Claudia Iveth Robles

Otro testimonio que presentamos en Presencia por el Día del Padre, es el que compartió el padre Alberto Castillo, ecónomo en el Seminario, quien le agradece a su padre, don Alberto, el haberlo formado como un persona que valora la amistad, y que lo haya enseñado a escuchar a los demás.

“Siento que es de los grandes valores que ha querido vivir y que nos ha transmitido, siento que es una persona que sabe escuchar a los demás, empezando por la propia familia”, dijo el padre Alberto.

 

Mucho diálogo

El sacerdote dijo que los Castillo Bravo son una familia de mucho diálogo, y también de preocupación por los otros. Relató que en casi 50 años de casados de sus padres, ambos le han brindado una estabilidad y le han enseñado que el amor es posible, gracias a su lucha en la fidelidad y entrega a la propia vocación, lo cual contempla y valora mucho.

“Si tuviera que sintetizar tres cualidades de mi papá diría que es un hombre de diálogo y comunicación, valora la amistad y la conserva, y es un hombre preocupado por los demás”, expresó.

Dijo que en su familia, tener un hijo fue un don muy esperado, pues él fue el primer hijo que sobrevivió después de cinco embarazos mal logrados. En ese sentido, el sacerdote se siente un ser especial, gracias a la fe y esperanza que sus padres siempre han depositado en Dios.

Eso es algo que agradece a su madre, pero en especial a su papá, quien logró, con su vida y testimonio, transmitirle una gran confianza en Dios y en sí mismo, también de manera especial en su elección vocacional al sacerdocio.

 

Enseñanzas

“Recuerdo muchas situaciones en que me mi papá daba independencia y confiaba en mí, puedo recordar ocasiones en las que mi decisión o punto de vista eran tomados en cuenta y yo sentía que confiaban en mí y que podía solo con mis responsabilidades” dijo.

Relató que cuando tomó la decisión de ser sacerdote, su papá, junto con toda la familia, respetaron y apoyaron su decisión.

“Puedo decir que mis padres, al verme evolucionando y realizado en el sacerdocio, se sintieron felices y orgullosos de verme contento en mi vocación” expresó.

El sacerdote formador del Seminario platicó que sus padres acuden a misa dominical donde él celebra, y su padre siempre procura comentar la homilía con él, después de misa.

 

Lo más difícil

Consultado sobre que le ha parecido la paternidad, don Alberto dijo que “lo más difícil de ser padre es serlo”.

“Pero si uno tiene vocación de padre y esposo, no es tan difícil”, dijo.

Al hablar sobre la vocación de su hijo sacerdote, don Alberto expresó:

“Mi hijo sabe que siempre le hemos apoyado, que es un orgullo para toda la familia, y algo característico de él es que es muy alegre, eso le ha servido en su vocación, él ha tenido ese concepto de la vida, muy seguro de lo que hace”, puntualizó.