Mons. J. Guadalupe Torres Campos/Obispo de Ciudad Juárez

Queridos hermanos, querida comunidad diocesana, estamos en la jornada electoral 2018. Quiero compartirles algunas ideas para que no  sólo el día de hoy, sino siempre, reflexionemos este mensaje del Episcopado Mexicano con relación a la jornada del 1º de julio, Jornada electoral 2018.

A tiempo y a destiempo, la iglesia proclama la buena noticia a ella confiada: Jesucristo Señor de la historia y Príncipe de la Paz, busca reinar en nuestros corazones para que podamos construir entre todos una sociedad  más fraterna, reconciliada y justa.

Las elecciones son sin duda un momento especial para expresar de manera crítica, responsable e informada nuestro derecho sobre quien nos debe gobernar. El actual proceso electoral nos debe de llevar a la corresponsabilidad. Todos somos corresponsables en la construcción de un México mejor, para así, ir respondiendo con fe firme, con voluntad firme, para lograr consensos y acuerdos  que no sólo den vialidad política a las ideas, sino que coadyuven a la reconciliación social.

 

Yo como obispo y todos los obispos de México deseamos hacer un llamado atento a todos los candidatos, a todos los militantes, en sus partidos y a todos los ciudadanos: juntos podemos hacer de esta jornada electoral un ejercicio ejemplar de civilidad, de armonía, de paz. La paz se construye paso a paso, día a día, todos debemos convertirnos en sembradores de paz. Hoy más que nunca México necesita vivir en un clima de paz para poder caminar y seguir construyendo hacia adelante.  

Los obispos invitamos a vivir con gran espíritu de armonía antes, durante y después de esta jornada electoral, aquilatando lo mejor que  tiene nuestro pueblo y valorando los bienes que hoy gozamos como sociedad y que han costado el esfuerzo de muchas generaciones. Es preciso tener en cuenta el futuro, el seguimiento imprescindible por parte de todos, de la actuación de los funcionarios electos y el necesario trabajo de reconstrucción del tejido social que hoy se encuentra lastimado por graves y diversas causas.

 

Es una obligación moral ejercer nuestro derecho al voto. Todos debemos de participar en este importante ejercicio de responsabilidad cívica, jóvenes y adultos, mujeres y hombres, habitantes de zonas urbanas y rurales, ejerzamos el derecho que tenemos para votar en conciencia por el partido o el candidato de nuestra preferencia que mejor represente el máximo bien posible. Y tener en cuenta temas importantes como la vida, la familia, la educación, la libertad religiosa, el trabajo, entre otros.

Confiamos que las autoridades electorales actuarán conforme a derecho con honestidad y transparencia. Es urgente construir un mejor México con más oportunidades de desarrollo humano integral para todos.

Que el Señor de la historia, Jesucristo, nos de esa paz, y que por intercesión de Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive y patrona de nuestra libertad, nos acompañen hoy y siempre. Ella siempre acompaña al pueblo mexicano en su lucha por la verdad,  la justicia y la libertad. Hagamos oración unidos como hermanos.

Les saludo y les bendigo como padre y pastor a todos y cada uno de ustedes. Que tengan buena semana.