Mons. J. Guadalupe Torres Campos

Les saludo con todo afecto, cariño y amor de padre y pastor, muy contento de iniciar la Semana Mayor. Hemos caminado la cuaresma 40 días, Cuaresma de oración, de ayuno, de reconciliación, caridad y servicio renovando nuestra fe para vivir este encuentro con Cristo, celebrar la Pascua del Señor.

Ya sabíamos que la Cuaresma tenía un destino final que es celebrar la victoria de Cristo, la Pascua del Señor. Mi intención en esta reflexión que hoy comparto con ustedes es motivarlos, invitarlos a vivir con mucha y alegría toda la Semana Santa; que la hagamos realidad desde el mismo nombre, que no se quede en ese nombre: Semana Santa, sino que vivamos santamente estos días. Toda la vida hay que ser santos, pero me refiero a darle sentido espiritual profundo a estos días sagrados.

 

Misa enfermos

Iniciamos hoy con el Domingo de Ramos, como Jesús entra a Jerusalén y es recibido por las multitudes ¡hosanna, hosanna, bendito el que viene en el nombre del Señor!… la gente lo aclama como el que viene en el nombre del Señor.

Es importante en este Domingo de Ramos, no sólo al acudir hoy a la celebración de Ramos sino toda la vida, contemplemos a Jesús con estas palabras: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!… Jesús viene en el nombre del Padre, no viene por sí mismo, viene enviado por el Padre. Jesús tiene plena conciencia de ser enviado, de una misión: salvarnos. Viene en el nombre del Señor y llega finalmente a Jerusalén para cumplir esta misión de salvarnos, redimirnos con su muerte y muerte de cruz.

Que esas palmas que vamos a adquirir el día de hoy las conservemos y coloquemos en un lugar visible en nuestra casa, en recuerdo de este voto, de este compromiso de fe que tenemos qué vivir: reconocer a Jesús, enviado del Padre.

Luego tendremos tres días: lunes, martes y miércoles aparentemente tranquilos, pero se organizará en las parroquias alguna Pascua de adolescentes y jóvenes, todavía algunos tendrán temas cuaresmales, misa de enfermos. Yo estaré en Catedral en la misa de enfermos, los invito a que acudan a esta misa en Catedral por los enfermos, que será, Dios mediante, el miércoles a las 12:00 del mediodía. Sin duda alguna muchas otras parroquias tendrán esta misma celebración de enfermos.

 

Triduo Pascual

Luego vienen ya prácticamente los días fuertes y los invito a participar en cada uno de los oficios de Semana Santa: el jueves por la mañana, en Catedral, es la única misa por la mañana. El obispo, junto con todos sus sacerdotes nos reunimos en Catedral, gran cantidad de fieles enviados también de las parroquias, en la Misa Crismal, a las 10:00 de la mañana, por una parte el obispo consagra los óleos a través de los cuales los sacerdotes ejercen su ministerio para santificación del pueblo de Dios a través de los sacramentos Bautismo, Confirmación, Unción de los enfermos. Por otra parte los sacerdotes, todo el presbiterio renueva sus promesas sacerdotales ante el obispo. Dos acontecimientos muy importantes en la Misa Crismal que es bellísima… y por la tarde la hermosísima celebración de la Cena del Señor Jesús, que instituye la Eucaristía, el orden sacerdotal, Jesús que nos da el mandamiento del amor: ‘ámense los unos a los otros como yo los he amado’ en ese gesto de lavarle los pies a sus discípulos al celebrar o participar de esta misa de la Cena del Señor.

Valoremos la Eucaristía, amemos la eucaristía, renovemos nuestro amor a la Eucaristía… alimentémonos de Cristo Eucaristía y adoremos a Cristo presente en la Eucaristía, pero también ese alimento de Cristo en la Eucaristía nos tiene que llevar a cumplir el mandamiento de servir a los demás, despojarnos de nuestros egoísmos, individualismo e indiferencia para lavarle los pies a nuestros hermanos, es decir, para ayudar en el servicio, en el respeto, en la caridad, en la solidaridad a nuestros hermanos.

Después de la misa de la Cena del Señor es tradicional visitar los altares, hacer oración en los monumentos donde será expuesto Jesús Sacramentado y podremos hacer todos una oración muy intensa hasta muy noche.

 

Viernes Santo

Luego viene ya el viernes santo por la mañana, acudan cada uno a sus parroquias individualmente o en su comunidad, en familia a vivir el viacrucis, acompañar a Jesús en el camino de la Cruz, no como mera tradición o mero folklor religioso, sino como un verdadero acto de piedad que nos invite a la reflexión del camino de la Cruz. Jesús ahí es donde cumple su misión de ser enviado muriendo en la cruz.

En la tarde los invito a vivir la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo con mucha tranquilidad, con mucha solemnidad, respeto y silencio. Esta liturgia hermosísima del Viernes Santo de silencio, de escucha de la Palabra de Dios, de su Pasión y la adoración de la Santa Cruz.

Es el momento de contemplar a Cristo crucificado es el momento de decir: Señor, moriste por mí, por mis pecados, me has salvado, me has redimido, gracias por entregar tu vida a mí, a toda la humanidad, quiero tomar tu cruz y seguirte con fidelidad para yo también dar mi vida unido a ti, a los demás. Y seguir el Viernes Santo muy tranquilos con el pésame a la Virgen María, siempre guardando el ayuno, la abstinencia de carne. Sigamos cumpliendo con estos preceptos.

El sábado seguimos en oración en un ambiente de reflexión, de meditación, de contemplación sobre la muerte de Cristo, para en la tarde-noche, preferentemente ya por la noche, celebrar la Vigilia Pascual, la Noche de noches, la Vigilia de vigilias, la Resurrección, la Pascua del Señor.

Cristo que murió, resucito. ¡Cristo vive, Cristo ha vencido la muerte, Cristo ha resucitado! así será anunciada la resurrección del Señor

Los invito a vivir la Pascua del Señor con alegría y gozo desde el exterior, ir bien dispuestos, bien arreglados, de fiesta, de traje de gala porque vamos a una fiesta, a la resurrección del Señor, pero también con alegría del corazón, con la plena disposición del alma para vivir la Pascua del Señor, su resurrección para que nosotros tengamos vida y vida en abundancia.

Queridos hermanos, los invito de veras, de corazón, a vivir estos días en familia, no individualmente. Papá, mamá, hermanos, toda la familia unida vayamos a los oficios propios de estos días para vivir el triunfo del Señor.

Como siempre les abrazo con fe y unimos toda nuestra diócesis en la esperanza para la celebración de estos días de Semana Santa. Dios los bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo.