Ana María Ibarra

Hace 30 años, los padres de Adolfo decidieron realizar sus testamentos para dar tranquilidad a sus hijos, quienes aceptaron la decisión de sus padres en lo estipulado en el documento.

Aunque la familia no encontró dificultad para aceptar la voluntad de sus padres, fue al fallecer el padre de Adolfo cuando se enfrentaron con otro conflicto: un trámite engorroso para que la voluntad de su padre se llevara a cabo.

 

El caso

Casados por bienes mancomunados, los padres de Adolfo pidieron asesoría de un notario público, amigo de la familia, para realizar sus testamentos simultáneamente.

“Por sugerencia del notario, en el testamento de mi mamá le dejaba todo a mi papá, y mi papá le dejaba todo a mi mamá, dependiendo de quien fuera a fallecer primero, dejando como albacea a la mayor de mis hermanas, quien al fallecer los dos decidiría cómo se repartirían entre los hermanos los bienes adquiridos por mis padres”, compartió Adolfo.

Hasta ese momento todo se encontraba muy claro y aceptado, pues entre los hermanos no hay rencillas, ni envidias o interés de apropiarse de los bienes de sus padres.

El conflicto llegó al momento de fallecer su padre y querer hacer válida su voluntad.

“En la televisión y por las películas nos dicen que los testamentos se leen y que los hijos toman posesión de los bienes. Mentira, México es el país de los trámites engorrosos porque, en primera, el testamento no lo puedes hacer en tu casa con testigos, lo tienes que hacer ante un notario y el notario te va a cobrar”, dijo Adolfo.

Añadió que llegado el suceso, al querer aplicar el testamento, aun con todo y certificado legal, para hacerlo valido tuvieron que presentarse ante un juez civil para que éste hiciera un juicio testamentario.

“Esto se hace porque nadie garantiza que después de ese testamento no se haya hecho otro, o que algunas personas estén inconformes con el testamento, por lo que tiene que ser el juez el que dictamine como se van a repartir los bienes”, compartió Adolfo.

Añadió que para realizar el juicio tuvieron que presentarse en el juzgado y solicitar el juicio por medio de un abogado, y una vez que la solicitud se hizo tuvieron la primera audiencia.  “Este juicio es para ver si no hay algún quejoso, si no lo hay que bueno, pero si lo hay, vienen más audiencias. Este no fue nuestro caso, pero para todo se piden actas actualizadas y cada documento es un desembolso, y tiene su razón de ser para clarificar que no exista otro testamento”.

Actualmente, la mamá de Adolfo aún vive por lo que todo pasó a ser de ella, y su hermana sigue siendo la albacea.

“Eso nos ha quedado claro desde la formación familiar que se nos dio, cosa que no pasa en otros casos cuando la familia no está de acuerdo. Mi mamá tiene el testamento donde todos los bienes mi hermana será quien reparta”.

 

Necesario testamento

Adolfo agregó que la idea de los testamentos surgió ante la inquietud de sus padres quienes se acercaron con un notario amigo de ellos y quien les recomendó que lo menos complicado es poner que todo pasará a manos del otro, sin describir los bienes, y que designara un albacea que distribuya los bienes al faltar los dos.

“Si no se hacía así se tenía que enumerar cada uno de los bienes, por más mínimo que sea el objeto porque lo no descrito no se sabe de quién será. El albacea puede ser un familia o una persona de confianza en la familia”, explicó el entrevistado.

Ante esta experiencia, Adolfo afirmó que es recomendable el testamento ya que es un documento que da la pauta de lo que se requiere hacer cuando la persona muere.

“Si no hay testamento, de todos modos se tiene que hacer un juicio testamentario con mayores tramites. Es cierto que hay caso en que si, todos son familia, pero en algunos puede haber envidias e intereses, y si no hay bases familiares cristianas se vuelve un conflicto”, afirmó.

Adolfo resaltó la enseñanza en su hogar sobre el verdadero valor de las cosas, pues dijo, nadie se lleva nada más que las buenas obras.

“Esas son las que hablan de tu vida. Quiero retomar lo que pide el Papa Francisco sobre el valor de la familia. La familia unida no va a pasar problemas ante algún deceso, la familia desunida es el vicio de un calvario de distanciamientos. Anímense a hacer su testamento, asesórense y busquen un notario de confianza para que les diga lo que les conviene en su caso particular”, finalizó.

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