Presencia

A partir de febrero de este año se incrementó el costo por el servicio de agua potable al aplicarse las nuevas tarifas que aprobó la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS).
De acuerdo a notas informativas consultadas, con el ajuste algunos usuarios recibirán incrementos de hasta 31 por ciento, de acuerdo a los rangos de consumo.

Además, recientemente se informó que habrá un incremento gradual del 0.6 por ciento mensual para sustituir al ajuste que tradicionalmente realiza cada año y que impacta de golpe a los usuarios.

Las autoridades de la JMAS informaron que los costos por metro cúbico para consumo de entre 0 y 10 metros cúbicos, es de 15.37 pesos; entre 11 y 23 metros cúbicos el costo será variable, mientras que a partir desde los 24 metros cúbicos el aumento será progresivo.
De acuerdo a las publicaciones informativas, el incremento gradual acumulado a diciembre será de 6.8 por ciento, y es adicional al aplicado en febrero que va del 12 al 30 por ciento de acuerdo al consumo que se tenga.

Varios usuarios de Ciudad Juárez y Chihuahua  han presentado quejas ante la Profeco por los cobros que han recibido en sus facturas del mes de mayo, y algunos decidieron interponer un amparo ante la Fiscalía.

Por eso la pregunta de esta semana es:

 

¿Qué opina sobre los ajustes en el cobro del servicio de agua y los incrementos graduales anunciados por la JMAS? ¿Nos ayudará a cuidar más este recurso?

 

Hace un par de semanas, hablando con un grupo de personas, uno de los señores que nos acompañaba comento que la JMAS había estado haciendo cobros injustificados a varios ciudadanos argumentando que tenían fugas en sus casas, varios de los que estábamos en la reunión asentimos al comentario, ya que eramos parte de esas personas a las que se les cobro de más y sin tener fallas en los sanitarios ni fugas en las casas como querían hacernos ver los empleados de la JMAS.

Durante la charla, el mismo señor señalo:  ahora dejo sin cerrar bien el “sapito” del sanitario, si me van a cobrar el agua que no me gasto, entonces me la voy a gastar, ya que la estoy pagando.

Y es entonces que me pongo a pensar si realmente seguir utilizando esa estrategia de “castigo” a la ciudadanía, haciendo cobros injustificados y aumentos en el cobro del servicio, realmente tienen efecto esperado en la ciudadanía.

Otro comentario que igualmente discutimos ese día fue, que en una ocasión llamaron para reportar la misma fuga de agua en un parque 5 personas, Y comentan que la JMAS Tardo más de una semana en atenderla y lo que hicieron fue clausurar la llave del parque.

Así que, al parecer, no está surtiendo el efecto que se pretende por parte de la JMAS porque al contrario de ganar la credibilidad y dar el ejemplo a la ciudadanía siendo congruentes, se genera el efecto contrario.  Pues la cultura del cuidado y buen uso de los recursos naturales como el agua, se genera con la concientización; parece ser que lo que se pretende imponer mediante “castigos”, no es necesariamente funcional.

Jericó Sánchez/ Pastoral Diocesana del Medio Ambiente

 

Con negligencia criminal, la anterior administración depreció el valor del agua al no aumentar su tarifa durante 5 años, provocando el deterioro del servicio y la infraestructura que todos terminamos pagando, con riesgo de llevar a la quiebra a las juntas de agua y que se suspenda el servicio.

El ajuste de tarifa que se realizó este año tiene tres objetivos principales: Proteger a quien lo necesita; promover el cuidado del agua; y tener recursos para invertir en asegurar y mejorar el servicio.

Para proteger a los que menos tienen, a poco menos de la mitad de los juarenses se le redujo su recibo de agua; para promover el ahorro de agua, a quienes consumen más de 20 m3 se le realizan ajustes progresivos, de esta manera paga más quien utiliza más de lo necesario para las necesidades familiares normales, ya que el estándar de consumo internacional por familia es de menos de 15 m3.

La tarifa está diseñada para que tenga un ajuste anual cercano al 6 % que equivale a la expectativa de inflación, de esta manera no se pone en riesgo el servicio y se evita su manipulación política.

Cuando no hay inversión ni mantenimiento, los primeros afectados son los que no tienen agua potable y los que viven en las zonas altas y alejadas de la ciudad, por eso el dejar de tener una tarifa que proteja el servicio de agua, hace que quienes viven en condición de pobreza sean los más afectados, ya que tienen que comprar agua potable embotellada que cuesta hasta 1000 veces más que el agua entubada y son más susceptibles de riesgos a la salud.

El agua es vital para todas nuestras actividades, por lo que es necesario cuidarla, ahorrar en gastos y cobrar una tarifa justa por el servicio,  esto permitirá tener los recursos necesarios para mantener el servicio e invertir para mejorar la calidad, ya que a futuro el agua cada vez será menos y de menor calidad, por lo que costará más dinero producirla y potabilizarla, por lo que lo mejor que podemos hacer es prevenir en lugar de lamentar.

Dr. Oscar Ibañez/ Profesor Universitario

 

En términos generales, me parece que los ajustes al cobro del servicio de agua. Así como los incrementos graduales, no contribuyen realmente en el cuidado del vital líquido. Por dos razones:

En primer lugar, los aumentos han causado molestia generalizada entre la población juarense, quienes consideran que son elevados e injustos. En segundo lugar, la mayoría de la gente al recibir cobros tan altos, tal vez, procurará gastar menos agua, pero no lo hará por una conciencia del cuidado del agua, sino por cuidar su dinero.

Por lo anterior, considero que, para una tener una verdadera cultura del agua, no se requiere de aumentos en el servicio, (el cobro que hace el organismo operador es exclusivamente por el servicio y no es por el agua, ya que el vital líquido NO tiene precio) sino, se necesita realizar amplias campañas educativas que den a conocer la importancia de la conservación del agua, sobre todo porque vivimos en una zona desértica donde hay escasez del agua.

Finalmente, es imprescindible realizar un amplio programa de educación ambiental dirigido a promover mediante un proceso a largo plazo el cambio de hábitos y acciones de ahorro del agua, dirigido principalmente a la población en general y en particular en los adultos, ya que en términos generales se realizan actividades para niños en escuelas y se descuidan los procesos educativos con los jóvenes y los adultos.

Mtra. Claudia Laffont/ profesora universitaria