Presencia

PALABRA Y TESTIMONIO DE LA IGLESIA CATÓLICA EN CIUDAD JUÁREZ

Local Migrantes 2019

Ofrecen parroquias a migrantes hogar temporal

La comunidad de Corpus Christi, en la Colonia Héroes de México es una de las que se han habilitado como albergue para migrantes que solicitan asilo político a Estados Unidos.

Cristina Delgado
En apoyo a los migrantes, parroquias de la Diócesis de Ciudad Juárez, han abierto sus puertas para brindarles techo, comida y ser ese puente de comunicación ante personal de migración del gobierno mexicano.

Entre esas parroquias se encuentra Corpus Christi, ubicada en la colonia Héroes de México. Su párroco Roberto Luna expresó estar agradecido con Dios por esta oportunidad, se dijo conmovido de poder servir bajos los criterios de amor y caridad y al mismo tiempo vio la pertinencia de sensibilizar a la comunidad ante este fenómeno social que se ha incrementado en los últimos meses.

Cubanos

Desde hace unas semanas, en el templo se acondicionó un salón aledaño que alberga a 14 hombres cubanos que llegaron en una de esas noches frías que se registraron en los primeros días de marzo en la ciudad.
“Fue muy duro porque estábamos sin techo, sin abrigo, fueron unas cuantas horas, pero gracias a Dios ya estamos aquí y nos sentimos muy bien”, expresó uno de ellos.
Desde entonces cada día para los cubanos es un tiempo que se acorta en la espera para poder presentarse ante las autoridades migratorias de los Estados Unidos para solicitar asilo político, ya que todos cuentan con un número asignado para una primera presentación formal.

El número es asignado por autoridades migratorias mexicanas y se localiza en un brazalete que alguno de ellos traían puesto en la muñeca de su mano.
“El primero que se va es él”, expresó uno de ellos para señalar al compañero que estaba por ser llamado.

Los migrantes expresaron sentirse tranquilos y agradecidos por el apoyo que han recibido por parte de la sociedad juarense, sin embargo, su peregrinar para poder llegar al Norte de México ha sido difícil, pues han pasado más de ocho meses desde que salieron de Cuba y recorrieron varios países de Sudamérica, entre ellos Brasil y Uruguay.

El salón donde se albergan cuenta con colchonetas, almohadas, una mesa y algunos utensilios que la misma parroquia les ha facilitado. Ellos tratan de aprovechar el espacio lo mejor posible.

El grupo es heterogéneo: el más joven es Jorge Luis Hernández de 23 años y la mayor Dersy Rodríguez de 54 años de edad. Entre ellos está un médico veterinario, un contador, varios ingenieros, la mayoría con carrera profesional y con conocimientos del idioma inglés y su destino varía de acuerdo a la ciudad estadounidense donde se encuentran sus familiares. Pero todos tienen el mismo “gran anhelo”, entrar a los Estados Unidos de forma legal.


Buscan trabajar

El padre Beto Luna expresó su impotencia porque los migrantes no han podido ser contratados por la industria maquiladora ya que no cuentan con la documentación necesaria.

“El Seguro Social o a quien corresponda tiene que hacer algo para que ellos puedan trabajar, no es posible que se enfrenten a esta barrera, cuando al mismo tiempo las maquiladoras tienen vacantes y varias de ellas se han acercado a contratarlos, pero no se ha podido”, expresó.

Nielser Cañete, médico veterinario, expresó su temor de ser molestado por las autoridades en caso de integrarse a la actividad laboral sin la documentación legal para hacerlo en México.

“Pedimos al gobierno mexicano que haya esa apertura de permiso de trabajo, somos gente que no venimos a dañar a nadie, pero tampoco queremos ser acosados por los policías”, comentó Dairan García Padilla, ingeniero cibernético bilingüe español-inglés.
Marlene Ramírez, operadora de maquiladora y feligrés de la parroquia, informó que va a proponer a sus supervisores que consideren a los migrantes para trabajar en su centro de trabajo. “Creo que allí los pueden contratar, pues tengo compañeros que son de otros países, como por ejemplo libaneses”, dijo.

Arroz y frijoles

Claudia Chairez, del grupo de Caridad de la parroquia, está encargada de proveer a los migrantes alimentos, que luego ellos preparan, básicamente frijol y arroz.
Dijo que la comunidad se ha mostrado muy cooperativa, hacen donaciones y ella surte la despensa.
“Ellos se preparan sus alimentos y sazonan el arroz y los frijoles de acuerdo a su estilo”.

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: