Noemia Silva y Nyzelle Juliana Dondé, misioneras de San Carlos Borromeo llegaron a la Casa del Migrante de Ciudad Juárez para realizar un estudio y a la vez acompañar a migrantes que buscan llegar a Estados Unidos.

Cristina Delgado

Con el proyecto “Servicio itinerante”, las religiosas Noemia Silva y Nyzelle Juliane Dondé, de la congregación de Misioneras San Carlos Borromeo, comenzaron a ofrecer asistencia humanitaria a los migrantes que se localizan en esta frontera.
Las religiosas escalabrinianas (nombre que responde a su fundador Juan Bautista Scalabrini) se encuentran en Ciudad Juárez desde el pasado 8 de marzo y proyectan quedarse hasta finales de mayo para poder hacer una radiografía de la situación que viven los migrantes y al mismo tiempo ofrecerles ayuda.

En entrevista con Presencia explicaron que cuentan con unos formatos específicos en los cuales van registrando cada una de las situaciones que observan y las conversaciones que sostienen con algunos de ellos, lo que les permite comprender y responder al fenómeno de la migración.

A la fecha han recorrido diferentes albergues temporales, entre ellos el ubicado en el gimnasio del Colegio de Bachilleres, el del Buen Pastor, el Buen Samaritano, el Alma de Cristo y la Casa del Migrante, lugar donde se hospedan.

Para Nyzelle Juliana Dondé, de origen brasileño, esta visita representa su primer contacto con Ciudad Juárez y la segunda ocasión que viene a México, mientras que para Noemia Silva, originaria de Portugal, es su segundo viaje a una frontera mexicana, ya que recuerda que tuvo su primera misión en la Casa del Migrante en Tijuana.

Las caravanas

El proyecto “Servicio itinerante” es una misión nueva para atender las urgencias y emergencias de los migrantes provenientes de las caravanas y otros.
“Nuestro trabajo consiste en dar una asistencia humanitaria, escuchamos la vida de los migrantes, sus situaciones, sus realidades sufridas y conocer los motivos tan dolorosos que los hacen migrar, pero al mismo tiempo es muy valioso para nosotros porque respondemos a nuestro carisma que es ser un apoyo espiritual a los migrantes”, expresó Nyzelle Juliana.
“Lo que me llama la atención es la esperanza que traen en su corazón, la fe en Dios y en la Virgen; las mujeres, las madres, traen una gran fuerza para poder estar del otro lado (refiriéndose a EU)”, abundó.

Ellos quieren tener una vida digna para sí mismos y sus hijos, vivir en paz, porque este éxodo lo ha provocado la violencia, dijo Dondé.

“Para mí es muy valioso poder escuchar sus experiencias y saber que a pesar de que hacemos algo pequeño ayudamos a fomentar en los migrantes razones para vivir”, expresó
Por su parte Noemia Silva se mantiene en asombro pues no obstante vivió una previa experiencia con migrantes en Tijuana, nunca antes había experimentado algo parecido a lo que hoy son las caravanas.

Asegura que el éxodo que hoy se vive es por la violencia y no por la pobreza, “los migrantes confían en que van a lograr cruzar, que van a lograr el asilo, pero sabemos que no todos pueden pasar y cuando están allá para la entrevista, no sabemos si van a poder quedarse y por cuanto tiempo”, comentó preocupada Silva.
Hay gente que fue víctima de persecuciones, de secuestros, de muerte y quieren una vida mejor para ellos y seguridad para sus hijos”, agregó Juliane.

El poder de la información

Lamentó que los migrantes piensen que con tan sólo cruzar a Estados Unidos ya ganaron. “Desconocen que todo es un proceso, que hay una primera, una segunda, una tercera y hasta cuarta entrevista ante autoridades de migración para determinar si son viables para el asilo. Hablamos con ellos, se les informa que es difícil y que una vez estando allá es muy duro, conozco gente que es indocumentada en Estados Unidos y que tienen hasta tres trabajos para poder sobrevivir”, dijo la religiosa.
“Ellos tienen una gran esperanza de que su pariente o amigo hará todo por ellos, aunque no es verdad, porque no pueden. Y ante la falta de documentos migratorios, no tienen derechos”, expresó Silva.

RECUADRO
Ayuda de la sociedad vs carencias
Para las misioneras escalabrinianas la respuesta de la sociedad mexicana ha sido positiva ante la primera y segunda caravana de migrantes centroamericanos, pero con las subsecuentes no ha sido igual, porque este fenómeno, consideran, sorprende a todos.
Los mexicanos han colaborado como también el gobierno, se nota la disponibilidad, sin embargo no se cuenta con la estructura para albergar a los migrantes, se hacen los esfuerzos y quizás se podría hacer más, siempre es necesario hacer más, opinó Silva.
“La migración es muy dinámica, cambia, es algo que sucede históricamente desde el tiempo de Abraham para ir en busca de la tierra prometida.

Salud pública
En sus recorridos por los diferentes albergues de esta frontera las religiosas han constatado que una unidad móvil de servicios de salud por parte del gobierno atiende a los migrantes enfermos y realizan programas de prevención para el cuidado de la salud.
“México es un país acogedor y se enfrenta a una responsabilidad muy grande como es el aspecto de la salud pública; lo que estamos viviendo son grandes cambios a nivel global en todas las sociedades”, dijo Juliane Dondé.
Pero otro factor importante por atender es el aspecto psicológico de ciertos migrantes, especialmente entre niños que se han visto muy afectados por la violencia vivida en sus países de origen y la experiencia de ir de un lugar a otro, consideraron.

Para saber…
La congregación Misioneras San Carlos Borromeo cuenta con tres centros principales en México, localizaods en Ciudad de México, Guadalajara y Tijuana.

Lo que estamos viviendo son grandes cambios a nivel global en todas las sociedades.
Juliane Dondé

Pies de fotos
Noemia Silva y Nyzelle Juliana Dondé, misioneras de San Carlos Borromeo.

Las religiosas con un grupo de centroamericanos que ya emigraron a los Estados Unidos.

Los migrantes que han partido dejan sus pulseras de identificación encomendándose a la Virgen María.

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