El Coro Cristo Redentor ha recuperado cantos gregorianos para incluírlos en su participación en la misa… Aunque a unos no les agrada tanto el estilo, otros lo agradecen…

 

Ana María Ibarra

Como un coro parroquial ordinario, hace 32 años nació el “Coro Juvenil de Cristo Redentor” que animaba las misas de su parroquia con cantos y alabanzas que aprendieron de coros anteriores. Con el paso de los años, el coro parroquial fue creciendo y cambió su nombre y repertorio hasta llegar a ser lo que es hoy: un coro de canto gregoriano.

Crecimiento

Mediante un relato que compartió con Presencia, Rafael Sosa, director del “Coro Cristo Redentor”, explicó que en el pasado el coro solía utilizar guitarras eléctricas, bajo, panderos y aplausos, como otros coros parroquiales.

“La permanencia en el tiempo nos permitió crecer musicalmente, introduciendo cantos más elaborados, provenientes de los compositores españoles de finales del siglo XX (Gabaraín, Palazón, Erdozaín, Madurga, Alcalde, entre otros), cuidando que el repertorio guardara siempre el sentido de cada tiempo litúrgico”, explicó Rafael.

En 32 años, resaltó, hubo momentos de esplendor, de retroceso, de mínima calidad musical y litúrgica, incluso llegó a pensar que el coro desaparecería.

“Pero, aunque somos indignos, Dios siempre nos ha asistido y sostenido en nuestro servicio”, dijo para luego explicar que a la llegada del nuevo milenio el coro integró un repertorio “moderno” con cantos de Martín Valverde, Daniel Poli, Luis Enrique Ascoy, Jesed, Jaire, Hermana Glenda, entre otros cantantes católicos.

“En los últimos años agregamos obras de los italianos Mite Balduzzi y Mons. Frisina, así como cantos de la comunidad católica brasileña “Shalom”.  Nada fuera de lo normal… hasta julio del 2017”.

 

El canto gregoriano

Como una inspiración del Espíritu Santo, el 3 de julio Rafael despertó con la idea de reacondicionar el antiguo órgano eléctrico de la parroquia, labor que les llevó 2 meses, y al encontrarse con un instrumento nuevo, pensaron en un repertorio nuevo. Había comenzado el Tiempo Ordinario del 2017.

“Iniciamos cambiando el ordinario de la misa, cantando el Kyriale: Misa XVIII “Deus Genitor Alme”, por estar a punto de llegar el Adviento y por ser, a nuestro ver, la Misa más sencilla del Kyriale.

Este cambio fue por sí sólo una revolución, pues en la historia de los 32 años del coro, no se había realizado un cambio tan radical.

“Requería ponernos de acuerdo con nuestro párroco, quien aceptó sin problemas el cambio, catequizar a los asistentes a nuestra Misa (cantamos los sábados en la tarde), imprimir hojitas con el texto latino y su traducción al español, para ayudar a seguir los cantos. Todo eso lo hicimos y aunque no sabíamos la reacción que tendría la gente, nos arriesgamos”.

Estos cambios se realizaron en menos de cuatro meses y transformaron totalmente el rostro del coro.

 

Volver a las fuentes

Rafael enumeró las ventajas de utilizar el canto gregoriano:

“Musicalmente es muy sencillo, voces y órgano, nada más, y en algunos casos como en Adviento o Cuaresma, ni siquiera es necesario el órgano. Aunque vocalmente es complicado, nos estamos adaptando. Utilizar el latín, lejos de afectar nuestra conciencia de lo que estamos cantando, nos obliga a pensar más y estar más conscientes de lo que significa el texto que cantamos”, expuso.

Agregó que el latín les permite interiorizar más en la espiritualidad del texto. El uso del canto gregoriano significa “volver a las fuentes” y ser fiel a la enseñanza de Cristo trasmitida por milenios en la Iglesia.

 

Algunos obstáculos

Así como han disfrutado de las ventajas, el Coro Cristo Redentor se ha encontrado con  obstáculos en su incursión al canto gregoriano.

“Hubo resistencia de nosotros mismos como coro. A pesar de que los cantos son musicalmente más sencillos, requiere un cambio de estructura mental y memoria musical, todo debe ser de memoria”.

Añadió que la gente los ve como un “coro raro” y “debido a que la Misa que cantamos en nuestra parroquia es en sábado, no contamos con una asamblea constante, que podamos ir educando en el canto, ya que un sábado tenemos una quinceañera; otro día, una boda”.

Para Rafael, esto hace difícil que la asamblea se acostumbre y cante con el coro.

Por parte, compartió Rafael, en algunos sacerdotes existen posturas en contra, debido a lo “cansado” de los cantos, mientras que otros ven con buenos ojos encontrarse con cantos con sentido de sacralidad.

 

Un tesoro litúrgico

Aunque sorprendido por el giro que dio el coro que dirige, Rafael compartió que se encuentra lleno de esperanza por el camino que han emprendido sin haber iniciado una formación musical, lo que indica que cualquier coro puede hacer lo mismo con voluntad, valentía y un poco de descaro para atreverse a este “sinsentido”.

“Hemos descubierto que, después del sacerdote, el agente de pastoral que más puede influir en la sacralidad de la liturgia hoy en día es el coro”.

Y cuestionó:  “¿Por qué esa libertad no la utilizamos los coros para que las Misas en las que participamos sean más un acto de adoración a Dios en lugar de convertirlas en un escaparate para mostrarnos y celebrarnos a nosotros mismos?”.

Rafael resaltó que probablemente son el único coro parroquial en la diócesis que utiliza cantos gregorianos en todas las celebraciones cada semana.

“Todos los integrantes hemos nacido después del Concilio Vaticano II y creemos que el camino hacia el futuro de la Iglesia no pasa por la negación y olvido de nuestra tradición musical, sino por el reconocimiento y uso de este tesoro nacido de la liturgia y ahora casi desterrado de nuestros templos”. Queremos creer que no somos sólo nosotros y que este renacer es parte de un plan de Dios que interviene en la vida de su Iglesia para sostenerla en estos tiempos difíciles”, finalizó en su escrito.

 

Frases..

“La expresión de nuestras emociones a través del canto es tan personal, tan especial, única. Expresar todas esas emociones y entrega en el canto, en este caso muy especial, el gregoriano, resulta aún más sublime, sientes que tu voz se eleva en algo más que un canto, en una oración muy personal, muy íntima con Dios.”

Leonor Morales

 

“Ha sido muy bonito y gratificante  escuchar a la gente cuando canta junto con nosotros en latín. No puedo negar que aún siento nostalgia al escuchar nuestros cantos viejitos y le insisto a Rafa que los cantemos, en ocasiones nos consiente y en otras de plano nos dice esa ya no.

Dios mediante seguimos avanzando para gloria de Dios.”

María Eugenia Estrada