Te presentamos el testimonio de dos mujeres que imitan a san Maximimiliano Kolbe en su entrega a los presos…Si estás interesado en servir como ellas, mira el final de la nota…

 

Ana María Ibarra

Llamadas en momentos diferentes, Mirna y Gregoria están convencidas que servir a los presos es una vocación y que al llevarla a cabo, han recibido más de lo que han dado.

Como San Maximiliano María Kolbe, estas mujeres entregan su vida por el hermano preso, dedicando su tiempo para ellos.

Ser servidora de los presos

la hizo vencer su vanidad

Hace aproximadamente 10 años, Mirna Olivia Aguilar fue invitada a participar en Pastoral Penitenciaria, pero como catequizaba adultos para el sacramento de la Confirmación, no aceptó.

Hace 10 meses recibió de nuevo la invitación y decidió acudir.

“Llegué a Pastoral Penitenciaria por necesidad. Cuando falleció el padre José del Refugio Montoya el grupo que él había formado nos quedamos sin servicio. Me llegó la invitación a Pastoral Penitenciaria nuevamente y decido ir a una de las primeras reuniones en Casa Eudes, donde platiqué con el padre Gilberto y conocí a la hermana Jacinta y a los demás integrantes”, compartió Mirna.

Para Mirna no fue fácil convertirse en servidora de la pastoral penitenciaria, pues cada sábado que iba al CERESO le llamaban la atención.

“Tenía que desprenderme de ciertos detalles como mi maquillaje, mis pestañas, mis uñas. Me molestaba que me llamaran la atención. Hice el alto en mi vida y me cuestioné si quería estar aquí, ver lo que tenía que dejar y si no estaba dispuesta a dejarlo, retirarme, pero aquí estoy, tomé la mejor decisión de mi vida en cuanto al servicio”, afirmó.

Y agregó: “Si antes fui feliz y me llenaba hablar de Dios, ahora es muchísimo más. Mi compromiso va más allá de todo lo que en años atrás pude haber experimentado”.

 

Riqueza humana

Mirna compartió que en la Pastoral Penitenciaria ha aprendido a conocer a los internos, a no juzgarlos, a verlos como sus hermanos.

“He visto una gran necesidad de Dios. Para muchos ha sido la primera vez que han oído hablar de Dios y están aprendiendo a conocerlo, eso me ha dado mucha alegría”, dijo conmovida.

Mirna preparó un primer grupo que recientemente recibió los sacramentos. Ahora, ellos formaron un coro que acompaña a Mirna en la preparación del segundo grupo.

“Han animado a otros internos. Ahorita tenemos 40 preparándose para los sacramentos. Cada sábado, ver sus caras de esperanza me dice que todo lo que he dejado ha valido la pena”, afirmó.

La entrevistada resaltó que Dios le ha dado mucho más de lo que ha pedido y hoy siente una gran necesidad de ir al penal para compartir con los presos.

“Es mi necesidad decirles que aún entre rejas pueden ser libres, felices, que dentro de la Iglesia hay personas dispuestas a acompañarlos en el proceso. Esa es mi motivación”, dijo.

 

Servir con  amor

Mirna invitó a la comunidad a responder al llamado del Papa Francisco en su visita a Juárez, sirviendo con amor.

“Nos encargó a los más necesitados de todo, de amor, de ropa, de una palabra, de una sonrisa. El llamado es para toda la sociedad pero los católicos tenemos que tomar esa responsabilidad”.

Convencida de que el servicio es un regalo, Mirna motivó a quienes deseen servir a los internos, primero, a estar conscientes del mensaje de Dios y buscar no solo la satisfacción propia, sino el amor al prójimo, y sobre todo, no juzgarlos sin saber su historia.

“No tengan miedo, es muy gratificante estar dentro del penal. Ellos nos dan más de lo que que nosotros a ellos. La vida de cada uno de ellos, las condiciones en las que viven, me hacen agradecerle a Dios la propia vida”, finalizó.

 

Comparte las tristezas y

alegrías de reos peligrosos

Después de servir durante ocho años en el servicio de guardería en los retiros de la parroquia San Felipe de Jesús, Gregoria Alvarado pidió a Dios “algo más”, pues su corazón la llamaba a una nueva entrega.

“Un día llegó un seminarista y nos dijo a una amiga y a mí que lo acompañáramos, que tenía algo para nosotras, que si nos gustaba nos quedaríamos y si no, no había ningún compromiso. Nos llevó al CERESO y desde ese día estoy ahí. El Señor me respondió en ese momento”, dijo Gregoria quien tiene 24 años sirviendo en Pastoral Penitenciaria.

“Entré en el 94. Era nuestro asesor el padre Aristeo Baca. Empezamos a reunirnos en el CECADE. Un año después se construyó la Hospedería San Maximiliano María Kolbe y la tomamos como sede para nuestras reuniones”, agregó.

Goyita, como es conocida, compartió que ha vivido muchas situaciones al lado de los internos, algunas tristes y otras alegres.

“Ha sido triste compartir sus casos, su situación, pero también son muchas alegrías al preparar las posadas, las obras de teatro, son  momentos que después recordamos y reímos. Tengo mucho cariño por ellos”, aseguró.

En el grupo de Pastoral Penitenciaria, dijo Goyita, no se juzga a los internos pues ellos tienen la confianza de compartirles su vida desde su propia voluntad.

“En ellos nace la necesidad de abrirse. Es algo muy gratificante que nos digan que les reconforta nuestro acompañamiento, es una satisfacción saber que lo que hago con mis compañeros produce fruto en ellos. He recibido más de lo que he dado, ellos son muy cariñosos con nosotros”, dijo.

Goyita compartió que aunque la gente diga cosas negativas de los internos, ella solo piensa en lo positivo, aún y cuando el área que le toca visitar, es la  más peligrosa del penal.

“No puedo hablar mal de ellos porque en mi mente sólo tengo lo positivo, el cariño que nos damos mutuamente”.

 

Vocación

Después de 24 años de servicio Goyita ha pensado en retirarse, aunque luego desiste.

“Aquí estoy todavía. Siento que este servicio es una vocación que Dios me dio, le ha dado mucho sentido a mi vida. Aquí aprendí que ‘ni están todos los que son, ni son todos los que están’. He aprendido que de la manera más absurda, más ingenua, más sencilla, llegan ellos ahí”, compartió.

Y algo que ha entristecido a la voluntaria, es ver que cada día aumenta el número de jóvenes en el penal.

“Me duele mucho ver que los jóvenes están ahí, desgraciadamente se ha ido incrementando”, lamentó. Pero por lo mismo Goyita invitó a los padres de familia y a la comunidad a cuidar a mucho a sus hijos.

“Oriéntenlos, pongan más atención en ellos para que no terminen de esa manera. A la sociedad le digo que la solución somos todos, no tengamos prejuicios, no tengamos miedo de involucrarnos, necesitamos mucho apoyo para poder trabajar, hay mucho que rescatar. Tratándolos como hermanos nos damos cuenta que hay mucho material rescatable”, finalizó.

 

Se solicitan voluntarios

 

Perfil del agente de pastoral Penitenciaria

  1. Persona entregada y comprometida a servir a Dios en los demás.
  2. Evangelizada y/o con experiencia y propositiva.
  3. Dispuesta a trabajar en equipo, y participar de las diferentes actividades.

 

Requisitos

  • Mayor de 18 años
  • Credencial de elector vigente.
  • Disponibilidad de tiempo.

 

Si deseas integrarte, te esperamos el viernes 17 de agosto 2018, a las 7:00 pm en salón de eventos Pelletier de Casa Eudes, ubicada en Blvd. Gomez Morín #8009-5, esq. Faraday.

Mayores informes 656 351 1873 y 656 278 3817.