Mons. J. Guadalupe Torres Campos

Les saludo con mucho afecto de padre y pastor a todos ustedes mis queridos hijos. Vivimos este tiempo de alegría iniciando el año con mucho trabajo e ilusiones Hoy, con esta fiesta solemne del Bautismo del Señor concluimos el tiempo de Navidad. Es una fiesta muy significativa, no sólo para contemplar el Bautismo del Señor, sino en él valorar y contemplar nuestro propio Bautismo.

 

Concluye Tiempo de Navidad

Hemos escuchado el evangelio de San Lucas que habla del Espíritu Santo; sabemos que el evangelio de San Lucas entre otros aspectos, es el evangelio del Espíritu Santo. En el Credo que profesamos cada domingo confesamos: “creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida”. Es importante afianzar nuestra fe y amor al Espíritu Santo unido al Padre y al Hijo como Trinidad y valorar más la acción del Espíritu Santo en nosotros; ya no es, como antiguamente, el gran desconocido, ahora hay mucha documentación y reflexión que nos hace tomar conciencia del Espíritu Santo en su acción amorosa y santificadora  en nosotro.

“Señor”, con ese título lo unimos al Padre y al Hijo en el misterio de la Santísima Trinidad, misterio de amor, “dador de vida”, que junto con el Padre se nos da la vida, la vida de Dios, de la gracia. Por eso es importante contemplar el día de hoy domingo este gran acontecimiento del Bautismo del Señor.

Todavía celebramos Navidad el día de hoy, todavía recordamos que el Señor nació en Belén, que fue adorado por los pastores, en ellos representado el pueblo de Israel. Hemos visto a los magos venidos de Oriente, que también le adoran y se postran y le dan regalos, en ellos se representa a toda la raza.

Los días de felicidad y gozo del nacimiento de Jesús culmina precisamente el tiempo de Navidad con un salto cronológico muy considerable, ya un Jesús adulto, que va a bautizarse. al Jordán.

 

Orar siempre

El texto del evangelio nos habla de Juan el bautista, que muchos creían que era el Mesías, pero él con mucha sencillez y claridad, dice “no”, ciertamente yo bautizo con agua, pero ya viene otro que es más poderoso que yo. Se refiere a Jesús y dice claramente -y quiero reflexionar esta frase de Juan-, “Él, los bautizara en el Espíritu Santo y con el fuego del amor de Dios. Y san Lucas narra hermosamente el momento del Bautismo del Señor Jesús.

El primer aspecto de esta descripción que bien podríamos decir que es la manifestación de Jesús ya pública, hoy ya Jesús adulto y el Padre Dios lo presentará de una manera extraordinaria y bella, pero dice San Lucas, mientras este oraba, presenta un Jesús en oración, estaba haciendo oración para ser bautizado por Juan, pero sobretodo porque va a ser presentado por su Padre Celestial.

La Oración. Nosotros  tenemos que estar siempre en constante oración, todo tiempo es un tiempo fuerte de oración. Jesús estaba siempre en oración y mientras oraba se abrió el cielo y el Espíritu Santo bajo sobre Él en forma sensible, como una paloma, y ahí Jesús es ungido por el Espíritu Santo y es enviado a cumplir una misión. A partir del Bautismo que ha recibido comienza a cumplir la misión que el Padre le envió.

 

Bautismo-misión

En ese sentido tenemos que reflexionar muy seriamente la relación entre Bautismo-misión, reflexionar en tu Bautismo. No quedarnos con “ya fui bautizado, quedó asentado en el libro para las estadísticas y ya”. ¡No!: Bautismo-misión, tomar conciencia que tú eres bautizado y tienes una misión como Jesús tiene la misión de salvarnos, así tú y yo, bautizados, también tenemos una misión, anunciar el reino de Dios, predicar el evangelio y dar testimonio de Cristo, vivir como hijos de Dios, dar testimonio del amor del Padre e ir por todo el mundo predicando el evangelio.

Lo más maravilloso, del cielo, dice san Lucas, se oyó una voz que decía, “Tú eres mi hijo el predilecto, en ti me complazco”. Dios se complace en su Hijo. Y tanto nos ama el Padre que nos regala a su Hijo predilecto.

Nos dice san Pablo en la segunda lectura a Tito, que hemos recibido el Espíritu Santo, hemos sido hechos hijos de Dios mediante el Bautismo que nos regenera y nos renueva por la acción del Espíritu Santo. Fuimos ungidos desde el Bautismo y recibimos la plenitud del Espíritu Santo en la Confirmación. Eres bautizado, confirmado, eres ungido y también en Cristo, tú eres predilecto, agradable a Dios.

Puedes aplicar esto a tu vida, Jesús se complace en nosotros, el Padre celestial en Cristo se complace en ti. Dios te ama, eres su hijo. Por eso Pablo en otro pasaje dice: vive de acuerdo a tu condición de Hijo de Dios. ahí está la misión bautizado-misión.

Querido hermano, reflexiona estas hermosas palabras “Tú eres mi hijo, el predilecto, en ti me complazco”, pero aplícalas a tu vida, a tu ser de bautizado, asume con toda responsabilidad la misión.

Al final, cuando Dios vuelve en ese momento de la ascensión, escucharemos la misión: “Vayan por todo el mundo, prediquen el evangelio”. Todo bautizado tiene la misión de dar testimonio de su fe, de ser hijo de Dios, de predicar el evangelio, anunciarlo y vivirlo con alegría y gozo, con entusiasmo.

Por eso Isaías nos invita a cumplir esa misión de predicar el evangelio y vivir como hijos de Dios, siendo hijos de Dios predilectos, consolar a nuestro pueblo, y lo que significa es  “amen a mi pueblo, velen por mi pueblo, por los más necesitados, por los más enfermos y alejados.

Queridos hermanos: recordemos que el Espíritu Santo está en nosotros, para esto se recibe para que todo bautizado sea agente de buenas noticias y de compromisos transformadores.

Empezaremos el tiempo ordinario, sigamos con ímpetu y alegría nuestro ser cristianos, muy unidos todos como Iglesia, con gran testimonio y alegría. Contempla el Bautismo del Señor y agradece tu propio Bautismo para que vivas dignamente tu condición de hijo de Dios.

Un abrazo a cada familia. Sigan unidos con mucho amor. La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, permanezca siempre con ustedes. Un abrazo.