Claudia Iveth Robles

Como parte del programa que realizaron Voluntarias Vicentinas de Ciudad Juárez para celebrar la visita de una reliquia de san Vicente de Paúl a esta ciudad, el pasado sábado 3 de junio se realizó el Congreso Vicentino, en el cual los servidores reflexionaron sobre los 400 años de fundación de la Obra Vicentina.

Sor Gladis López, religiosa Hija de la Caridad pidió a los participantes del congreso pensar siempre en las cosas sencillas y las buenas noticias que pasan todos los días y agradecer a Dios por ello.

“No siempre hay buenas noticias, tenemos que hablar del dolor que sufren los más pobres…pero ante el sufrimiento y dolor de la gente, Dios hace muchas cosas”, dijo la religiosa.

Enseguida se proyectó un video donde se mostró la pobreza que se vive en el mundo y a Jesús como respuesta, en personas concretas como san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac, quienes fueron enviados para aminorar el sufrimiento de los excluídos.

 

Vida de San Vicente

La religiosa expuso la vida de san Vicente de Paúl,  y los dos momentos que cambiaron su existencia, al grado de convertirlo en santo.

Relató que san Vicente se ordenó sacerdote cuando tenía 19 años y que su mayor preocupación no era tanto celebrar la misa, sino hacerse párroco para recibir dinero y sacar de la pobreza a su familia.

Su actitud era tal que en 1609, cuando apenas tenía 28 años le escribió una carta a su madre en la que le decía que quería retirarse y ‘vivir de sus rentas’ junto a ella.

Pero pronto esa visión de san Vicente cambió, pues comenzó a tener contacto cercano con las personas de su pueblo y cuando fue a confesar a un hombre enfermo, muchas personas llegaron a confesarse con él a tal grado que debió pedir ayuda a sacerdotes vecinos. Eso hizo a san Vicente comprender que Dios le pedía mirar por las necesidades de los demás.

En 1617, en Chatillon, Francia, en una homilía pidió ayudar a una familia muy pobre y al ver la abundante respuesta de la gente, pensó en que debía organizar ese tipo de caridad para que la ayuda fluyera siempre.

Así fue como san Vicente comenzó el cambio que lo hizo entregar todo  su ser por los más necesitados.

Tras relatar la historia de san Vicente, la religiosa expositora invitó a los fieles a vivir a ejemplo del fundador de la Obra Vicentina, que hoy tiene presencia en todo el mundo y ayuda a millones de personas de formas muy diversas.

 

Santa Misa

Como parte del Congreso, al medio día se celebró  la Santa Misa en la capilla central del Seminario Conciliar de Ciudad Juárez,  preisidida por el sacerdote vicentino Alonso Núñez, y concelebrada por los sacerdotes diocesanos Armando Benavides, Eduardo Hayen y Jaime Melchor.

“En este día estamos congregados con tanta alegría en esta fiesta de los 400 años y queremos dar testimonio de la huella de Dios en nuestra vida, especialmente con el testimonio de San Vicente que es como un espejo de Cristo”, dijo el padre Armando Benavides en la homilía

“Nuestras obras son las que mejor hablan de nuestra propia vida, estamos llamados a ser un reflejo de Jesús para los demás”, concluyó.