Un niño de primera Comunión logró la conversión de sus padres y acercarlos al sacramento Eucarístico, mediante su aceptación del sacramento del Matrimonio. Ya no viven más en pecado.  

 

Ana María Ibarra 

Desde muy pequeño, Dios puso en el corazón de Leo el deseo de ver a sus papás  

recibir el sacramento del matrimonio, pero nunca pensó que él sería el instrumento para que eso sucediera. 

El 22 de abril, Leo vio realizado su sueño lo cual agradeció infinitamente a Dios, pues sus papás Mónica y Hugo se casaron por la Iglesia, en la celebración especial que celebra Catedral en el primer Lunes de Pascua. 

Catecismo, su primer llamado 

Convencidos de que Dios puso los medios para unirse en el sacramento del matrimonio, Mónica y Hugo compartieron con Presencia que todo se fue dando para lograr el sueño de su hijo. 

Mónica compartió que cada domingo asistían a misa de once de la mañana a Catedral acompañando a su suegro de 84 años. Luego, por alguna razón, comenzaron a asistir a misa de nueve de la mañana y ahí escucharon el anuncio del Catecismo para la primera Comunión, y decidieron ir, pues Leo ya estaba en la edad. 

“Tenemos nueve años con esta historia. Todo ha sido por gracia divina, nada se mueve sin la voluntad de Dios. Mi suegro, don Héctor, tiene 84 años y no se pierde la misa”, dijo Mónica.  

En una misa con el padre Hayen escuchamos el aviso del Catecismo para la primera comunión y nos acercamos a pedir información. Decidimos llevar al niño”, dijo por su parte Hugo. 

Mónica y Hugo tomaron con sorpresa el hecho de que ellos tenían que acompañar a su hijo al catecismo, a diferencia de lo que ellos vivieron de niños. 

“Al venir a este curso recordamos cosas que aprendimos de niños, pero sobre todo aprendimos cosas nuevas. El curso está muy completo, vamos a la par con el niño, vemos los mismos temas y eso permite reforzarlo”, agregó Mónica. 

La petición de Leo 

En la misa dominical, al momento de la paz, el suegro de Mónica enviaba a Leo a darle la paz al padre Hayen.  

“En dos ocasiones miramos que el padre se agachaba porque Leo le decía algo y el padre movía su cabeza y le respondía. Leo llegó con nosotros y nos dijo: le pedí al padre que los casara y dijo que le trajeran los papeles. Para nosotros fue una sorpresa todo eso”, compartió la mamá de Leo. 

La familia Chávez continuó su curso de Catecismo y en uno de los temas, los catequistas dijeron a los padres de familia que debían de dar testimonio a sus hijos recibiendo también la Comunión. 

“Nosotros no estábamos casados. Me decía mi esposo que Dios nos estaba hablando”, dijo Mónica.  

Aunque la pareja tenía contemplado recibir el sacramento del matrimonio, lo había ido postergando, sin embargo, sintieron que había llegado el momento. 

“Ni como cuestionar o negarnos. Tuvimos que cambiar al niño al Catecismo los sábados, pero Dios nos fue llevando hasta aquí a través de nuestro hijo”, resaltó Mónica. 

 

Momento de pruebas 

Dentro del mismo curso familiar, se invitó a los padres a los matrimonios colectivos, que se celebran un día después del domingo de Pascua, por lo que acudieron a tomar el curso.  

Sin pensarlo, aprovechamos esta oportunidad. Fueron tantas cosas tan perfectas, que no teníamos por qué decir que no, era el llamado para que nos uniéramos en el sacramento, no tuvimos ninguna duda. Por la gracia del Señor todo cayó perfecto”, expresó Hugo. 

El matrimonio reconoció que hubo pruebas e incluso Hugo tuvo un accidente en casa, pero todo continuó conforme el plan de Dios. 

“Entre más seguimos avanzando, más teníamos pruebas, pero los cursos eran tan sencillos y todo era obvio que fue el llamado de Dios”, reiteró Mónica 

 

El sueño hecho realidad 

Para Hugo y Mónica, Leo es un instrumento de Dios que los ha unido en todo momento.  

Nos casamos por el civil hace dos años, pero para Leo no era suficiente. Nos dijo que un matrimonio bien hecho era dentro de la iglesia, nos quedamos azorados, dijo Mónica. 

Leo no solo le pidió al padre Hayen que casara a sus papás, también lo pidió a Jesús en sus oraciones nocturnas. 

Yo los veía un poquito separados y los quería juntos, así que se me ocurrió decirle al padre que los casara, y el padre me decía que le trajeran los papelesEn las noches le pedía a Jesús que se casaran”, dijo Leo. 

El día de la boda, Leo entregó las arras a sus padres y al momento de la bendición hizo algo que nadie se esperaba. 

“Cuando el padre se retiraba, Leo le habló para agradecerle”, compartió Mónica. 

“Le dije que muchas gracias por casar a mis papás, que era mi sueño. Me sentí bien, y ahora ya están casados son un solo corazón, me siento alegre y feliz”, expresó Leo 

 

Mensaje 

La pareja resaltó que su unión ha sido por gracia divina y se dijo contenta de tener a Dios en primer lugar en su hogar. 

“A veces vamos al catecismo solo por cumplir, muchos llegamos por casualidad, pero lo bonito es llevar la vivencia de Dios en el corazón. Hemos visto que el matrimonio no es fácil, pero teniendo a Dios de nuestro lado y poniéndolo en primer lugar se puede salir adelante”, dijo Mónica. 

Contentos por los acontecimientos que han ido viviendo en este curso de catecismo, Leo y sus papás invitaron a la comunidad a acercarse a Dios y dejar que actúe en sus vidas. 

“Las familias están padeciendo desintegración, por lo que nos aqueja actualmente. La única manera de unirnos es a través de Dios, acercando a los hijos. Los papás tenemos la responsabilidad de hablar a nuestros hijos de Dios y vivir conforme a Dios. Si queremos una sociedad diferente tenemos que empezar por nuestra casa”, expresó la madre de familia. 

“Los invito a que se tomen el tiempo y la oportunidad de matrimonios colectivos, que acerquen a sus hijos al Catecismo, uno nunca sabe, pueden terminar como nosotros yendo por la primera comunión y terminar casados por la Iglesia”, dijo por su parte Hugo. 

Para finalizar la entrevista, Leo quiso decir lo siguiente a los niños cuyos padres no estén casados: “Los invito a que le pidan a Jesús que sus papás se casen por la Iglesia y le digan al padre Hayen que los case”.  

 

frase… 

“Le dije al padre Hayen que muchas gracias por casar a mis papás, que cumplió mi sueño. Y ahora que ya están casados son un solo corazón, me siento alegre y feliz”.  Leo.  

 

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