El padre Sergio Hernández es otro de los sacerdotes que ha inspirado el servicio de varios jóvenes que, en su momento, recibieron su guía y acompañamiento en la parroquia Jesús El Salvador.

 

Claudia Iveth Robles

Laicos y una religiosa dieron testimonio de cómo el ministerio del padre Sergio Herneandez, cuando fue párroco en jesús El Salvador, transformó sus vidas y los llevó a servir a Dios y a su Iglesia de diversas formas.

 

Inspiración  vocacional

La hermana Carmen Zubía, religiosa Misionera de María Dolorosa recibió la invitación del padre Sergio a colaborar en la entonces capilla Jesús El Salvador, que pertenecía a María Madre de la Iglesia. Tenía solo 12 años cuando el sacerdote la invitó y le confió un encargo.

Carmen recuerda el trato delicado y la confianza que el padre Sergio hacía sentir a los feligreses, pero también su preocupación y trabajo por los más alejados.

En ese tiempo, el Infonavit Casas Grandes era un barrio complicado por las pandillas que ahí se formaron, pero el sacerdote salía a las calles a hablar con los “cholos” para evangelizarlos.

“Les enseñaba no sólo con la palabra, sino con el ejemplo”, recordó la hermana Carmen, quien, gracias al impulso del sacerdote, optó por la vida religiosa.

“Siempre me animaba a confiar en Dios y consultarle lo que quería de mí y me recordaba que la comunidad oraba por nosotros los jóvenes”, dijo.

Del padre Sergio, Carmen, igual que muchos otros jóvenes, también aprendió la oración ante el Santísimo para un encuentro permanente con Dios, así como el amor a la Eucaristía, a la Virgen y al prójimo.

“Siempre nos decía que buscáramos  Dios y que no nos olvidáramos de donde habíamos salido, refiriéndose a la comunidad parroquial. Nos animaba a servir con alegría”, dijo la religiosa.

Y así como la vocación de la hermana Carmen, el padre Sergio también animó el camino vocacional de los sacerdotes Armando Delgado, Jorge González, Omar Gutiérrez y Leonardo García. De los diáconos permanentes: Fernando Ortiz( q.e.p.d.), José Luis Anguiano y Rosalío Mendoza. Y de las religiosas: Myriam del Espíritu Santo y la Cruz, OCD y Ma. Isabel de la Santísima Trinidad, OCD (qepd)

 

Matrimonio y servicio

Carlos Ramírez y Fátima Anaya, coordinadores diocesanos del Método de Ovulación Billings aprendieron también del servicio del padre Sergio en la parroquia Jesús El Salvador.

De él recuerdan que estaba siempre muy al pendiente de las personas, de sus necesidades espirituales y materiales.

“También estuvo siempre muy atento a la formación de la comunidad, pero de manera especial de los servidores, a quienes nos enviaba a diversos procesos de  formación y después nos invitaba a compartir en la parroquia”, recordó Carlos Ramírez.

“Incluso nos llegó a pedir nuestras boletas de calificaciones para asegurarse que no descuidáramos la escuela por andar en la Iglesia”, agregó Fátima.

Agradecidos por la huella que dejó en su vida cristiana, Carlos y Fátima recuerdan con cariño la entrega, sencillez y franqueza del sacerdote, que corregía cuando era necesario, como todo buen guía.

“Recuerdo que un día se me acercó de forma muy espontanea y me dijo: ‘Carlitos, Dios está muy contento con tu servicio, sigue cantándole’… esas sencillas palabras marcaron mi vida y hasta la fecha le sigo cantando”, dijo.

Ahora esposos, Carlos y Fátima recuerdan igual de agradecidos que el padre Sergio presidió la celebración de su matrimonio, con un ritual que recordaba los esponsales de María y José.

“Él mismo amablemente se dio el tiempo para acompañarnos… fue algo de mucha bendición para nuestro matrimonio, pero más que eso, es algo que nos compromete a permanecer juntos como matrimonio y en el servicio a Dios”, dijeron.

“Creemos que con su paz, sembró en nosotros la paz y la esperanza en la providencia de Dios…y aunque surjan las contrariedades y a pesar de las limitaciones, seguimos en la lucha y en el servicio”, concluyeron.

 

Impulso juvenil

El grupo Theotokos, integrado en la parroquia Jesús El Salvador por adolescentes que hoy viven su etapa adulta, también es fruto del impulso que el padre Sergio Hernández dio a los grupos juveniles.

Entrevistados por Presencia, algunos de ellos recordaron que fue en 1986 cuando el padre Sergio los invitó a una primera Semana Juvenil y luego comenzó a asignarles servicio en

actividades como asambleas juveniles, misión parroquial, evangelización, coros, Confirmaciones.

“Eso sembró en nosotros un espíritu de servicio, compromiso y responsabilidad desde muy temprana edad, no sólo con Dios y el servicio, sino con la comunidad”, dijo Ivonne Reyes, una de las integrantes de Theotokos.

“Coincidimos en que fue una de las mejores épocas de nuestra vida”, agregó.

Este grupo de jóvenes recibió formación por parte del padre Sergio, que los llevó al equipo de Confirmaciones desde 1986 hasta diciembre de 1993.

Nuevos horizontes

Los muchachos tienen muy presente el día que, en 1993, el padre Sergio los llamó para comunicarles que había tomado la decisión de nombrar otro equipo de Confirmaciones y los invitó a buscar otras alternativas de servicio en la parroquia.

Los muchachos tomaron la decisión de buscar al padre Osvaldo Gorzegno, quien recientemente había fundado la Obra Salesiana en la ciudad, y a quien conocían por medio del padre Sergio.

Así, para el 15 de enero de 1994, integraron formalmente el grupo Theotokos, que hasta la fecha apoya el servicio de los salesianos, se reúne cada viernes en la gran familia que han formado ya con sus hijos, que ahora llaman “Theotokitos”.

“Somos 15 adultos (8 familias), de los cuales 11 nos identificamos como “jóvenes del padre Sergio de Jesús el Salvador”.

“Estamos muy agradecidos por la profunda huella que dejó en nuestras vidas, nos comunicamos con él, aunque no tan seguido como quisiéramos”, dijo Ivonne Reyes sobre el padre Sergio Hernández, a quien reconocen como un sacerdote de pocas palabras, y muchas acciones, siempre presente, disponible, confiado y confiable.

“¡Gracias por su vida y sacerdocio padre Sergio Hernández, lo queremos de corazón!”, dijo Ivonne a nombre de sus compañeros.