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En la Iglesia Católica se le da el nombre de Basílica a ciertos templos más famosos que los demás. Solamente se puede llamar Basílica a aquellos templos a los cuales el Sumo Pontífice les concede ese honor especial. En cada país hay algunos.  Basílica significa: “Casa del Rey”.

La Basílica de San Juan de Letrán es la catedral del Papa que, al tomar posesión de ella, muestra el supremo poder o potestad eclesiástica de Roma y del mundo…es la más antigua de todas las basílicas de la Iglesia Católica.

En su frontis tiene esta leyenda: “Madre y Cabeza de toda las iglesias de la ciudad y del mundo”.

Historia

Antes estuvo allí el asiento de la gens Laterana, la primera familia plebeya que alcanzó la dignidad consular.

En el siglo I era aquél uno de los palacios más espléndidos del monte Celio. Moradas regias los llama Juvenal.

Allí vivió Plaucio Laterano, varón consular, que conspiró contra Nerón por amor a la patria.

Naturalmente, el conspirador fue decapitado, y su palacio pasó a poder del emperador.

A principios del siglo IV era propiedad de Fausta, la mujer de Constantino el Grande; y de las manos imperiales fue a parar a las del Papa Silvestre I.

 

Su dedicación

La Basílica fue terminada en el tiempo del papa Silvestre I y consagrada por él en 324.

Fue originalmente dedicada al Salvador y más tarde conocida como la Basílica de los Juanes.

En 846 fue destruida por un terremoto y tuvo que ser reconstruida por el papa Sergio III, quien la dedicó a San Juan Bautista, por ser este quien con su persona y su palabra pone en contacto el Antiguo y el Nuevo Testamento.

En el siglo XII el papa Lucio II también dedicó la basílica a San Juan (evangelista), porque con su evangelio da testimonio de la vida y la Palabra del Señor.

Es así como se le llama también Basílica de San Juan de Letrán porque tienen dos capillas dedicadas, una a San Juan Bautista y la otra a San Juan Evangelista, y era atendida por los sacerdotes de la parroquia de San Juan.

 

Otros nombres

A la Basílica de san Juan de Letrán se le llama Basílica del Divino Salvador, porque cuando fue nuevamente consagrada, en el año 787, una imagen del Divino Salvador, al ser golpeada por un judío, derramó sangre. En recuerdo de ese hecho se le puso ese nuevo nombre.

Durante mil años, desde el año 324 hasta el 1400 (época en que los Papas se fueron a vivir a Avignon, en Francia), la casa contigua a la Basílica y que se llamó “Palacio de Letrán”, fue la residencia de los Pontífices, y allí se celebraron cinco Concilios (o reuniones de los obispos de todo el mundo). En este palacio se celebró en 1929 el tratado de paz entre el Vaticano y el gobierno de Italia (Tratado de Letrán). Cuando los Papas volvieron de Avignon, se trasladaron a vivir al Vaticano.

 

En la actualidad

Ahora en el Palacio de Letrán vive el Vicario de Roma, o sea el Cardenal al cual el Sumo Pontífice encarga de gobernar la Iglesia de esa ciudad.

La Basílica de Letrán ha sido sumamente venerada durante muchos siglos. Y aunque ha sido destruida por varios incendios, ha sido reconstruida de nuevo, y la construcción actual es muy hermosa.

San Agustín recomienda: Cuando recordemos la Consagración de un templo, pensemos en aquello que dijo San Pablo: “Cada uno de nosotros somos un templo del Espíritu Santo.” Ojalá conservemos nuestra alma bella y limpia, como le agrada a Dios que sean sus templos santos. Así vivirá contento el Espíritu Santo en nuestra alma. (Agencias)