Blanca Alicia Martínez

Hace una semana, los sacerdotes que integran el equipo formador del Seminario Conciliar de Ciudad Juárez participaron en el “Curso de actualización para formadores”, que se realizó del 24-28 Junio en Ciudad de México.

Organizado por la Organización de Seminarios Mexicanos (OSMEX), el curso tuvo como propósito reflexionar acerca de  “Cómo ayudar a discernir en tiempos de crisis”.

Sobre este tema consultamos al rector del Seminario, padre Juan Manuel Orona, ahora que se acerca la vivencia del Pre Seminario 2019 y la posibilidad que tienen los jóvenes en este verano, de hacer un trabajo de discernimiento vocacional.

 

Aquí la entrevista:

  1. ¿Cómo fue su participación en este curso de la OSMEX? ¿Cómo les ayudó para su servicio?

Como Equipo Formador (EF) buscamos participar cada año; lo consideramos indispensable para nuestro servicio en la formación sacerdotal. Nos sirve porque seguimos siempre aprendiendo sobre la pastoral del acompañamiento y acerca de nuestro ser y quehacer como formadores. Además de ser tiempo de integración y convivencia fraterna entre nosotros y formadores de la mayoría de los seminarios de México.

 

  1. ¿Cuáles son las claves para acompañar a discernir una vocación?

Primero hay que contemplar a Jesús en el evangelio sobre cómo formó a sus discípulos. La reflexión  del Magisterio de la Iglesia sobre la formación sacerdotal, especialmente la Nueva Ratio Fundamentalis. El análisis de la realidad del joven de hoy. Y el intercambio de las diferentes experiencias de formación de otros Seminarios.

Esto nos arroja claves de acompañamiento como: la cercanía, la paciencia, el amor a la verdad y a la persona del seminarista, tener un plan de formación, la disciplina y sobre todo la confianza en la gracia de Dios.

 

  1. ¿A qué retos se enfrentan los jóvenes en este proceso de discernimiento y cómo han cambiado estos retos en los tiempos modernos? ¿Y los formadores?

Los retos a los que se enfrenta el joven seminarista son: el trabajo serio de su persona, el dejarse ayudar por sus formadores y otros agentes, buscar el encuentro con Cristo, hacer una labor de conversión diaria, aprender a trabajar en equipo como hombre de comunión, el compromiso por las causas sociales y políticas, superar las tentaciones del clericalismo y no dejarse arrastrar por la cultura de lo fácil, lo aparente y el individualismo entre otros retos.

Para el formador y la comunidad del Seminario en general el gran desafío es buscar responder con humildad y fe a la pregunta: estamos formando sacerdotes que respondan a las realidades y necesidades de nuestra diócesis hoy? No es una labor fácil, hay que estar siempre en busqueda. Esforzaros por formar hombres de Dios, apasionados por Jesucristo y su pueblo, hombres maduros y conscientes de su debilidad humana y conscientes de la necesidad de ayuda. En este momento un reto importante es que sean sacerdotes que conozcan y practiquen la doctrina social de la Iglesia, que salgan al encuentro de los fieles, misericordiosos con todos, cercanos con los que sufren.

 

  1. ¿En conclusión, cómo se debe ayudar a los jóvenes a hacer un discernimiento vocacional en este tiempo?

Como formadores hay que ayudar al joven seminaristas a hacer un verdadero encuentro con Dios durante sus años de Seminario, un proceso de conversión y un trabajo paciente y constante de madurez humana. Siempre con alegría y esperanza en el Señor.

 

  1. Puede ennumerar algunos consejos para los jóvenes, para su discernimiento vocacional

 

Consejos:

  1. Preguntarse con un corazón abierto cuál es la voluntad de Dios sobre mi, ¿cómo puedo ser un hombre feliz serviendo a mis hermanos?
  2. En estos días de vacaciones hay que buscar el silencio, la contemplación ante el Santísimo, participar de algún retiro espiritual o encuentro de discernimiento.
  3. Disfrutar la naturaleza y preguntarme para qué me creó Dios, la lectura de la Biblia, en especial de los evangelios,
  4. Aprovechar la plática con algún sacerdote o religiosa acerca de nuestras inquietudes.
  5. En fin, no tener miedo responderle al Señor que llama y toca la puerta de nuestro corazón.

 

 

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