Ana María Ibarra

Saber que es la heredera de la casa de sus padres ha traído a Martha desasosiego y tristezas, pues aunque la mayoría de sus hermanos acepta la voluntad de su padre, uno de ellos se encuentra inconforme y se ha distanciado de la familia.

Como mujer creyente, Martha confía en Dios que pronto su hermano acepte la voluntad de su padre y se armonice con la familia, o bien, que su padre cambie de parecer y modifique el testamento.

 

La historia

Después de pláticas familiares, hace 10 años el papá de Martha hizo su primer testamento beneficiando a la menor de los seis hermanos, a lo que todos estuvieron de acuerdo. En ese entonces, compartió Martha, su mamá no lo hizo ya que a ella no le gustaba hablar de la muerte.

“Tres años después la convencimos de que era necesario, y le sugerimos que hiciera lo mismo que mi papá, que su testamento fuera a favor de mi hermana menor. Pero cuando fuimos a notario público ella hizo las cosas a su manera: heredó a mi hermana menor el 60% de la casa y a la mayor el 40%”, compartió Martha.

Esta decisión, dijo la entrevista, fue tomada por su mamá ya que su hermana mayor era soltera y estaba enferma.

“Aunque mi hermana mayor tenía su casa en otro sector de la ciudad, a mi mamá le daba pendiente dejarla desprotegida, pues la casa de mi hermana está habitada desde hace tiempo por mi hermana la menor”, explicó Martha.

Cuando la mamá de Martha falleció, un año después, por petición de su papá, se decidió leer el testamento.

“Mi papa me pidió que lo leyéramos. Les dijimos a mis hermanos que viven en Estados Unidos, y se les avisó a los que vivimos aquí: mis hermanas, la menor y la mayor, mi hermano Pedro y yo. Mi hermano dijo que empezáramos sin él porque andaba trabajando. No asistió, me acuso y dijo que me iba a demandar”, recordó.

Martha se asesoró con un abogado quien la tranquilizó al decirle que no procedía la demanda. Desde ese momento empezaron las inconformidades de parte de su hermano.

 

Herencia anunciada

Cuando Martha leyó el testamento de su mamá, ella y sus hermanas se sorprendieron de la manera en que estaba señalado.

“Mis hermanas decidieron que la mayor se quedaría en casa de mi mamá y la menor en la casa de la mayor, donde vive, pero lamentablemente tiempo después murió mi hermana mayor. La menor se quedó en su casa, como lo habían acordado”.

De esta manera la casa de los papás de Martha quedaba sin heredero, pero la menor de la familia le sugirió a su papá que dejara la casa para Martha.

“Le preguntamos que quería él hacer con la casa, y el vio bien que fuera así, que fuera para mí”, dijo no muy feliz Martha.

Aunque el resto de los hermanos estuvieron de acuerdo,  su hermano Pedro nuevamente se resistió a la decisión de su padre, lo que ha ocasionado cierto desasosiego en la familia.

“El cree que quiero despojar a mi papá, se imaginó que cambié el testamento. Dice que no he puesto nada en esa casa, y ciertamente tal vez no he puesto nada, pero ahí he estado con ellos. Desde que mi papá se enfermó de su corazón he sido su enfermera de cabecera. La verdad nunca pensé heredar nada, no por eso, ni estoy de acuerdo con el testamento”, afirmó.

 

Aceptar la voluntad

Martha explicó que aceptó con temor la decisión de su padre a quien quiere persuadir de esa decisión.

“Mi papá dice que mi hermano no tiene necesidad de una casa pues ya tiene varias propiedades. He querido hablar con mi hermano, pero no permite hablar con nadie, siempre se excusa que está muy ocupado. Vive cerca de la casa de mi papá pero no se presta para los cuidados que mi papá necesita”.

La entrevistada lamenta que su padre tenga que presenciar los conflictos con su hermano y su deseo es que se respete la decisión de su padre.

“Mi hermano ha sufrido mucho por algunas situaciones que le han pasado, y no me explico porque quiere seguir en su amargura, en su sufrimiento. Me pongo a pensar que cuando muera mi papá va a seguir igual en sufrimiento. Tengo ganas de verlo, de abrazarlo, es algo muy difícil, en mis oraciones le pido a Dios que mi hermano recapacite”, compartió.

Algo que le deja esta experiencia a Martha es que nunca se debe decir en vida a quién le favorecerá el testamento.

“Es súper importante hacer el testamento, pero no lo mencionen, que se enteren hasta que ya no esté, para que no puedan fastidiarles la vida. Que los hijos hereden en vida algo o sepan que serán los herederos de los papás es complicado, se pierde hasta la familia”, finalizó.

 

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