Al igual que debemos hacer un testamento para asignar los bienes materiales a los familiares que quedan tras el deceso, es importante elaborar un testamento espiritual. Sacerdote nos explica qué es y cómo hacerlo.

 

Ana María Ibarra

Al igual que para los cristianos es importante reconocer lo fundamental de otorgar los bienes materiales por medio de un testamento, es muy importante también elaborar un testamento espiritual, pues al llevar una buena vida espiritual, se hará buen uso de los bienes materiales.

Así lo explicó el sacerdote Antonio González, párroco de la Santísima Trinidad.

 

Experiencia

El padre Antonio compartió con Presencia la herencia que le dejó en su época de seminarista su padre espiritual, el sacerdote que lo guió en sus años de formación.

Aunque no le dejó un testamento escrito, las enseñanzas han sido para el padre Antonio una herencia muy valiosa para su vida sacerdotal, espiritual y humana.

“Una formula práctica y concretita que me dejó fue esto: dos visitas al Santísimo diarias, rezar el Rosario diariamente y dedicar 10 minutos cada día a leer el evangelio. Es algo que me da vida espiritual, es un legado muy importante, sin duda alguna que él lo gozó, lo disfrutó y me lo trasmitió”, compartió el sacerdote.

Señaló que así  como se disfruta materialmente el dinero, sabiéndolo gastar, haciendo ahorro, y sin malgastarlo, los testamentos espirituales son herencias de vida humana y espiritual que los mayores dejan.

 

Testamento por excelencia

Para el padre Antonio, el testamento básico para los creyentes es la Biblia, por algo se llaman Antiguo y Nuevo Testamento.

“Dejar una Biblia en las manos de los hijos y decirles que ese es el mejor testamento para su vida, de manera especial su vida espiritual, es la mejor herencia”, afirmó.

Explicó que mientras los padres vivan es importante leer, meditar, comentar y rezar con la Biblia juntos, como familia.

“De esta manera van a ir conociendo y tendrán el legado de sus padres en la Biblia, será una enseñanza para su vida espiritual y material. Si no se puede meditarla juntos, igual se puede dejar como testamento espiritual”, resaltó.

El sacerdote recomendó que, basados en las Escrituras, los papás dejen escrito a sus hijos tres, cinco, o diez consejos de guía espiritual y orientaciones para la vida.

“Se les puede dejar por escrito y enmarcado, guías como por ejemplo: procura siempre ser obediente, trabajador, servicial; procura ser alguien que da culto a Dios, comulgando, confesándote con frecuencia; sé solidario, caritativo, ama a los demás y expresarlo con hechos”, sugirió el sacerdote.

 

Los sacramentos

Para el padre Antonio, algo que se debe incluir en un testamento espiritual es la asistencia frecuente a la sagrada Eucaristía, y la vivencia de los sacramentos.

“Frecuentar la Sagrada Eucaristía es recibir de manera permanente el fruto de la Redención. Los sacramentos son los canales que nos deja Cristo como seguidores de Él, como miembros de la Iglesia. Al recordar las gracias de los sacramentos las renovamos constantemente”, señaló.

Resaltó que, incluidos en la vida sacramental, se encuentran los valores humanos, morales,  y cristianos.

“Vivir la santa misa es vivir la presencia del Señor a través de su Palabra y del Pan Consagrado, esto implica un estilo de vida guiado en valores humanos, cristianos, morales. Los valores son fruto de la vida espiritual y esa herencia de parte de los padres transmitida verbalmente a los hijos es muy valiosa, pero dejarla como testamento escrito es de un valor mayor”.

 

El mejor testamento espiritual

Otro buen testamento espiritual, dijo el padre González, es el testimonio de vida.

“El mejor recuerdo, el mejor legado que se puede dejar a los hijos es el testimonio de vida. Ni siquiera lo material. El mejor regalo es amar al hijo, motivación para orientarlo, sostenerlo, acompañarlo, estimularlo, animarlo siempre en todas sus ilusiones y esperanzas. Ahí está el testamento espiritual mejor, el haberlos amado”.

Añadió que quizá no sea necesario dejarles un escrito que diga que los amaron, pero sí dejarles su ejemplo para que ellos lo vivan, y dejar esa orientación de que ellos también amen a sus hijos y amen a Dios.

“San Pablo siempre dijo: imítenme. Cristo también nos invita a seguirlo a él. Se puede hacer un escrito en la parte de atrás de una foto de los papás con algunos consejos, sería algo que llegue al corazón del hijo y cuando ande en desaliento, le anime. Que sea algo concreto de lo que fue el ejemplo de sus papás y sus enseñanzas”, sugirió.

El padre Antonio agregó que un libro con una dedicatoria buena puede servir como testamento espiritual, y no solamente de padres a hijo, puede ser entre hermanos o amigos. “Los santos han escrito sobre el camino de su vida, lo que los mantuvo vivos en el camino de su vida espiritual, al leerlo ahora nos ayuda, son testamentos que nos han dejado ellos también”.

 

De lo espiritual a lo material

El sacerdote exhortó a la comunidad a dar cauce y un sentido más amplio, como creyentes, a lo que se deja como testamento material, pues para hacer buen uso de esto, es necesario un testamento espiritual.

“Para que sirva como una bendición en la vida, como algo que dejaron los padres, lo material requiere de testamento espiritual, tanto individualmente como en familia. Sucede que a veces hay pleitos entre los hermanos y es porque no tuvieron antes un testamento espiritual”, lamentó.

Y recomendó: “Los padres deben dejar a sus hijos como exhortación el ser fraternales, ser solidarios, apoyarse unos  a otros. Lo material es algo que les ayudaría bastante, pero con lo espiritual sabrán compartir, por eso es básico y fundamental el testamento espiritual”.

 

Algunos ejemplos de testamento espiritual

* Dejar un escrito con tres, cinco, o diez consejos de guía espiritual y orientaciones para la vida.

* Dejar un libro con dedicatoria y consejos

* Escribir detrás de una foto de la familia consejos y guías

* Sobretodo dar ejemplo en vida

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