Ana María Ibarra

Un espacio de alabanza y adoración a Dios, fue lo que el ministerio de alabanza CMM Music, de la Comunidad María Mediadora, propició el pasado jueves 4 de octubre cuando ofrecieron más que un concierto, un encuentro de familia con Dios.

 

Presencia del Padre

Disnei López hizo la oración incial para invitar a los asistentes a pedir a través de un canto la presencia del Espíritu Santo.  

Autores de las canciones por inspiración del Espíritu Santo, los cuatro integrantes del ministerio de alabanza mostraron sus dones como una bendición.

“Es el primer concierto de una gira de dos semanas. El propósito es generar un espacio óptimo para que la gloria de Dios descienda y se manifieste para que supla por completo todas nuestras necesidades”, dijo Disnei antes de iniciar el concierto.

El cantautor católico resaltó el deseo de Dios por sanar y bendecir a sus hijos, hacerlos personas nuevas con el derecho absoluto a las bendiciones que como Padre diseñó desde un  principio.

Música para acercarse a Dios

CMM Music compartió con los asistentes canciones de su nuevo álbum “Como fuego que consume”, que contiene cantos que ayudan a un clamor constante al Espíritu Santo.

Los asistentes cantaron y alabaron con cantos conocidos como “Quiero amarte”, “Reina oh Dios”, “Restáurame”, “No permitas que vuelva a caer”, “Pasa sanando mi vida”, “Haz que descienda”, entre otras.

Los músicos de Dios dieron un pequeño espacio de enseñanza donde las personas recibieron una reflexión para aprender que la música es una herramienta para acercarse a la presencia del Señor.

“La música es un lenguaje cien por ciento espiritual, porque tiene la capacidad de influenciar el espíritu de cada persona”, afirmó Disnei para motivar a la gente a darle el lugar que tiene la alabanza y toda la música que cumple el propósito de alabar y bendecir a Dios.

Junto con Disnei López, estuvieron los cantantes Natali Nao, Sebastián Rodríguez y José Miguel Landon, todos ellos de Colombia, donde nació Comunidad María Mediadora.

Así durante la noche, a través de la alabanza y adoración, los asistentes sintieron la gloria de Dios descender sobre ellos como hijos que alabaron al Padre, viviendo así la experiencia de los prodigios del Señor en la sanación y liberación.

“Los invito a que se acerquen al Señor… preocúpense por ser delante de Él pues no nos pide que hagamos sino que nos dejemos tocar por Él, que seamos lo que verdaderamente fuimos llamados a ser: sus hijos”, invitó Disnei.