Mons. J, Guadalupe Torres Campos

Feliz Navidad. Seguimos en Navidad y les deseo muy buen domingo, día del Señor. Estamos celebrando el domingo de la Octava de Navidad con la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús María y José. La  Navidad es hermosa: cantos, regalos, luces, abrazos, descanso, vacaciones en cierto modo, pero todo es Jesús, el nacimiento de Jesús.

La Octava de Navidad nos presenta hoy la liturgia la importancia de la familia, la Sagrada Familia como modelo, por eso decimos, desde la oración colecta, Señor Dios, que te dignaste dejarnos el más perfecto ejemplo en la Sagrada Familia para la Iglesia y la sociedad.

Sigue siendo muy importante la familia, y celebrar hoy a la Sagrada Familia de Jesús, María y José es contemplar el mismísimo misterio de Dios encarnado, y le pedimos a Dios: concédenos imitar las virtudes domésticas y los lazos de caridad que distinguen a la familia sagrada.

Queremos en José, el justo varón, el hombre bueno, el trabajador, el padre responsable, el esposo fiel, hombre de fe, que son grandes virtudes domésticas.

A todo padre de familia le invito a que seas un buen padre, a ejemplo de San José,  responsable, amoroso, cercano, que cuides, que protejas, que acompañes a ejemplo de San José; María, nuestra Madre Santísima, ¿qué no podemos decir de María?, preciosa ella, esposa, fiel, amorosísima, atenta con su esposo, madre extraordinaria, cómo educa y forma a Jesús, humanamente hablando, mujer de fe, cercana, servicial, mujer de oración, resiliente, extraordinaria, madre y esposa. Y de Jesús, también vemos virtudes  domesticas muy importantes: obediencia, aprende de ellos todo, trabajador, buen hijo, se deja llevar, conducir, se instruye a través del ejemplo de sus padres en las cosas de Dios, de la sinagoga, de la religión, es un buen hijo.

Entonces la invitación es a contemplar la Sagrada Familia de Jesús, María y José, trabajemos porque nuestras familias, tu familia, mi familia sean efectivamente sagradas, y sobretodo dice la oración que nos distingamos por la caridad: lazos de Caridad.

Es triste que hoy la familia se vea muy afectada por la desunión, cada quien su camino, cada quien sus roles y hay situaciones delicadas que está sufriendo la familia: falta de comunicación, falta de tiempo para convivir, hay mucho trabajo, mucho activismo y podemos dejar a un lado la propia familia, hoy se nos invita a reforzar los lazos de caridad y amor en la familia.

 

Último domingo

Es el último domingo del año civil, estamos celebrando estas fiestas de Navidad, hemos celebrado y cantado la Navidad, que sigamos así con mucha alegría, empeño, dedicación y mucha fe, trabajando siempre con el ejemplo de que lo que escuchamos hoy en el santo evangelio, que nos narra aquel episodio donde la familia unida, María y José, llevan al niño al templo, a las fiestas de la Pascua donde se les pierde, y al regresar ya a su casa, a su pueblo no ven a su hijo, se asustan, se preocupan,  regresan y lo encuentran en medio de los doctores, con el sentimiento de preocupación. María se dirige hacia Jesús con mucho cariño y le dice, “tu padre y yo estábamos preocupados por ti”; “tu padre y yo”, he ahí la importancia de la unidad de los dos, ahí María resalta ese aspecto de papá y mamá. Pero a veces es cada quien por su lado, a veces es papá por un lado y mamá por otro ¡no¡, los dos. Es másm María pone por delante a José “tu Padre y yo estamos preocupados por ti”.

Papás, sean buenos papás, únanse, vivan muy unidos, ámanse, vean por sus hijos, acompáñenlos, denles tiempo de calidad, de amor, acompáñenlos, pero yo también como hijo, a ti como hijo te digo, sigue el ejemplo de Jesús, obediente a tus papás, cercano, ayudando a tus papás.

Dice el texto que Jesús crecía en estatura, en gracia, en sabiduría. Es importante que todos los miembros de la familia crezcamos en conocimientos, en estatura, también en  virtudes, en amor, en esperanza, en fe, crezcamos en familia. Aquí la importancia de trabajar en esa formación que nos hace crecer como personas como cristianos católicos, como discípulos, como hijos de Dios, crecer unidos y trabajar intensamente en el aspecto de la familia.

 

Año Nuevo

Por otra parte, ya mañana estaremos terminando nuestro año civil. Te invito a que vayamos ante el  Santísimo durante el día, a darle gracias a Dios. Seamos agradecidos con Dios, toma a tus hijos, tómense ustedes esposos de la mano, vayamos juntos ante el Santísimo y démosle gracias a Dios por este año que hemos vivido. Pero también, como escucharemos en la misa del primero de enero, digámosle a Dios: bendícenos Señor durante este nuevo año que estamos iniciando. Debemos sentir y experimentar la bendición de Dios, sentir su cercanía y presencia. Iniciamos, un nuevo año en la presencia del Señor, es ahí donde la navidad toma sentido.  Compartir la alegría de Navidad, pero esa alegría se prolongara durante todo un año, porque el Señor siempre viene a nuestro encuentro y nos bendice.

De mi parte deseo que el Señor los bendiga con abundancia de dones, les deseo Paz, amor, que reine Dios en todas las familias, en toda la diócesis, que como Diócesis de Ciudad Juárez, caminemos en la presencia del Señor. El Señor espera una respuesta generosa, Él nos bendice, nos acompaña, nos da su amor, nos da su hijo y nosotros debemos darle todo, responderle con generosidad, con amor, siendo buenos, haciendo bien al necesitado, al pobre, al enfermo, al triste.

Los bendigo, les deseo un hermoso, fructífero y bendecido nuevo año, de todo corazón. La bendición de Dios Padre Todopoderoso, Hijo, y Espíritu Santo Un abrazo.

 

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