Ana María Ibarra

Como parte del equipo diocesano del Movimiento de Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo, Laura Herrera y Araceli López fueron enviadas a la Ciudad de Puebla al curso de Intercesión Profética en septiembre del año pasado.

Después de un encuentro personal con Dios y de haber puesto en práctica lo aprendido, Laura y Araceli coordinaron un retiro de encierro para intercesores del 31 de mayo al 2 de junio en la Casa de las Familias, donde compartieron a través de temas y talleres lo que ellas recibieron.

Acudieron alrededor de 120 personas.

Tiempo de gracia

Tanto Laura como Araceli aseguran que el curso marcó en sus vidas un antes y un después.

“El Señor nos ha marcado nuevos rumbos, tanto en la vida personal como en la de servicio, una nueva intercesión”, dijo, al explicar que optaron por vivir la experiencia personalmente para no dejar apagar lo aprendido y después organizar el retiro.

“Cuando Dios llama para recibir algo, nunca es para uno nada más, sino que es para compartir”, afirmó.

Araceli añadió que el movimiento busca iniciar un nuevo caminar en la intercesión.

“Esperamos que los intercesores de nuestro movimiento estén capacitados, que tengan las herramientas, que sepan la mejor manera de interceder, que estén a la escucha del Señor, que su obediencia crezca a lo que Dios ponga en su corazón”, dijo.

Intercesión Profética

Araceli explicó a los asistentes al curso que la intercesión profética trata de la escucha del Señor para ir más allá de una intercesión que sólo implique pedir las necesidades propias y las de aquellos más cercanos.

“Con esta intercesión se nos invita a pedir por las necesidades de la Iglesia, de nuestro país y del mundo. Se trata de escuchar la voz del Señor que está con heridas, con necesidades de su pueblo y nos pide que nuestra oración no se limite a los nuestros”, añadió.

“El Señor no nos limita. La oración que podemos estar haciendo aquí puede ayudar a un hermano en la India o en Japón. Hemos descubierto que el Señor quiere empoderar a sus intercesores, despertarlos. La intercesión es actual y es urgente”, sentenció Laura.

Interceder, resaltó Araceli, es una responsabilidad de todos.

“Intercesores, son elegidos por Dios, Él les confía y necesita de ustedes, no porque no pueda, sino porque necesita compañía. El Señor quiere un ejército de intercesores valientes, con quienes contar en todo momento”, finalizó Laura.

Pasos para la intercesión profética

Durante el retiro, Araceli ennumeró los seis pasos de la intercesión profética.

  1. Ponerse a disposición de Dios. Despojarnos de lo que yo quiero para que Dios marque la intención.
  2. Preguntar qué es lo que se debe orar, por qué se debe orar. “Hay que orar para que Dios revele la intención. Es importante hacer silencio para escuchar a Dios, y hacer del silencio un hábito.
  3. Preguntar al Señor cómo orar y con qué orar. Si con el Rosario, la Coronilla…es necesario preguntar al Señor qué es lo que quiere.
  4. Entrar de lleno a la oración de intercesión.
  5. Escuchar al Señor en el silencio. “La palabra de Dios está viva y siempre va a tener un objetivo”.
  6. Agradecer. No hay oración que quede sin escucha.
Compartir