Ana María Ibarra

Encomendados a las oraciones de sus comunidades parroquiales, más de 50 sacerdotes de la diócesis acudieron a su retiro anual en Mesilla, Nuevo México para, en torno al obispo, dedicar un tiempo a la oración y reflexión y a su vez tener un espacio de convivencia fraterna.

La temática estuvo basada en la exhortación de San Pablo a Timoteo: “Te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti” (2Tim. 1,6), como una invitación a renovar su experiencia y asumirla con alegría y con la ayuda de Dios.

El director fue monseñor Vittorino Girardi, obispo emérito de Tilarán, Costa Rica, originario de Italia, pero con muchos años viviendo en Latinoamérica.

Tiempo de encuentro

El padre Héctor Villa, encargado de la formación de sacerdotes en la diócesis, compartió que la experiencia de ejercicios espirituales es una oportunidad favorable y un tiempo propicio para el encuentro, el compartir entre los sacerdotes y experiencia de fraternidad. “No estamos habituados al silencio y nos cuesta, pero siempre se hacen esfuerzos para vivir con intensidad este tiempo de oración, de descanso y de convivencia. Nos encomendamos a la oración de nuestras comunidades para que este tiempo de gracia pueda rendir muchos frutos en la vida y servicio pastoral”, expresó.

Y agregó: “Que Dios nuestro Señor nos conceda su sabiduría para vivir dignamente nuestro ministerio y para renovar en nosotros el don recibido”.

 

Volver al amor del principio

Como introducción, Monseñor Vittorino preguntó a los sacerdotes las expectativas para ese tiempo de ejercicios y recordó el punto de partida: recordar “el principio y fundamento” de toda vida cristiana y por consiguiente del ministerio sacerdotal, “Dios Padre como fundamento y absoluto de nuestra vocación”, dijo.

Reflexionó de manera detallada sobre el don y “riesgo” de la libertad que finalmente son decisivos en el camino vocacional.

“Dios cree definitivamente en nosotros, confía y espera nuestra respuesta. Nosotros podemos responder generosamente y colaborar en su designio o no aceptar su invitación.

Es importante darnos tiempo para profundizar ¿Qué soy yo frente a Dios?, hijos, colaboradores, signos y sacramentos de su presencia”.

En este contexto, dijo, es importante el “desear” estar con Dios, amarle y colaborar en su proyecto. Por esto les pidió reflexionar cómo hay momentos dolorosos en la vida del sacerdote cuando sus “deseos” no se orientan a Dios y su designio y se adentra en la realidad y experiencia del pecado.

“Se busca conducir a revisar nuestra vida y seguimiento de Jesús y ayudarnos a “recuperar el amor del principio”, les dijo.

 

Sobre el director de ejercicios

Monseñor Vittorino es originario de Lendinara, provincia de Rovigo, Italia. Por designación de S.S. Juan Pablo II, el 13 de junio del 2002 ocupó el cargo de tercer Obispo de Tilarán.

Ha desempeñado su misión como sacerdote comboniano en España, donde fue formador de seminaristas; en Nairobi (Kenia) como rector del Seminario de los “Apóstoles de Jesús”, en México como profesor de la Universidad Pontificia y del Seminario Mayor Arquidiocesano.

Desde 1993 permanece en Costa Rica como formador del Seminario Comboniano en La Sagrada Familia y como profesor de la Universidad Católica Universidad Juan Pablo II y el Instituto Teológico de América Central.

En 2016 el Papa aceptó su renuncia como lo indica el Código de Derecho Canónico, pero sigue apoyando la formación sacerdotal en diferentes maneras.

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