Plaza Pública: Un desabasto de medicamentos en el país

Un desabasto de medicamentos en todas las instituciones públicas del país ha sido denunciado por distintos pacientes en lo que va de este año.

De acuerdo a publicaciones de medios informativos, esto se debe a un método implementado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador de conjuntar las compras de medicamento, insertado en la estrategia de combate a la corrupción,

Sin embargo, diferentes sectores han denunciado también que el gobierno federal no tiene clara una estrategia para salvaguardar los derechos en el tema de salud.

A lo largo de este año, padres de niños con cáncer se han manifestado, por ejemplo en la Ciudad de México ante la falta de medicamentos necesarios para las quimioterapias de sus hijos. Por ello la pregunta de esta semana es:

 

¿Como se puede interpretar la escasez de medicamentos e insumos en las instituciones públicas de salud? 


Creo que la actual administración federal tomo decisiones al vapor, al considerar centralizar la compra de medicamentos para evitar sobreprecios y su tan mencionado estandarte de evitar la corrupción en toda la administración pública… pero ¿qué culpa tienen los niños o adultos que actualmente padecen enfermedades terminales o crónicas que ya de por si sufren y todavía cargan con la ineficiencia del gobierno federal para abastecer de medicamentos a las instituciones de salud como el IMSS o el ISSSTE?, por mencionar sólo algunos. Recordemos que la protección a la salud es un derecho humano plasmado en el artículo 4 de nuestra Carta Magna.

Pareciera ser que el gobierno federal no tiene clara una estrategia para salvaguardar los derechos fundamentales. En el tema de salud no se puede improvisar, como lo hizo el actual gobierno al dictaminar que a partir del 01 de enero del presente año, los derechohabientes del Seguro Popular dejarían de recibir ese beneficio, para ser beneficiados con el INSABI, institución que hasta la fecha no está funcionando y no hay fecha establecida para su funcionamiento. Mientras tanto, ¿Qué le decimos a nuestros niños enfermos de cáncer que requieren el medicamento? Cómo le explicas a los padres angustiados y desesperados porque el dinero no alcanza para comprar el medicamento? ¿Qué consuelo le ofreces a una madre que se siente culpable por que su hija murió y no pudo ofrecerle un servicio médico digno? No hay respuesta congruente.

La enfermedad no espera, con la salud no se puede improvisar ni tomar decisiones que ponen en riesgo la vida de los más vulnerables que requieren un servicio médico. El gobierno tiene la responsabilidad de garantizar los derechos fundamentales como lo es la salud. Porque la ineficiencia, también es corrupción.

Rogelio Loya/ Ex director del Seguro Popular


La escasez de medicamentos en las instituciones de salud pública es un asunto complejo.

Lastimosamente las instituciones se han visto afectadas para resolver tratamientos para pacientes con padecimientos crónico-degenerativos, tales como diabetes, hipertensión arterial, entre lo más frecuente, insuficiencia renal, pacientes oncológicos, hematológicos.

Otro agravante es la sobrepoblación que se atiende en las instituciones, situación que afecta de forma directa, ya que esto trae como consecuencia aumento en el presupuesto para los nuevos derechohabientes con padecimientos de reciente inicio. El desabastecimiento de fármacos, en general, puede provocar retraso o abandono del tratamiento.

Dra. Adriana Oaxaca/ radióloga


¿Cada cuánto les surten la farmacia?” pregunté a una de las enfermeras del centro de salud donde asisto a clase. “Cada que se acuerdan” –fue la respuesta-

En los últimos meses hemos visto en las noticias cómo las instituciones públicas han fallado en brindar metotrexate para niños con leucemia o medicamentos antirretrovirales para pacientes con SIDA. Sin embargo, el problema también lo tenemos aquí cerca, y nuestros pacientes diabéticos e hipertensos en Juárez, que no son pocos, están buscando cubrir de su propio bolsillo un derecho que el gobierno en sus discursos televisados les promete cubrir.

Hasta 14 mil pesos mensuales podría costarle a un paciente con SIDA un tratamiento que necesita recibir durante el resto de su vida. Y es que en México no nos alcanza el dinero para enfermarnos. No es lo mismo comprar un paracetamol para la gripe, que luchar contra una enfermedad que sólo podemos tratar con medicamentos diarios de por vida, o enfrentar sus consecuencias en una cama de hospital.

Lejos de debatir la culpa del gobierno y esperar a que nos lo solucione, los católicos tenemos otros asuntos en qué enfocarnos. Mi maestra le dijo a uno de los pacientes que no teníamos su medicamento en la farmacia del centro de salud, pero que alguien nos había donado una caja de ese medicamento y que por lo pronto con eso se le podía ayudar.

Mi invitación va más allá de que donemos a los hospitales públicos las cajas de medicinas que tenemos empolvando en la alacena, que tampoco estaría mal. Es más bien que respondamos al llamado que Cristo nos hace de hacer nuestras las necesidades de los demás y ver qué podemos aportar para hacerlas más ligeras. Misioneros, sacerdotes, religiosas y laicos ya lo están haciendo en todo el mundo. No nos quedemos atrás.

Jesús Delmar/ Grupo Caridad y Verdad


Este es un grande problema por el que está atravesando todo el país, pero en relación a nuestra ciudad, estamos conscientes de que quedamos muy retirados del centro de la República, y este es uno de los problemas, al menos en el IMSS, donde estuve trabajando por más de 30 años y esa era una de las causas que no llegaban los medicamentos, ya que se repartían antes en todos los Estados más cercanos al DF (hoy Ciudad de México).

Pero en estos tiempos, me parece que falta conciencia de nuestras autoridades encargadas de abastecer todos los insumos, no nada más medicamentos, ya que hace falta todo el material que se necesita en los hospitales.

Es una tristeza que haya tanta corrupción en los encargados de hacer las licitaciones en los laboratorios para la producción/obtención de medicamentos y se decidan por el que les va a dejar más ganancia sin importar la calidad del producto.

Para mí, y creo para toda la gente, hay una falta enorme de compromiso, respeto y amor al prójimo, falta de valores y sobre todo irresponsabilidad sabiendo que se está jugando con la vida de tanta gente. Y esto es signo de la falta de tener a nuestro Señor Jesucristo presente siempre.

Maria Elena Chávez / Presidenta MEAC

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