Claudia Iveth Robles

“No hay como la vivencia que tenemos día a día con ellos”, dijo Ivonne López, trabajadora social, quien coordina el Centro de Derechos Humanos del Migrante de la Diócesis de Ciudad Juárez y desde hace 4 años acompaña la realidad de los migrantes que llegan a esta frontera.

“Es mucha satisfacción y aprendizaje. Siempre he dicho que aunque tengas la formación académica, la teoría nunca se parece a la práctica… no hay como la vivencia que tenemos día a día con ellos”, expresó.

Consciente de que la realidad de la migración es un problema fuerte en todo el mundo, no sólo en esta zona, la servidora dijo que es duro compartir con los migrantes sus problemas y angustias, muchas de las cuales incluso llegan a relacionar con la vida propia. 

Por ejemplo compartió el caso de una familia con problemática de violencia: a la abuela le mataron a su esposo e hijo y solicitó asilo político en Estados Unidos. Ellos y Casa Anunciación de El Paso ayudaron  a la familia, pero en esta frontera separaron a los integrantes.

“Se llevaron a la niña de escasos 2 años. Fue algo muy fuerte que me marcó… me imaginaba a la niña sola y con miedo…hay muchos casos así, pero ese lo tengo muy presente”, recordó.

 

Su labor

La labor de Ivonne es recibir a los migrantes y entrevistarlos para conocer sus necesidades y poder ayudarlos.

Ella los canaliza con el médico, si es necesario, les asigna ropa y calzado, y realiza los trámites para rescatar sus pertenencias de las autoridades migratorias, así como realiza otros trámites pendientes ante el gobierno.

Aunque tiene un horario de 7:30 de la mañana a 4:00 de la tarde, cuando se necesita Ivonne acude con gusto al servicio fuera de su horario, pues la obra debe haber atención las 24 horas del día.

Ivonne recuerda con gran satisfacción los rostros agradecidos de los migrantes, quienes les han dicho: “Tuvimos un mal inicio en Estados Unidos, nos trataron mal, pero ustedes nos han dado la bienvenida y nos sentimos bien”.

Por ello invitó a la comunidad a acudir y conocer la Casa del Migrante, así como a ofrecer un poco de su tiempo para compartir con las personas que por alguna u otra razón han tenido que emigrar en busca de una mejor vida.

“Se van a enamorar de esta labor que nos enseña mucho sobre las personas y sobre compartir”, dijo.

Finalmente dijo que si la comunidad desea apoyar a la Casa del Migrante puede donar calcetines y ropa interior para hombre, pero también pueden donar carteras de huevo, alimento que siempre se termina muy pronto.

 

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