Presenta obispo nuevo asesor de Pastoral Penitenciaria

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Ana María Ibarra

Con gran entusiasmo y disponibilidad, el padre Gilberto Pérez recibió el nombramiento como nuevo asesor de la Pastoral Penitenciaria, el cual se hizo oficial el pasado 10 de enero, cuando el obispo don José Guadalupe Torres Campos lo anunció al presbiterio.

El nombramiento se dio ante la necesidad de contar con un nuevo asesor para esta pastoral, ya que el padre Alberto Meléndez se encuentra delicado de salud.

 

Trabajo con presos

Después de ser invitado a participar en el consejo presbiteral, el padre Gilberto visitó algunas veces el CERESO. Fue en el área 2, donde los internos le solicitaron acudir a impartirles algunos temas, lo cual tuvo que consultar con el obispo.

“El señor obispo me preguntó si quería ayudar y trabajar en esa área, le dije que estaba dispuesto. El padre Beto Meléndez que era el encargado ya estaba enfermo. El martes pasado el obispo lo anunció en el presbiterio, y en estos días me reuniré Mónica Sernas, que es la coordinadora diocesana, con la hermana Jacinta, de la Casa Eudes y todo el equipo”, compartió en entrevista el padre Gilberto.

El sacerdote agregó que desea encontrarse con el equipo de Pastoral Penitenciaria para conocerlos y darle más solidez a lo que se está haciendo en el CERESO desde la pastoral. “Me tocó ir cuando estaba el padre Aristeo Baca de capellán y cuando nos invitan, he ido. En una ocasión que estaba predicando el evangelio donde Jesús nos dice “estuve preso y no me visitaste”, pensé en hacer algo. Los presos piden biblias y me gustaría hacer un  proyecto de biblias para todos”, dijo al referirse a uno de los muchos planes que ha visualizado puede hacerse desde la pastoral penitenciaria.

“Hay muchas cosas que tenemos que hacer. Tengo la idea de invitar a algunos abogados para formar un equipo que trabaje asesorando algunos casos”, agregó.

 

Prevención

En sus visitas al CERESO, el padre Gilberto se encontró con una realidad muy cruda, incluso con personas que se encuentran ahí injustamente, o bien por delitos muy simples.

“Me animé a trabajar con ellos, incluso me metí a estudiar criminología con la intención de tener una autoridad espiritual como sacerdote y una espiritualidad legal como profesionista, pero sobre todo porque esas tonterías que a veces se cometen, se pueden evitar si hacemos conciencia en las personas”, compartió.

Añadió que desea realizar un proyecto de prevención del delito para los niños, jóvenes y papás.

“Hay niños que hacen cosas por juego y al final terminan siendo delincuentes. Hay jóvenes que por conseguir una amistad ingresan a una banda y no saben bien lo que implica. Hay papás que cometen acciones contra sus hijos, como maltratarlos, descuidarlos, insultarlos y que terminan haciendo del hijo un delincuente”, reflexionó.

Y agregó: “Ojalá y Dios nos ayude a realizar un proyecto que ayude a los niños y a los jóvenes desde la Iglesia. Dios nos ilumine y nos ayude para hacer buen trabajo el tiempo que Él quiera y ojala y los presos salgan beneficiados”, concluyó.