Claudia Iveth Robles González  

Entre ricos antojitos mexicanos, juegos y bailables, la comunidad de la parroquia Santo Niño de Atocha realizó el pasado domingo 03 de Junio su tradicional kermes parroquial, que representa la primera con el padre Armando Benavides quien va cumplir un año como párroco de la comunidad.

El propio padre Armando dijo sentirse contento enmedio de esta actividad, ya que su realización refleja el espíritu de trabajo y servicio con el que los diferentes grupos de la comunidad trabajan para la Obra de Dios.  

Fieles de la comunidad y algunos otros invitados participaron en ese día de fiesta en que se celebraron misas a las 8 de la mañana, 12:30 del mediodía y 7 de la tarde, todas presididas por el padre Armando.

Luego de las misas, los fieles pudieron disfrutar de la kermes en la que se pusieron a la venta enchiladas, gorditas, tacos, hamburguesas, entre otros antojitos.

Igualmente en la kermes se presentaron algunos bailables y números musicales que organizaron servidores de la parroquia, mientras que por la tarde todos pudieron disfrutar de la música de mariachi, una orquesta y sonora, que llegaron para poner a bailar a todos. 

A travees de este medio, el padre Armando agradeció el apoyo de todos los grupos de la comunidad que organizaron la kermes, y ayudaron en la limpieza de las instalcaiones y preparación de todo lo necesario.

Dijo que lo recaudado en esta kermés se utilizará para comprar e instalar un aparato de Aire acondicionado tanto en la parroquia, como en una de las dos capillas que atiende la parroquia (san Agustín y  María Reina).

Devoción muy querida

El padre Armando explicó que el santo patrono de la parroquia, Santo Niño de Atocha, es una devoción muy querida en Mexico, que viene de España, donde surgió en torno a una imagen de la Virgen María, llamada “Nuestra Señora de Atocha” (un pueblo suburbio de Madrid).  

Platicó que desde que los musulmanes invadieron España, muchas mujeres iban a pedirle a la Virgen de Atocha que cuidara a sus esposos, quienes sufrían abuso laboral.

“Dice la tradición que un niño se acercaba a llevarles alimento en una canasta, pero el alimento no se acababa, ni el agua se terminaba de su alforja. Después alguien descubrió que la imagen de La Virgen de Atocha no tenía al Niño en sus brazos, y más tarde volvió a aparecer el niño con sus zapatitos sucios y rotos, por lo que aseguraban que era el niño Jesús quien los había alimentado”, relató el sacerdote.  

Señaló que está devoción llegó a Zacatecas, donde se arraigó entre los mineros, que en diversos incidentes en que grupos quedaron atrapados, también aseguraban que un niño les llevaba agua y comida.

Así fue como la devoción se enraizó en Plateros, Zacatecas, donde cada año se hace una gran fiesta en torno a la imagen del Santo Niño de Atocha.

Por lo que respecta a la parroquia en Ciudad Juárez, el párroco explicó que al templo llegan muchas mamas para presentar a sus hijos, y le dejan pequeños juguetes al Niño de Atocha.

“El objetivo de las devociones es celebrar las bendiciones que llegan a la comunidad, así como convivir y alegrarnos”, finalizó el padre Armando.