A propósito de la reciente exhortación apostólica del Papa Francisco Gaudete et exsultate, comenzamos una serie para mostrar la vida de los santos y beatos nacidos en México, que con sus vidas y obras deben inspirar a sus paisanos …

 

Agencias

Un estudio del historiador y periodista mexicano Carlos Villa Roiz, de la oficina de Comunicación del Arzobispado Primado de México, en su libro “El Buen Camino” (2009) establece que el fallecido papa Juan Pablo II realizó la mayor cantidad de beatificaciones y canonizaciones de religiosos y laicos de México.

La mayor parte de esos beatos y santos fueron sacerdotes y laicos que fueron víctimas en la llamada “Guerra cristera” (1926-1929), que enfrentó a la Iglesia Católica con el Estado, a raiz de las leyes promulgadas por Plutarco Elías Calles.

El periodista ofrece una relación de santos y beatos nacidos en México o que han tenido una estrecha relación con México, a partir de cuatro criterios: Los que nacieron en México y murieron en México; los que nacieron en México pero murieron en el extranjero, como San felipe de Jesús; los que nacieron en el extranjero y murieron en México, como el beato Sebastián de Aparicio y los que nacieron en el extranjero pero influyeron culturalmente de manera notable en nuestro país y finalmente murieron en el extranjero, como es el caso del beato Juan de Palafox, Virrey de Nueva España y Arzobispo de Puebla.

Aunque sólo se mencionan 55 beatos y santos en total, y otras fuentes sólo enlistan 53 beatos y santos en total, sin embargo, la Arquidiócesis de Puebla en su sitio web describe la vida de 31 santos y 25 beatos, un total de 56 sin contar el número de Beatos Mártires de Cajonos de Oaxaca y Beatos Niños Mártires tlaxcaltecas.

Presentamos la lista en un recuadro y comenzamos esta serie con la vida de la Beata Madre María Inés Teresa del Santísimo Sacramento.

 

Nueve aspectos para conocer a Beata Madre María Inés Teresa del Santísimo Sacramento

 

  1. ¿María Inés-Teresa o Manuela de Jesús?

El nombre real de la beata María Inés-Teresa era Manuela de Jesús Arias Espinosa (nacida en Ixtlán del Río Nayarit, el 7 de julio de 1904). Se formó como secretaria en Tepic, luego de estudiar en un colegio de las Siervas de Jesús Sacramentado.

  1. Apéndice de Dios

En septiembre de 1924, Manuela sufre apendicitis y, según sus propias memorias, reunidas en el libro Experiencias espirituales, “necesitaba operación, me negué, tenía miedo”; sin embargo, para octubre, “resolví que me operaran para ofrecerle mis sufrimientos a Dios.”

  1. La voz de la Virgen

En 1926, a los 22 años de edad, inicia su formación como monja y el 7 de julio de 1929 ingresa al monasterio Ave María de las Clarisas Sacramentarias (exiliadas en Los Ángeles, California), donde Manuela recibe el nombre de Sor María Inés-Teresa del Santísimo Sacramento. El 12 de diciembre de 1930, sor María Inés-Teresa aseguró haber recibido un mensaje de la Virgen, que textualmente decía: “Si entra en los designios de Dios servirse de ti para las obras de apostolado, me comprometo a acompañarte en todos tus pasos, poniendo en tus labios la palabra persuasiva que ablande los corazones y en éstos la gracia que necesiten; me comprometo, además, por los méritos de mi hijo, a dar a todos aquellos con los que tuvieras alguna relación, aunque sea tan sólo en espíritu, la gracia santificante y la perseverancia final”.

  1. Clarisas mexicanas

El 12 de mayo de 1945 recibe autorización del Vaticano para fundar un convento de Clarisas en Cuernavaca, Morelos, denominado Casa de la Congregación, medida que representa la vuelta de esta rama, tras su exilio en Estados Unidos. Para el 22 de junio de 1951, la Santa Sede avala la creación de la Congregación de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento en México, cuya primera superiora general fue la madre María Inés-Teresa. Su lema es “Oportet illum regnare” (urge que Él reine). Además, es fundadora de las Vanguardias Clarisas (Misioneros laicos) y los Misioneros de Cristo.

  1. Expansión global

La labor de las y los misioneras Clarisas y de Cristo es evangelizar y en México han desarrollado sus actividades en La Florecilla (Chiapas), San Nicolás de los Garza (Nuevo León); Huatabampo (Sonora); Ixtlán del Río (Nayarit), Cuernavaca (Morelos), además de la Ciudad de México. En el extranjero, existen misioneras Clarisas en Nigeria, Sierra Leona (África), Surabaya (Indonesia), Costa Rica, España, Irlanda, Alemania, India, Rusia e Italia.

  1. Las Bodas de Oro

El 9 de diciembre de 1980, el papa Juan Pablo II recibe en su capilla privada a la madre María Inés-Teresa, donde celebró los 50 años de que tomó los hábitos. Para el año siguiente, el 22 de julio de 1981, la madre María Inés-Teresa murió en Roma. Juan Pablo II la nombró Sierva de Dios el 29 de febrero de 1992 y, para el 31 de octubre de ese mismo año, inicia su proceso de canonización.

  1. La heroína mexicana

El 3 de abril de 2009, el Papa Benedicto XVI autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos la promulgación del decreto de “virtudes heroicas” de tres monjas latinoamericanas, la mexicana María Inés-Teresa, la peruana Teresa de la Cruz Candamo (hija del ex presidente de aquel país, Manuel Candamo) y la brasileña Dulce Lopes Pontes. Con esta medida, la madre María Inés-Teresa comenzó a ser, oficialmente, “venerable”, el segundo paso de los tres que deben cumplirse antes de su canonización (el tercero fue su reciente beatificación).

  1. La fórmula secreta

Para pedir alguna gracia o un milagro, por intercesión de la ya beata María Inés-Teresa debe recitarse la siguiente oración (según las Misioneras Clarisas): “Señor Padre Santo, que sostienes y guías a tu Iglesia, glorifica a tu sierva fiel, Madre María Inés Teresa Arias, fundadora de nuestra familia misionera, ella vivió en sencillez y alegría en contemplación y acción inflamada por el ansia misionera de dilatar el Reino de Cristo. Concédenos venerarla en los altares para emor imitar su caridad misionera y, por su intercesión, concédenos la gracia que hoy te pedimos confiadamente. Amén (se hace la petición y se reza un padre nuestro, Ave María y Gloria).”

  1. Reciben informes

Ahora que ya es beata, falta un milagro más para su canonización. La información de aquellas personas que reciben “la gracia” tras invocar a María Inés-Teresa pueden hacerlo patente a través de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento (777) 318-58-44, en Cuernavaca; los Misioneros de Cristo (81) 83-76-36-04, en Monterrey; el Grupo Sacerdotal Madre Inés 55-77-21-29 (DF), el correo electrónico madremariaines@yahoo.com y en la página oficial de las Clarisas: www.misionerasclarisas.com.

 

Su obra

La Familia  Inesiana nació como fruto del amor esponsal que la madre María Inés profesó a  Jesús Eucaristía, de su amor filial a Santa María de Guadalupe, de su amor maternal “a las almas”, esto es a todas las personas.

La Madre María Inés Teresa respondió a su vocación de Fundadora de la Familia Inesiana, que abrió sus puertas a cada vocación específica de la Iglesia. Son seis las cuerdas de la lira del corazón de Madre María Inés Teresa del Santísimo Sacramento, que vibran en maravillosa armonía:

Aquí sus obras:

 

Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento (MCSS )

Nacieron en Cuernavaca Morelos, de Aprobación Pontificia, concedida el 22 de junio de 1951. Su actividad misionera es: evangelización en países cristianos y no cristianos; en diversas pastorales: educativa, sanitaria, parroquial y social, medios de comunicación y formación de vanguardias misioneras.

Con el lema Urge que Cristo reine, y el estandarte de la virgen de Guadalupe, han fundado misiones en: América, Asia, África y Europa.

 

Vanguardias Clarisas de misioneros Laicos (VANCLAR)

Nacieron como semilla junto con las MCSS el 22 junio de 1951, y es aprobado en las Constituciones de las Misioneras Clarisas de 1953. Con el lema “Vivir para Cristo”, buscan “Vivir el Santo Evangelio”, mediante la práctica de los compromisos bautismales en el propio ambiente familiar, profesional, social y eclesial.

 

Misioneros de Cristo para la Iglesia Universal (MCIU)

Este grupo fue propuesto por Madre María Inés Teresa, al Capítulo General de la congregación en 1973. Instituto Misionero masculino que vive la misma espiritualidad de las Misioneras Clarisas

 

Instituto de Misioneras Inesianas Consagradas (IMIC)

En septiembre de 1979, la Madre María Inés Teresa, presentó al Capítulo general Intermedio de la Congregación, los estatutos que regirían a las “Vanclaristas Consagradas” constituido por un grupo de jóvenes Vanclaristas y otras no pertenecientes al grupo, que tenían deseo de consagrar su vida, cuyo nombre cambió en el año 2009 a “Misioneras Inesianas Consagradas”.

 

Grupo Sacerdotal María Inés (GSMI)

Constituido por sacerdotes diocesanos y religiosos, que quieren vivir la espiritualidad sacerdotal específica, inspirándose también en la vida y doctrina de Madre María Inés Teresa Arias, sin olvidar otras figuras sacerdotales y espirituales de toda la historia eclesial. Viven en fidelidad a la espiritualidad sacerdotal específica, conociendo y dando a conocer la figura y doctrina de Madre María Inés.

 

Familia Eucarística (FE)

La Familia Eucarística se integra a la Familia Inesiana, después de ver que el carisma de Madre Ma. Inés estaba presente en forma muy latente.

 

Su perfil

* Fue una discípula misionera, nacida en Ixtlán del Río, Nayarit; México, el 7 de julio de 1904.

* Fundadora De La Familia Inesiana Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento

Beatificada el día 21 de  abril de 2012

 

Este es el milagro que

permitió su beatificación

 

“Madre María Inés te hace falta un milagro, hazme el milagro de regresármelo y te prometo hacer todo para llevarte a los altares”, fue el pedido de Carmen Pérez, abuela del niño Francisco Javier Carrillo Guzmán, que en ese momento tenía un año y tres meses, quien luego de caer en una alberca el 17 de junio de 2001 salvó la vida y, debido a la asfixia, sufrió miocardiopatía hipóxico-isquémica, encefalopatía hipóxica difusa y estenosis subglótica.

Pese a estar desahuciado, el menor se recuperó tras invocar a la religiosa

La Madre María Inés Teresa Arias, quien el 21 de abril del 2012 fue beatificada en la Basílica de Guadalupe, se sumó a las cuatro religiosas mexicanas que “desde el cielo auxiliaron en tragedia y enfermedad a hombres y niños.

Carmen Pérez contó que el día del padre del año 2001 la familia se encontraba reunida y de pronto escucharon los gritos de los primos de Francisco Javier, su nieto de un año y tres meses, que llegaron corriendo y les dijeron que el niño había caído dentro de un pozo.

En ese instante, “con toda la fe de mi corazón pedí a la madre a gritos que me conceda el milagro de que mi nietecito no muriera”.

Recién después de casi una hora el bebé pudo ser rescatado. El médico que recibió al niño para su traslado al hospital aseguró que lo recibió “casi muerto”.

Según el informe médico, el niño iniciaba una falla múltiple orgánica: su cerebro no respondía, sus pulmones estaban infectados, sus riñones bloqueados, el hígado inflamado, casi todos sus órganos estaban fallando.

La neuróloga pediatra a cargo no le dio muchas posibilidades de vida, pero si sobrevivía “quedaría con secuelas neurológicas muy altas”, contó la abuela.

En esos días, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, congregación fundada por la Madre María Inés, celebraban sus 50 años de fundación. A la Misa de aniversario asistió la abuela y varios familiares. Allí pidieron a la comunidad que ore por el bebé y llevaron una imagen de la religiosa que fue bendecida por el sacerdote y luego colocada en la cabecera de la cama del hospital.

“La recuperación fue sorprendente luego de la Misa con las hermanas Clarisas. A los días Paquito empezó a recuperar sus funciones neurológicas y hasta los médicos atribuyeron la mejoría a una intervención divina, un milagro”, contó la abuela.

Posteriores exámenes clínicos y neurológicos demostraron la total curación del bebé, sin lesión física ni neurológica.

“Tuve la dicha de conocerla. Era muy alegre y amable, a pesar de todo lo que trabajaba nunca demostró cansancio. Fue una bendición del cielo haberla conocido. Gracias Madre Inés por habernos dado esta dicha tan grande”, concluyó la señora Pérez.

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