Entrevistado en la reunión provincial de obispos de Chihuahua, el cuarto obispo de la Diócesis de la Tarahumara habló a Presencia sobre sus retos con la población indígena y mestiza de la Sierra.

 

Claudia Iveth Robles

“Mi mensaje para todos es apoyarnos en la Virgen de Guadalupe que nos dice ‘No estoy aquí que soy tu madre’, entonces como católicos y mexicanos, debemos apoyarnos en ella”.

Esto dijo monseñor Juan Manuel González, sacerdote Misionero de la Natividad de María quien fue nombrado el pasado mes de febrero, como nuevo obispo de la Diócesis de la Tarahumara, y quien tomará posesión de la encomienda el próximo sábado primero de abril, en una celebración Ecuarística que se realizará en las Barrancas del Cobre.

Periódico Presencia entrevistó a quien será el cuarto obispo de la Tarahumara, en la reunión provincial que recientemente realizaron los prelados de la Provincia de Chihuahua en Nuevo Casas Grandes, donde el padre Juan Manuel habló de las esperanzas y de los nervios que alberga a unos días de su toma de posesión.

Nombramiento sorpresa

Quien hasta hoy se desempeña como párroco de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en San Juanito, Bocoyna, Chihuahua, compartió con Presencia la forma en que recibió la noticia de su nombramiento.

“Estaba en León, Guanajuato en una reunión de los Misioneros de la Natividad de María y ahí me dieron la noticia de que el nuncio quería platicar conmigo. Fui a la nunciatura a la Ciudad de México, y ahí me dio la noticia del nombramiento por parte de Su Santidad”, relató.

“Tuve sentimientos encontrados, por un lado emoción y por otro lado gran alegría por mi familia, por mi Congregación, por mi parroquia, por mi gente”, continuó.

El sacerdote dijo que su familia recibió la noticia con gran júbilo, pues es una familia humilde y sencilla, pero siempre llena de fe y muy entregada a Dios en muchos aspectos.

 

Sacerdote sencillo

Interesado en el tema de la eclesialidad, muy enfocado en el trabajo pastoral y sencillo de trato, el sacerdote Juan Manuel dijo a Presencia que siente muchos nervios por la responsabilidad que enfrentará.

Pero dijo que está confiado en que Dios lo ayudará a salir adelante en la encomienda.

“Siento alegría, pero por otro lado tengo temor por mis deficiencias, por mis carencias, y por mis pecados… pero también me siento muy confiado de que Dios me ayudará a cumplir con esta responsabilidad”, dijo.

“Cuando el nuncio me dio el nombramiento me dijo: ustedes los mexicanos no se deben de preocupar mucho, porque tienen la presencia de la Virgen de Guadalupe”, recordó.

Presentamos a continuación la entrevista del Nuevo obispo a Presencia.

 

  1. ¿Cómo se siente con este nombramiento que le ha dado el papa Francisco?

Por un lado me siento muy contento, muy feliz, no deja de ser un honor tener el sacerdocio en primer grado, como sucesor de los apóstoles, y por otro lado un poco estresado, tenso, por todo lo que conlleva esta gran resposnabilidad.

 

  1. ¿Cuánto tiempo tiene usted trabajando en la Sierra de Chihuahua y cómo ha sido su experiencia?

Tengo trabajando en la Sierra nueve años y es una experiencia formidable, ya que me he sentido muy cerca de la gente y por lo tanto de sus necesidades, de sus problemas y eso me ha hecho quererlos y amarlos y entregarme a ellos.

 

  1. ¿Cómo se definiría usted como sacerdote?

Me siento un hombre afortunado ya que es un llamado especial y un don de Dios, que todos lo obtenemos por el Bautismo, pero que de una manera especial Dios nos llama para el ministerio, para entregarnos de tiempo completo para su obra; ésa es una gran satisfacción.

 

  1. Los obispos de la Tarahumara ha sido todos religiosos, desde los jesuitas y ahora los nativitas, ¿por qué diría usted que es esto? ¿Por qué el papa quiere un religioso en esta zona con indígenas?

Por qué lo quiera, no sé, pero por qué pienso que él quiere,  es porque es una zona de misión.  Todos estamos llamados a ser misioneros, yo soy de una congregación de misioneros (de la Natividad de María) y seguramente que el papa trata de buscar las personas idóneas para el lugar y para la gente. Y si nosotros tenemos esa carcaterística de alguna manera, en eso se fija, para poder servir ahí.

 

  1. ¿Cuáles son los principales retos que enfrenta al asumir esta diócesis, sobre todo con el pueblo rarámuri?

Son muchos, tanto en el lado mestizo, como el lado indígena. El gran reto es sacar adelante el nuevo Plan de Pastoral Diocesano, que durante más de cuatro años estuvimos eleborando, yo antes de ser obispo, junto con presbiterio, religiosas, laicos comprometidos. Y el gran reto es darle continuidad a este plan, ya que el obispo anterior únicamente lo promulgó, y en este año sin obispo, como que se detuvo un poco y tenemos necesidad de darle continuidad.

 

  1. ¿Cómo será el trabajo con sus hermanos obispos de la provincia, en qué manera ellos podrán apoyar el trabajo pastoral que encabezará usted en la Sierra Tarahumara?

Antes que nada hay que saber que la Iglesia es universal, es católica, no somos de cierta manera independientes, sino que trabajamos como Iglesia. El hecho de yo tener el apoyo, el cariño de los señores obispos para mí es muy grande, porque recibo el consejo, en cierta manera me voy formando, y me iré formando como obispo, siguiendo un poco el modelo, el ejemplo, el consejo de parte de ellos.

Esta es la primera reunión a la que asisto como obispo…antes asistí porque estaba encargado de la Pastoral Profética, en la dimensión de la catequesis, y en Parral habíamos tenido una reunion con ellos y fue donde directamente yo los trate un poco. Ahora en esta primera reunión, los siento como hermanos que están apoyando al hermano pequeño para que empiece a caminar y a seguir adelante.

 

  1. ¿De qué manera nuestra diócesis de Ciudad Juárez podrá ayudarlo a usted en el trabajo pastoral que está por iniciar?

Sin duda alguna primeramente con la oración, y ya tengo el apoyo del señor obispo (don Guadalupe), porque fue mi maestro en el Seminario, y son muchos años que nos conocemos y siento toda la confianza con él, como un apoyo con el que está representando a su diócesis.

Ya en otros aspectos, por ejemplo el social, siempre cualquier ayuda que venga de fuera, siempre será bienvenida, sobre todo para las comunidades más necesitadas.

A través de Cáritas, una institución que quiera apoyarnos. Estamos abiertos a cualquier ayuda.

 

 

Así piensa el nuevo obispo

 

Lo que pide

Más que nada quisiera pedir su oración, que es la única fuerza que me va a ayudar a cumplir este encargo con gran seriedad y responsabilidad… su apoyo moral y espritual es el que me va a ayudar a cumplir fielmente.

 

Fuerza de amor

En mi diócesis he sentido el cariño y apoyo y les pido que me sigan queriendo… yo me voy a sentir fortalecido en el amor.

 

Su servicio

Para servir no se necesita tanta sabiduría, pero sí mucho corazón.

 

Su diócesis

Sabemos que esta diócesis tiene una extension muy grande. Por ejemplo para ir de una parroquia del norte, El Sagrado Corazón, a una del sur, que está por Guadalupe y Calvo, se hacen aproximadamente 16 horas de camino, en carretara normal.

 

Gente vs distancia

La extensión geográfica es larga, no sé cuántos kilómetros cuadrados, pero a nosotros nos interesa la gente, más que la distancia.

 

Comunidades diferentes

Se viven situaciones extremas en la montaña y la barranca, lo que se llama la Tarahumara, alta y la tarahumara baja…Son varios pueblos indígenas y el pueblo mestizo, que es diferente en Guachochi, Creel o San Juanito…y no deja de ser difícil tratar de entrar al pensamiento y al corazón de cada cultura.

 

Vocaciones nativas

Nos hace falta seguir fomentando vocaciones nativas. Necesitamos gente de ahí, que evangelice a la gente de ahí mismo.

 

Diócesis de la Tarahumara

40 sacerdotes (16 diocesanos)

15 parroquias

3 diáconos permaentes

113 religisosa

300 agentes de pastoral.

2 Estaciones misionales (Como recotrías).

 

 

Para saber…

El padre Juan Manuel González Sandoval tiene 52 años. Era párroco del Sagrado Corazón en San Juanito, Bocoyna.

Nació el 20 de febrero de 1964, en Guáscaro, estado de Michoacán.

En 1982 ingresó al Seminario Conciliar de León, Guanajuato, como novicio de los Misioneros de la Natividad de María.

El 7 de diciembre de 1990 hizo sus votos perpetuos en los Misioneros de la Natividad de María y al día siguiente fue ordenado diácono.

Recibió la ordenación sacerdotal el 2 de julio de 1991.

Fue capellán en la Montaña de Cristo Rey, en el Cubilete, Guanajuato.

Fue maestro de Ética y de Pedagogía en el Instituto La Paz en León, y en el 2008 fue enviado a San Juanito, en la Sierra Tarahumara.