Claudia Iveth Robles

“Ven y verás” fue el lema de la última fase de la Jornada Vocacional Femenil que se realizó en la diócesis del 25 al 27 de mayo en la Casa de Ejercicios, donde participaron 23 jóvenes y tres de ellas decidieron seguir un acompañamiento para dar una respuesta a Dios.

La religiosa Gabriela Durán, OP, promotora vocacional femenil de la diócesis, explicó que en esta última fase las jóvenes conocen las vocaciones específicas a través de momentos de oración, meditación y ejercicios de discernimiento.

La religiosa dijo que esperaban más participantes, ya que en el anterior evento asistieron 49 muchachas, pero explicó que este grupo correspondía a jóvenes ya más centradas en el discernimiento vocacional.

“Vivieron temas y reflexiones sobre lo que es la vocación, las exigencias del seguimiento de Cristo, a un par de ejercicios de discernimiento como introspección, que les ayuda a encontrarse con sus anhelos más profundos”, dijo la hermana Gaby.

Las participantes también escucharon un panel vocacional, donde escucharon testimonios de personas solteras, casadas, consagradas en  vida religiosa activa, vida contemplativa y laicos comprometidos.

La jornada concluyó con la santa misa presidida por el padre Luis Maldonado, promotor vocacional de la diócesis, quien invitó a las jóvenes a preguntarse ¿Qué quiere Dios de mí?.

“Las religiosas que compartieron con ustedes son un amor de Dios, conocieron su carisma y lo van enriqueciendo en la Iglesia”, dijo el sacerdote quien pidió a las jóvenes fijarse en los carismas y no tanto en lo que les dice el mundo exterior.

 

Dijeron ‘sí’ al acompañamiento

Las tres jóvenes que decidieron aceptar acompañamiento para un proceso de discernimiento más cercano son Elia Morones García de 26 años, Miriam Rocío Muriel y Dolores Adriana Robledo, de 18 años.

 

*Elia proviene de la parroquia San Isidro Labrador en El Valle y decidió recibir acompañamiento para la vida contemplativa, en concreto con las adoratrices.

“Viví el proceso de tres jornadas y me conocí a mí misma. Viendo las diferentes vocaciones encontré la que creo me lleva a la felicidad, porque el Señor no te forza, es la vocación la que te va a hacer más feliz”, dijo la joven que iniciará su experiencia con las adoratrices, a mediados de junio.

“Siempre mi más grande amor es seguir a Jesús Eucaristía, es mi motor¨, dijo.  


* Por su parte Miriam Rocío Muriel, vive en la Casa de Jesús, con religiosas Siervas del Sagrado Corazón  de Jesús, donde ayuda en la sacristía.

También vivirá acompañamiento con las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento.

“Decidí ir con ellas porque conocí al Señor por medio de la Eucaristía”, relató.

Y Dolores Adriana Robledo, de 18 años, iniciará un proceso de discernimiento con las Hermanas Dominicas de la Docrina Cristiana, que atienden pastorales como catequesis y educación.

 

* Dolores, quien proviene de la parroquia Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, donde sirve en el grupo de Confirmaciones, sintió inquietud por las Oblatas del Santísimo Redentor, pero dijo que al final Dios la llamó al carisma de las dominicas, que la atrajeron por su sencillez y atención a niños.