Sacerdote legionario de Cristo expuso a los católicos juarenses la importancia del trabajo que realizan los laicos en la Iglesia…

La vocación del laico y su misión en el mundo se reduce a dos cosas: ser santo y evangelizar con su testimonio de vida auténtica, y con la predicación en los diversos apostolados. 

Así lo dijo el padre Antonio Rivero, sacerdote Legionario de Cristo que fue invitado por la Pastoral Vocacional de la Diócesis de Ciudad Juárez para impartir una conferencia el pasado sábado 23 de febrero en el Centro de Convenciones Cibeles.

Titulada “La vocación del laico y su misión en el corazón de la Iglesia”, la ponencia fue organizada por la Pastoral Vocacional con el fin de dejar un mensaje a los laicos de esta diócesis, con el fin de animar el servicio y la misión que realizan como parte muy importante de la Iglesia. 

En el evento se hicieron presentes el obispo don José Guadalupe Torres Campos, así como el padre Luis Maldonado, promotor vocacional y organizador de la conferencia. 

Trabajo conjunto

Ante un salón abarrotado de fieles que ese día además disfrutaron un rico desayuno y otras presentaciones como parte del programa el dijo que son los laicos quienes deben reconocer que no son católicos de segunda categoría, sino de primera.

Citó a San León Magno, quien dijo: “Cristiano reconoce tu dignidad” y pidió a los presentes reconocer su dignidad y “echarle una mano a Cristo y a la Iglesia”.

“No dejen todo a los sacerdotes, a las monjas, a los diáconos ya que no se dan abasto. Cristo les necesita”, dijo al llamar a los católicos juarenses a “echar una mano en la nueva evangelización”.  

“Me he dado cuenta que aquí en Ciudad Juárez cómo nos mandan a los curas a hacer las cosas. Y es bueno que nos tengan así ocupados, pero que nos den también ustedes ejemplo de lo que significa ser un laico comprometido con Cristo y con la Iglesia”, dijo. 

Sal y luz

Citando las Escrituras en Mateo 5, el padre Rivero dijo: “Ustedes son luz, fermento y son sal”. Y explicó: 

Sal, que se usa para dar sabor. Y a donde va un cristiano tiene que poner la sal, el sabor a la vida.

“Al sufrimiento, al matrimonio, a todas las sorpresas… cuando te encuentres un amigo, a todo hay que ponerle sal”, dijo. 

Expresó que el cristiano tiene que ser alegre y, como dice el Papa Francisco, llevar el sabor de la alegría en vez del pesimismo. 

Pero también invitó a los laicos a no corromper su sal y a no dejarse contagiar por el pesimismo, que es el que estropea la sal.

“El cristiano debe deshacer esos ambientes que son fríos y duros con el calor de la sal, que deshace el hielo. Hoy hay que meditar como laicos y salir como una sal nueva”, añadió. 

Al meditar sobre la luz, recordó que los cristianos deben ser luz de Cristo, sobre todo en donde hay mucha oscuridad. Llevar esa luz de Cristo a las familias, a los jóvenes, a los ancianos, a los presos… 

En este sentido, dijo, el cristiano se convierte en fermento positivo que da sabor y levadura a la masa para que no se muera o se pudra, sino que genere el sabor de la vida. 

Qué dice el Concilio

El sacerdote también habó de la Constitución Apostólica Lumen Gentium que indica cómo los laicos están todos llamados a la santidad y al apostolado, y los llama a ser santos y apóstoles y “no sólo calentar sillas”, solamente diciiendo “amén, amén”, pero sin hacer nada. 

“Tenemos que hacer apostolado, pero primero asumir nuestra santidad de vida, que es cumplir nuestra misión. Si eres casado, cumple tu misión de casado y cumple con fidelidad; si eres estudiante, estudia, cumple; si eres médico, trata a tus enfermos como Cristo lo haría”, dijo.

Señaló que una persona santa es aquella que piensa como Cristo, que siente como Cristo y que reacciona como Cristo. Por lo tanto, aclaró, un hombre sabe perdonar y comprender como Jesús, que tiene un corazón paciente y misericordioso. 

Profetas, reyes y sacerdotes 

El sacerdote explicó las formas en que los laicos deben ser santos y apóstoles desde tres realidades: como profetas, reyes y sacerdotes. 

Explicó que un profeta es aquel que anuncia y denuncia: anuncia la Buena Nueva, pero para eso hay que conocer. Y por ello recomendó leer todos los días la Biblia, mínimo 10 minutos. Y después anunciar como profetas. 

“La Palabra de Dios es la que sana y salva, ser profetas que anuncian la Buena Nueva, pero  también denunciar el mal que hay. No permitir que se venga abajo la fe del pueblo, que se critique a los obispos, al papa. Se tiene que denunciar”, sentenció. 

Sobre la misión como rey, dijo que este es alguien que manda, que lleva el Reino de Cristo por todas partes y hace que les permita entrar.

“Tú eres el soldado de Cristo, que es la paz, la misericordia, el amor. Eres el hijo de un rey y Él te ha puesto la dignidad de un rey”, explicó. 

Los papas y los laicos 

Finalmente el padre Rivero explicó la doctrina de los papas sobre los laicos. Dijo que para el papa Pablo VI “el laico está llamado a evangelizar con gozo y alegría, en el campo propio de su actividad evangelizadora, como la política”. 

El papa Juan Pablo II, con el documento Christifideles Laici, dijo que el laico debe predicar con nuevos métodos, con nuevo ardor. 

Después  Benedicto XVI llamó a ir a la conquista de intelectuales y científicos. 

Y la Conferencia del CELAM del 2007 invitó a dos cosas: discípulos y misioneros de Jesucristo.  

Finalmente explicó la doctrina del papa Francisco sobre los laicos, quienes, dijo, son parte del santo pueblo fiel de Dios, son protagonistas de la Iglesia y del mundo, con un latente llamado de ir a las periferias existenciales y culturales y a los que los pastores están llamados a servir. 

Ser santos

Como conclusión dijo que la vocación del laico y su misión en el mundo se reduce a dos cosas: ser santo y evangelizar con su testimonio de vida auténtica y con la predicación en los diversos apostolados.

“Evangelizar en todas partes: en la casa, en la parroquia, en el trabajo, en las calles en las prisiones, evangelizar con convicción la Buena Nueva : que sólo en Cristo está la salvación. 

frase…

No me esperaba el ambiente que he encontrado de cariño, de hospitalidad, de amor. Lo que más me admira en estos laicos es el compromiso que tienen con la Iglesia, cómo trabajan codo a codo con sus sacerdotes y eso para mí es fundamental, porque dejar solo al sacerdote es matarlo. 

Vean con su párroco cómo colaborar y ya que el sacerdote les dé las directrices, pero tienen que colaborar con él. 

frase…

Qué bien que los laicos de Ciudad Juárez  colaboran… sigan dando lo mejor sea en cualquier pastoral, porque es Cristo quien nos lo está pidiendo: ser sus misioneros.  

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