Presencia

La comunidad de la parroquia Nuestra Señora de la Esperanza se reunió el pasado 16 de Julio para celebrar el 12 aniversario luctuoso del padre Heraclio Pérez García, CMF, quien fue párroco de la comunidad durante algunos años, así como los 169 años de la fundación de la Congregación de Misioneros Claretianos.

Como se sabe, la Congregación de Misioneros Claretianos (claretianos), atiende la parroquia Nuestra Señora de la Esperanza desde 2003, cuando los misioneros llegaron a esta porción del pueblo de Dios invitados por el Obispo don Renato Ascencio León.

Misa especial

La celebración se hizo en una misa presidida por el P. Carl Quebedeaux, CMF, en la cual varios feligreses presentaron su testimonio, recordando con gran cariño al padre Heraclio, conocido en la comunidad como “Padre Laco”.

“El «Padre Laco» es ante todo un misionero que vivió a profundidad su compromiso cristiano desde la opción por los pobres y compartió con ellos la misma suerte. A los pobres les trasmitió su pasión por reino de Dios, que tiene que ver con la lucha continua por una vida más digna y humana, especialmente, para los migrantes arribados a las tierras desérticas de Ciudad Juárez”, dijo uno de los feligreses.

A muchos fieles la figura del «Padre Laco» les evocó la misma vida de Jesús, porque vieron en él a un hombre servidor del Evangelio y con entrañas de misericordia hacia aquellos que necesitaban algún alimento, comida, ropa, despensas o medicamentos.

“A los pobres les devolvió la esperanza de que otro mundo de fraternidad y justicia es posible. Los frutos se ven reflejados en gran cantidad de creyentes que quedaron transformados en «personas nuevas» una vez que entraron en contacto directo con él”, dijo Sabás Cristóbal García González, CMF, religioso que sirve actualmente en la comunidad.

Recuerdo cariñoso

En la misa, los fieles también recordaron las caminatas intensas del saceredote en medio de los arenales de la zona donde se erige la parroquia, así como las verbenas populares y las peregrinaciones con Santa María de la Esperanza, siempre con un “estilo ecológico”, de tal forma que no era extraño que el espacio de la parroquia fuese un vergel con variedad de verduras, nopales, alfalfa y árboles frutales.

“Los testimonios de coherencia cristiana del «Padre Laco» son abundantes y al mismo tiempo nos interpelan, tanto a los claretianos como a los feligreses, a «encarnar» y actualizar su mensaje profético y liberador”, dijo el hermano Cirstóbal para concluir:

“El Padre Laco no está muerto, ¡sigue vivo!» así lo han dicho muchas voces y cada creyente tiene el compromiso de no permitir que otros quieran silenciar su memoria porque «la historia no callará»”, puntualizó.