Ana María Ibarra

Con la misión de ofrecer sus enfermedades, dolencias y soledades por la salvación de las almas y la santidad de los sacerdotes, enfermos y ancianos vivieron su encuentro el pasado 13 de octubre en el CECADE.

Momentos de alabanza, una reflexión por la hermana Alma de Jesús, el encuentro con Jesús a través de la Hora Santa y la Eucaristía fue lo que vivieron los asistentes a este encuentro, algunos de ellos acompañados por sus familiares.

Ofrecimiento

En su reflexión, la hermana Alma de Jesús, de la sociedad Jesucristo Divino Amor, invitó a los enfermos a saber ofrecer sus sufrimientos, sus dolencias y su enfermedad por la salvación de las almas.

“En mi primer experiencia con un enfermo que fue mi papá, entendimos que era una oportunidad para él como enfermo de ofrecer sus dolencias, pero también es una oportunidad de la familia para aprender a estar con su enfermo, amarle, aunque a veces no sabemos cómo ayudarles”, dijo la hermana Alma.  

Esta reflexión fue especialmente para los familiares de algunos enfermos que también asistieron al encuentro, ya que una de las intenciones del encuentro era precisamente que estuvieran algunas familias.

Dentro de la reflexión, los enfermos y sus familias tuvieron un momento de perdón por las veces que el enfermo haya sentido que su familia no está con él como debería estarlo.

 

Encuentro con Jesús

El seminarista Rogelio Muñoz presidió la Hora Santa confirmando la misión que los enfermos se llevaron, meditando la frase de san  Pablo en los Romanos: “Suplo en mí los padecimientos que faltan a la pasión de Cristo y me alegro también en mis padecimientos por ustedes”.

Para concluir el encuentro se llevó a cabo la Misa presidida por el monseñor J. Guadalupe Torres Campos, obispo diocesano, quien estuvo acompañado por el asesor del grupo de enfermos Camino al Cielo, Felipe de Jesús Juárez.

“Ustedes enfermos son de Cristo. Debemos tomar conciencia de que Cristo me ama, me mira con compasión, me bendice, incluso a través de la enfermedad, del cansancio, se sacrificó por mí”, dijo el obispo.

Insistió luego en trabajar por la santidad en la familia: “Los invito a ofrecer la enfermedad a Cristo y eso nos santificará. En las alegrías y en las enfermedades ofrecerlas a Cristo por la conversión propia y la de la familia”, puntualizó.