. Nuestro objetivo pide el auxilio de Santa María de Guadalupe para hacer realidad y eficaz el encuentro con Cristo Redentor. Y en una sociedad como la nuestra pedir el auxilio de una mujer es darnos cuenta del aporte que puede ofrecernos el apostolado de las mujeres en todos los cargos de la vida de la fe, no solo en la catequesis sino también en la liturgia, en el trabajo, con los más necesitados, en la Pastoral Social, en la formación de mejores y más santas vocaciones a la vida consagrada, a la vida sacerdotal, y al matrimonio, el aporte valioso para la comunicación dentro y fuera de la Iglesia  y no se diga en la promoción y formación de los adolescentes, jóvenes y familias. El llamar a María y pedirle su auxilio es también pedirle su auxilio en el proyecto de pastoral de nuestra Diócesis.

A lo largo de este mes de julio cada parroquia estará nombrando sus encargados de comisiones y dimensiones  y es muy importante participar y conformar en cada una el consejo parroquial de pastoral que se encargará de hacer realidad cada una de las comisiones en cada parroquia con un objetivo, con conocimiento de la realidad y programa de actividades que le permitan vivir a la comunidad parroquial el verdadero espíritu de “una Iglesia en salida” y también deberá nombrarse en cada comunidad parroquial un consejo de economía capaz de dar soporte económico al proyecto pastoral de la parroquia, harán falta recursos para hacer nuestro trabajo de una manera más organizada, con un presupuesto que los mismos laicos tengan como compromiso para sacar adelante con transparencia los compromisos pastorales de la parroquia en su servicio a nuestra ciudad. Así pues mis queridos laicos trabajo no nos va a faltar quiera Dios que tampoco nos falte disposición, entrega y una profunda espiritualidad.

Dios Bendijo Ciudad Juárez

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