Uno de los propósitos de Año Nuevo más comunes es bajar de peso…la organización Tragones Anónimos ofrece apoyo a quienes padecen problemas de peso por “tragonismo”…

 

Ana María Ibarra

Llegar a un peso de 122 kilogramos llevó a Lupita a la desesperación, y en busca de métodos y productos mágicos para adelgazar encontró el grupo Tragones Anónimos Nuevo Amanecer, no sin antes pasar el trago amargo de los daños que le ocasionaron ciertos productos.

 

Obsesionada por su peso

Desde muy joven, Lupita comenzó a hacer dietas y hacer ejercicio y aunque hoy reconoce que estaba en su peso, recuerda que su afán por adelgazar se debía a comparaciones con sus amigas.  

“Toda la vida he estado inconforme con mi peso, de joven por vanidad, queriendo verme esbelta como las demás. Desde muy joven empecé con este sube y baja de peso, en realidad no estaba gorda, pero quería verme como mis amistades. Llegué a bajar, pero aún me sentía gorda, quería compararme con ellas”, recordó Lupita.

En este vaivén, Lupita comenzó a subir de peso hasta obtener 60 kilos arriba de su peso normal, lo que la deprimió.

“Seguí comiendo y repercutió en mi salud, en mis piernas. Ya no podía caminar, me dolían las rodillas, no podía agacharme para abrocharme los zapatos, no podía levantarme, pesaba 122 kilos, entonces empecé a someterme a dietas y pastillas”, compartió Lupita.

La entrevistada agregó que con las dietas y productos que consumía lograba bajar de peso, pero los recuperaba después de los tratamientos.

“Duraba cuatro semanas con dietas o dejando de comer dulces y pan, y sí bajaba, pero luego volvía a comer y reponía los kilos perdidos y más”, reconoció.

En su desesperación, Lupita buscó la ayuda de un doctor que le recomendó unas pastillas que le quitarían el hambre y la ansiedad, y así fue, pero los efectos secundarios fueron fatales.

“Bajé mucho de peso y rápido, pero andaba como sonámbula, dormía solo tres horas, y andaba neurótica, toda la noche despierta, con mucha energía y actividad. Me salía a caminar y regresaba para realizar el quehacer. Ansiosa y desesperada, me volvía a tomar la pastilla y andaba como rehilete, pero también enojada, con ansiedad”, explicó.

Agregó que bajaba mucho de peso, pero comenzó a sentirse mareada, incluso, en una ocasión las piernas no le respondían.

“El doctor ya me había dicho que si me sentía mareada fuera para que me las cambiara o que las suspendiera, pero no lo hice porque estaba bajando mucho de peso, no pensé que fueran hacerme esa reacción, pero después de eso, me dio miedo”, expresó.

 

Su llegada a Nuevo Amanecer

Después de esa experiencia, Lupita recordó que la vecina de una de sus hijas les había mostrado un volante del grupo Nuevo Amanecer de Tragones Anónimos, y pidió a sus hijas la acompañaran, ya que ellas también sufren sobrepeso.

“Cuando llegué al grupo, hace casi cinco años, pesaba 109 kilos, buscando ayuda y esperando que me funcionara. Pensé que venía por un tratamiento pero no. Me dieron un plan de alimentación y terapia, sobre todo, lo importante es ser constante y estar consciente de que sola no puedo”, compartió.

Con el programa de Tragones anónimos Lupita ha cambiado su vida, y con 67 años de edad, es autosuficiente.

“Ya no me duelen las piernas, me ha cambiado la vida, soy ágil y puedo valerme por mi misma, los últimos años al menos soy funcional. Aquí me di cuenta que comía por emociones. He soltado mis dependencias y aprendí a respetar la vida de los demás”, dijo Lupita.

La entrevistada agregó que el estar en el grupo es cuestión de decisión, sus hijas no se quedaron, pero al menos ella reconoció su necesidad y solicitó ayuda.

“Es mi necesidad. Muchos no lo consideramos así pero el tragonismo es una enfermedad. Tengo 67 años, me siento liberada. Gracias a Dios que llegué aquí, a veces pensamos que es uno el que hace las cosas y no, tiene uno que encomendarse a su ser superior. Los invito a que vengan al grupo, las pastillitas no son mágicas, aquí aprendemos a ser conscientes de que cada quien es responsable de lo que se mete a la boca”, finalizó.

 

TA: Una ayuda real

Mireya, integrante también del grupo Nuevo Amanecer, compartió que son en estas fechas de inicio de un nuevo año y después de las comilonas de diciembre, cuando la gente se asusta con el aumento de peso y el remordimiento la lleva a buscar productos mágicos.

“Después de las fiestas vienen los remordimientos y propósitos de año nuevo, pero son impulsos cortos, algo pasajero. Llegar aquí me ayudó para toda la vida, fue un cambio de vida, no una fantasía, no un sueño, sino algo real. Aquí nos ayudamos para que no se quede en un impulso corto, hay que aterrizarlo, cambiar de hábitos”, dijo Mireya.

Agregó que Tragones Anónimos es un programa por hoy y por toda la vida.

“No es un producto mágico. Aquí se utiliza una alimentación con todos los grupos alimenticios, se quitan malas costumbres. No es tan difícil, pero cuando uno cree que no puede tiene el apoyo del grupo. Los invito a que no rechacen lo que no conocen y juntos lograremos lo que uno solo no puede”, finalizó.

 

Contacto:

Tragones Anónimos, grupo Nuevo Amanecer

Dirección: Calle Ixcoatl 7905, Infonavit Aeropuerto

Tel. 619 5112

Abierto las 24 horas los 365 días del año