Estamos reflexionando sobre los vicios o adicciones y te ayudamos a combatirlos en este 2018 con las reflexiones y consejos que nos ofrecen expertos.

 

 

Ana María Ibarra

En la actualidad, la pornografía está siendo considerada como una droga tan adictiva como la cocaína, la heroína y las metanfetaminas, las cuales dañan los lóbulos del cerebro.

Sobre esta adicción reflexionó el padre Eduardo Hayen, asesor de la Dimensión diocesana de la Pastoral para la vida, quien citando a algunos estudiosos explicó que suele iniciarse a temprana edad, por curiosidad de niños y adolescentes.

El padre Eduardo aseguró que estos desórdenes o impulsos sexuales pueden combatirse desde el confesionario y a través de la oración constante.

 

Adicción violenta

El sacerdote explicó que los impulsos sexuales son una fuerza poderosa en el interior de los seres humanos, y lo que en un momento temprano de la vida puede iniciar como una curiosidad, se puede convertir en una fuerte vicio, por la repetición de los  actos.

“Muchos niños o adolescentes que encontraron fotografías y películas pornográficas, se engancharon con la pornografía y la masturbación durante años, o quizá durante toda la vida. Las imágenes pornográficas son una violencia para cualquier persona, y más para alguien que apenas despierta en su pubertad”, expresó.

Agregó que la pornografía tiene un fuerte impacto en el cerebro, pues éste responde  al estímulo sexual de la pornografía, liberando una enorme cantidad de dopamina, mucho más alta de la que puede gestionar.

“El cerebro se fatiga y se desestabiliza. Esto lo dicen estudiosos de esta adicción, como Gary Wilson y Matt Fradd. Hoy la pornografía está siendo considerada como una droga”, dijo para agregar que las personas adictas pierden fuerza de voluntad y difícilmente pueden controlar sus impulsos y pasiones.

Dijo que una persona madura es la que tiene claridad de pensamiento y fuerza de voluntad, entonces la pornografía hace inmadura a la persona

“La pornografía va convirtiendo al cerebro aniñado, como el de los adolescentes. Quienes son aficionados o adictos a la pornografía son personas muy inmaduras”, sentenció.

 

Enseñanza de la Iglesia

El sacerdote compartió que la Iglesia enseña que la masturbación –excitación de los órganos sexuales para obtener placer- es siempre un acto desordenado.

“Fuera de las relaciones sexuales entre marido y mujer, el uso de la facultad sexual contradice la finalidad de la sexualidad, la cual consiste en la mutua entrega en un amor verdadero, así como la apertura a la procreación”, señaló.

Mientras tanto, la pornografía, según el Catecismo de la Iglesia, consiste en sacar de la intimidad de los protagonistas actos sexuales, reales o simulados, para exhibirlos ante terceras personas de manera deliberada.

“La pornografía ofende la castidad porque desnaturaliza la finalidad del acto sexual. Atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, público), pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia ilícita. Introduce a unos y a otros en la ilusión de un mundo ficticio. Es un pecado mortal”, sentenció.

 

Consejos para superar estos vicios

Afortunadamente, celebró el padre Hayen, estos pecados se pueden superar.

“Lo primero es pedir todos los días a Dios el don de la castidad. Dice san Pablo a los Gálatas: ‘El dominio sobre el propio cuerpo es un fruto del Espíritu Santo’. Así que quien reza mucho y ama vivir en gracia de Dios, superará fácilmente sus tentaciones y logrará la virtud de la templanza. “Todo lo que pidan al Padre, en mi nombre, se los concederá” (Jn 15,16)”.

Otra manera de combatir esta adicción, dijo, es cultivar buenos pensamientos.

“San Pablo dice a los Filipenses (cap. 4) que deben de cultivar lo verdadero y noble, lo justo y lo puro, lo amable y digno de honra, lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza. El pensamiento impuro forma personas impuras. Así que hay que limpiar los ambientes de chistes rojos, albures y toda clase de impureza”, aconsejó.

Y agregó: “También hay que estar vigilantes a lo que entra por los ojos y oídos a través de los medios”.

 

No es represión

El entrevistado dejó en claro que no se trata de una lucha negativa, ni de represión.

“Se trata de una lucha tremendamente positiva, que en ciertos momentos de fuerte tentación exigirá la represión, pero que produce alegría porque aprendemos a encauzar nuestra capacidad de amar hacia el amor verdadero”.

Para concluir, el padre Hayen afirmó que  es el confesionario el mejor lugar para liberarse de estos pecados.

“Allí Dios no sólo perdona, sino que también cura el alma y la fortalece. pero también pueden servir las meditaciones llamadas “Limpios de corazón” en mi blog”.

 

Para consultas sobre este tema:

blogdelpadrehayen.blogspot.mx