Ana María Ibarra

Como parte del ciclo de conferencias realizadas con motivo de los 350 años de la Misión de Guadalupe, el pasado 18 de octubre, el padre Francisco Galo Sánchez presentó los cinco aspectos que los franciscanos trajeron a la comunidad y que en la actualidad son retos para la Iglesia diocesana.

Evangelio y vida

El primer aspecto que resaltó el padre Galo fue la importancia de retomar la dimensión profética que en los franciscanos no sólo se limitaba a reducir el evangelio a hablarles de Jesús.

“Era enseñarles a vivir, mejorar sus condiciones, a no quedarse en lo privado o marginales, sino incluir a todos. Los indios Mansos y Sumas no eran estables y los frailes querían hacerlos estables. La Iglesia se renueva al voltear a ver el evangelio. Debemos recuperar el sentido profético”, expresó el sacerdote.

El segundo aspecto que el ponente explicó fue que los franciscanos tenían en claro a sus destinatarios: los indios mansos y sumas.

“Se les enseñó no sólo religión, sino también a cultivar, criar animales, labores de ingeniería, música, arte, idiomas. Hoy nos hemos reducido a la religión. Ellos no querían crear obras de beneficencia pública, sino volverse uno de ellos. Hoy los destinatarios son las víctimas de la violencia, los oprimidos”, señaló.

Ecología y vida comunitaria

Los franciscanos, explicó el padre Galo en el tercer aspecto, tomaban en cuenta hasta la naturaleza.

“Los franciscanos, fieles seguidores de san Francisco, eran respetuosos de la naturaleza y los indios también. Hoy hay muchos problemas. Vamos a pagar caro lo que estamos haciendo a la naturaleza, debemos educar y fomentar la ecología, no podemos ser indiferentes”, afirmó.

En el cuarto aspecto, el padre Galo explicó que los franciscanos buscaron formar una Iglesia comunitaria, sin privilegios, vivieron como ellos, comieron lo mismo e incluso compartían tareas.

“El fraile no era quien mandaba, sino que ayudaba y ponía el ejemplo”.

 

Fe y cultura

Finalmente el padre Galo invitó a los asistentes a contemplar, en su siguiente visita, los detalles de la construcción de La Misión de Guadalupe.

“El material del que está hecha, los adornos, son una mezcla de fe cristiana y cultura indígena. La imagen de la Virgen de Guadalupe no es enteramente india ni enteramente española. La Misión es todo un lenguaje. No es un templo más, es un templo donde podemos encontrarnos, descubrirnos y aceptarnos”.

El sacerdote resaltó que la fundación del Paso del Norte no fue un triunfo total, pues no hubo una victoria sin derrota.

“Nos ha costado, pero Juárez no es una ciudad derrotada, sigue en pie. Podemos caminar juntos, con la presencia de Jesucristo que nos acompaña”, finalizó.